{"id":152502,"date":"2019-02-04T02:30:02","date_gmt":"2019-02-04T02:30:02","guid":{"rendered":"legacy-k2-2019-77971"},"modified":"2019-02-04T02:30:02","modified_gmt":"2019-02-04T02:30:02","slug":"el-ritz-de-londres-el-mejor-restaurante-del-mundo-k2-77971","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2019\/turismo\/el-ritz-de-londres-el-mejor-restaurante-del-mundo-k2-77971\/152502\/","title":{"rendered":"El Ritz de Londres, el mejor restaurante del mundo"},"content":{"rendered":"<p>Hoy, ciento trece a\u00f1os despu\u00e9s, The Ritz Restaurant sigue siendo un icono<\/p>\n<p>&#8220;The most beautiful dining room in the world&#8221;. El comedor m\u00e1s hermoso del mundo. No lo decimos nosotros, que tambi\u00e9n. As\u00ed se conoce al restaurante del que fue el hotel m\u00e1s lujoso (tambi\u00e9n del mundo) en su creaci\u00f3n. Hoy, ciento trece a\u00f1os despu\u00e9s, The Ritz Restaurant sigue siendo un icono.<\/p>\n<p>No ha cerrado sus puertas jam\u00e1s desde que las abriera en 1906. Ha sobrevivido a guerras, crisis, monarcas, &#8220;premiers&#8221; y esc\u00e1ndalos. Cuentan que a Eduardo VII los pasteles del Ritz le alegraron, y quiz\u00e1 precipitaron, los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. Churchill, Eissenhower y De Gaulle se reun\u00edan habitualmente en una de sus suites. La Dama de Hierro pas\u00f3 a mejor vida en otra y Rita Hayworth se quit\u00f3 m\u00e1s de una vez el guante en sus salones.<\/p>\n<p>As\u00ed es el Ritz. Y tras esa ristra de mitos nosotros, afortunados, con nuestras mejores galas, dispuestos a descubrir el misterio del magnetismo de este lugar. Pretend\u00ed asistir con ojo cr\u00edtico, lo juro. Pens\u00e9 en el hotel centenario, barroco, decadente, que pide a gritos una puesta al d\u00eda y un lavado de cara en todos los aspectos, tambi\u00e9n el culinario. Eso pensaba, hasta que cruc\u00e9 la puerta de la calle Arlington y me acord\u00e9 de la Roberts, que se pase\u00f3 por aqu\u00ed arriba y abajo rodando &#8220;Notting Hill&#8221;, y de aquella frase que le dec\u00eda a Richard Gere en &#8220;Pretty Woman&#8221; cuando terminaban de ver La Traviata.<\/p>\n<p>Me hacen los ojos chiribitas. Y no me importar\u00eda estar unos minutos dando vueltas en aquella puerta giratoria solo para repetir el efecto una y otra vez, mientras me dan las buenas noches, &#8220;sir&#8221;, &#8220;gentleman&#8221;, guante blanco en la charretera. Mira, yo no iba a sacar el m\u00f3vil, por aquello del catetismo, pero no hay nadie que no lo saque en ese fulgurante corredor de entrada, que hace las veces de lobby, y no monte un &#8220;shooting&#8221; en toda regla.<\/p>\n<p>A la derecha, el bar Rivoli, a imagen y semejanza del del Orient Express. A la izquierda, el opulento Palm Court dedicado al ritual del t\u00e9 cada d\u00eda, el mismo que Mick Jagger se qued\u00f3 con las ganas de tomar porque no iba adecuadamente vestido, o eso se le escapa a alguna lengua confidente de la que tiramos sin parar. S\u00ed, en el Ritz de Londres, para el t\u00e9 y para el restaurante, a\u00fan hay que ir con corbata. Porque es el Ritz de Londres.<\/p>\n<p>A la derecha otra vez, la entrada casi secreta al Ritz Club, restaurante casino y bar, ida de olla del barroquismo eduardiano m\u00e1s absoluto. No me extra\u00f1a que a Johnny Depp se le fuera la mano con el whisky irland\u00e9s en esa barra, a mi tambi\u00e9n se me ir\u00eda hasta colgarme como Sia del &#8220;chandelier&#8221; a partir del quinto magistral combinado que me sirvan. Aqu\u00ed no es que uno vea doble. Es que ve al mism\u00edsimo C\u00e9sar Ritz.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1, de nuevo a la izquierda, se abren las dependencias de la mansi\u00f3n de la familia Kent, del siglo XVIII, que se a\u00f1adi\u00f3 al hotel con un chocante estilo renacentista italiano. Aqu\u00ed est\u00e1n las suites de la reina Isabel con su habitaci\u00f3n ovalada, un logro arquitect\u00f3nico s\u00edmbolo de estatus, y la del Pr\u00edncipe de Gales. Aqu\u00ed tambi\u00e9n Mario Testino y Anne Wintour dirimieron la portada de aquel &#8220;September issue&#8221; en el fastuoso sal\u00f3n William Kent y le daban vueltas a organizar una fiesta en el mismo. Yo tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Y &#8220;last but not least&#8221;, tras pretender tocar cada columna de m\u00e1rmol, sentarnos en cada sill\u00f3n Luis XVI y hasta robar s\u00ed, robar muchas cosas, el restaurante. Es, en efecto, un limbo entre Titanic, Downton Abbey y The Crown. De hecho, tras epatarnos con la estancia y acomodarnos en una mesa junto a la pared espejada y dando la espalda a los inmensos ventanales que miran a Green Park, cotejo que tengo detr\u00e1s a dos octogenarios a los que me quiero parecer cuando sea mayor y que podr\u00edan estar reci\u00e9n desembarcados del famoso transatl\u00e1ntico si hubiera llegado a buen puerto.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n a alg\u00fan que otro joven que pretende sorprender a su &#8220;lady&#8221; particular o animados grupos de americanos que recuerdan los sonad\u00edsimos encuentros de Eduardo VIII y Wallis Simpson que aqu\u00ed tuvieron lugar. Las comparaciones son inevitables porque este sal\u00f3n es pura historia. Y lo fuerte es que vuelve a la vida cada noche, como entonces, pero ahora. Y no cae en el disfraz. Esto no se ve todos los d\u00edas. Qu\u00e9 va.\u00a0<\/p>\n<p>Esto requiere burbujas, aqu\u00ed no pega otra cosa. Sirven una copa de la reserva especial Barons de Rothschild elaborada especialmente para el Ritz utilizando solo los mejores Grand Crus de la familia. \u00bfM\u00e1s, &#8220;sir&#8221;, &#8220;gentleman&#8221;? Me deja usted aqu\u00ed la botella por favor, que esto tampoco se ve todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Fuente: Esquire<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, ciento trece a\u00f1os despu\u00e9s, The Ritz Restaurant sigue siendo un icono &#8220;The most beautiful dining room in the world&#8221;. El comedor m\u00e1s hermoso del mundo. No lo decimos nosotros, que tambi\u00e9n. As\u00ed se conoce al restaurante del que fue el hotel m\u00e1s lujoso (tambi\u00e9n del mundo) en su creaci\u00f3n. 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