{"id":128445,"date":"2020-01-20T02:22:08","date_gmt":"2020-01-20T02:22:08","guid":{"rendered":"legacy-k2-2019-91704"},"modified":"2020-01-20T02:22:08","modified_gmt":"2020-01-20T02:22:08","slug":"cine-1917-esto-opinan-los-criticos-k2-91704","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2020\/cine\/cine-1917-esto-opinan-los-criticos-k2-91704\/128445\/","title":{"rendered":"Cine: 1917, esto opinan los cr\u00edticos"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12.16px;\">Como nunca antes en su filmograf\u00eda, Sam Mendes hace uso de todos sus recursos narrativos para hacernos parte de una carrera contra el tiempo; una que lleva encima el peso de ser responsables de la vida de 1600 soldados que se preparan para atacar al enemigo<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12.16px;\">Un silencio sepulcral se apodera de la pantalla. A cuadro aparece una trinchera que s\u00f3lo podr\u00eda significar la entrada al infierno. Los charcos de lodo se mezclan con la sangre de cientos de soldados cuyos cuerpos llevan d\u00edas inertes, apenas conservados por el fr\u00edo y la neblina que custodian la abominable escena. Un soldado, de rostro desconcertado y profundamente aterrado, observa el lugar. Su expresi\u00f3n \u2013id\u00e9ntica a la de quienes observan la secuencia al otro lado de la pantalla\u2013 nos permite sentir esa mezcla de horror y desolaci\u00f3n que lo invade. Pero no queda de otra m\u00e1s que avanzar; a\u00fan sabiendo que aquel sitio es apenas el inicio de la aventura fren\u00e9tica que 1917 nos tiene preparada.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Como nunca antes en su filmograf\u00eda, Sam Mendes hace uso de todos sus recursos narrativos para hacernos parte de una carrera contra el tiempo; una que lleva encima el peso de ser responsables de la vida de 1600 soldados que se preparan para atacar al enemigo. A partir de las memorias de su abuelo \u2013un soldado de la Primera Guerra Mundial\u2013, 1917 traza su camino junto al de Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman), un par de soldados a quienes, a pesar de su juventud e inexperiencia, se les ordena cruzar el territorio enemigo y entregar un mensaje urgente que evitar\u00eda la muerte de sus compa\u00f1eros en una emboscada.\u00a0<\/p>\n<p>El guion \u2013coescrito por Mendes y Krysty Wilson-Cairns (Penny Dreadful)\u2013 transforma los recuerdos de su abuelo en un largometraje de dos horas que triunfa en darle verosimilitud a su traves\u00eda constituida \u00fanicamente por un plano secuencia. Es posible que, si el filme se hubiera filmado con otra t\u00e9cnica, la fuerza de su argumento no hubiera podido sostener todo un largometraje. Por ello, lo que m\u00e1s hace brillar a 1917 es la proeza t\u00e9cnica con la que est\u00e1 constituida; algo que, desde luego, no es demeritorio.\u00a0<\/p>\n<p>Es innegable que, esta vez, el destacado cineasta brit\u00e1nico sacrifica el desarrollo de sus personajes \u2013algo que hab\u00eda distinguido a su cine\u2013 para permitir que aquella aventura contrarreloj se convierta en el protagonista de su nueva aventura en la pantalla grande. Esta vez no estamos ante el hombre que nos present\u00f3 al atormentado Lester Burnham (Kevin Spacey) en la gran Belleza americana (1999); que enfrent\u00f3 a Tom Hanks y Paul Newman bajo la lluvia en Camino a la perdici\u00f3n (2002) o que nos hizo parte de un matrimonio fragmentado que lucha por ser feliz en S\u00f3lo un sue\u00f1o (2008). Ahora, con 1917, estamos ante un autor que conjunta la magia del cine y de todas sus herramientas audiovisuales para acompa\u00f1ar a aquellos soldados y al prop\u00f3sito que tienen tienen que cumplir.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En los ejemplos ya mencionados de su filmograf\u00eda \u2013y especialmente en sus aventuras con James Bond en Skyfall y SPECTRE\u2013 Sam Mendes ha sabido c\u00f3mo hacer de su c\u00e1mara un personaje m\u00e1s de sus pel\u00edculas. De alguna u otra forma, \u00e9l ha decidido contar momentos clave de sus pel\u00edculas colocando la lente en un lugar que nos permite seguir paso a paso lo que vemos en pantalla. En Camino a la perdici\u00f3n, por ejemplo, vemos a un John Rooney (Paul Newman) que se da cuenta que sus \u00faltimos momentos de poder han llegado. Al darse cuenta que su fin est\u00e1 cerca, decide darle la espalda a esa oscuridad que augura su muerte. Con \u00e9l al centro, la c\u00e1mara va girando poco a poco y se va acercando a \u00e9l mientras sus secuaces van cayendo, uno a uno, en una secuencia \u00fanicamente acompa\u00f1ada por la m\u00fasica del score de Thomas Newman. No hace falta nada m\u00e1s que una lluvia incesante y el rostro desencajado de dos hombres para entender que el imperio de Rooney se ha derrumbado por completo.\u00a0<\/p>\n<p>La magia de aquella escena \u2013tan s\u00f3lo por mencionar el ejemplo m\u00e1s emocionante que puedo recordar del cine de Mendes\u2013 se extiende a lo largo de 1917. La cinta brilla en todo su esplendor por ser un homenaje al enorme talento que hay en quienes siguen creyendo en ese cine tangible por sobre aquel que se soluciona en la sala de edici\u00f3n o con efectos visuales; a ese s\u00e9ptimo arte que es constituido por la sincron\u00eda de un equipo de producci\u00f3n, por los efectos especiales en el set y por ese deseo de que lo que se ve en pantalla ocurra realmente frente a la c\u00e1mara.\u00a0<\/p>\n<p>Es justo por esa c\u00e1mara que, en esta odisea llamada 1917, hay un personaje m\u00e1s: nosotros mismos. Gracias a la lente del destacado cinefot\u00f3grafo Roger Deakins (Blade Runner: 2049) la audiencia se convierte en el tercer soldado que debe rescatar la vida de sus compa\u00f1eros. Como si se tratara de una especie de videojuego, el filme llena nuestro camino de desaf\u00edos cada vez m\u00e1s complejos que llenan al espectador de la angustia y el miedo que asfixia a sus protagonistas. As\u00ed como ellos, nosotros frente a la pantalla debemos estar alerta de todo lo que sucede a nuestro alrededor; especialmente de esos momentos donde el silencio invade la sala porque aquello s\u00f3lo es sin\u00f3nimo de que algo maligno est\u00e1 por venir.\u00a0<\/p>\n<p>Como en las mejores cintas b\u00e9licas, la m\u00fasica es un ingrediente fundamental para enaltecer nuestras emociones. En 1917, el destacado compositor Thomas Newman hace uso de ese gran talento que lo ha distinguido por a\u00f1os \u2013incluida la filmograf\u00eda de Mendes\u2013, para complementar el viaje. Los elementos que el guion llega a sacrificar para delimitar el camino de la cinta, son reemplazados por el gran score de Newman. Aqu\u00ed, el piano melanc\u00f3lico, el viol\u00edn desgarrador o el fren\u00e9tico sonido de un tambor africano se convierten en el recuerdo de los horrores de la guerra; un lugar donde cualquier gesto \u2013una fotograf\u00eda, una promesa, el \u00faltimo abrazo o hasta un insignificante trago de leche\u2013 se convierte en esa fuerza inexplicable que te motiva a luchar por sobrevivir.\u00a0<\/p>\n<p>La variedad con la que se ha conformado la filmograf\u00eda de Mendes hace imposible afirmar que 1917 se trate de su mejor cinta a la fecha. Si eventualmente se corona como la gran triunfadora de la temporada de premios, ninguna de las estatuillas que reciba ser\u00e1 por condescendencia \u2013no hay ninguna raz\u00f3n l\u00f3gica para llamarla \u201cla Green Book de 2020\u201d\u2013. No hay duda en afirmar que estamos ante su pel\u00edcula m\u00e1s ambiciosa, quiz\u00e1 de mayor trascendencia y, sobre todo, de su filme m\u00e1s valiente. En un contexto donde el mundo del entretenimiento est\u00e1 en una pelea constante entre el streaming y los complejos cinematogr\u00e1ficos, 1917 nos recuerda lo afortunados que somos en poder ver ciertas historias acompa\u00f1ados de la complicidad y la oscuridad de una sala de cine.<\/p>\n<p>Fuente: Cinepremiere<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como nunca antes en su filmograf\u00eda, Sam Mendes hace uso de todos sus recursos narrativos para hacernos parte de una carrera contra el tiempo; una que lleva encima el peso de ser responsables de la vida de 1600 soldados que se preparan para atacar al enemigo Un silencio sepulcral se apodera de la pantalla. 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