{"id":154510,"date":"2018-12-01T02:15:24","date_gmt":"2018-12-01T02:15:24","guid":{"rendered":"legacy-k2-2019-75906"},"modified":"2018-12-01T02:15:24","modified_gmt":"2018-12-01T02:15:24","slug":"cien-anos-de-anos-de-cambios-de-poder-en-mexico-k2-75906","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2018\/nacion\/cien-anos-de-anos-de-cambios-de-poder-en-mexico-k2-75906\/154510\/","title":{"rendered":"Cien a\u00f1os de a\u00f1os de cambios de poder en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>En 1914, M\u00e9xico tuvo su \u00faltimo gobernante autoproclamado: Venustiano Carranza. El mismo exgobernador de Coahuila fue el primer presidente constitucional del siglo XX. Entonces comenz\u00f3 \u2014a pesar del asesinato de Carranza en 1920\u2014 la era de la transmisi\u00f3n pac\u00edfica del poder en M\u00e9xico<\/p>\n<p>En 1914, M\u00e9xico tuvo su \u00faltimo gobernante autoproclamado: Venustiano Carranza. El mismo exgobernador de Coahuila fue el primer presidente constitucional del siglo XX. Entonces comenz\u00f3 \u2014a pesar del asesinato de Carranza en 1920\u2014 la era de la transmisi\u00f3n pac\u00edfica del poder en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Entre 1914 y 1976, M\u00e9xico tuvo 15 presidentes: uno autonombrado, dos interinos, un sustituto y 12 constitucionales. Cada uno tuvo su correspondiente toma de protesta. El que sigue es un recuento cronol\u00f3gico, con base en la informaci\u00f3n publicada en Revista de revistas y Exc\u00e9lsior.<\/p>\n<p>Tiempo de caudillos<\/p>\n<p>Basado en el Plan de Guadalupe de marzo de 1913, que \u00e9l mismo redact\u00f3, Venustiano Carranza estaba llamado a ser encargado del Poder Ejecutivo, una vez que, como primer jefe del Ej\u00e9rcito Constitucionalista, su ej\u00e9rcito entrara a la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>La llegada de Carranza ocurri\u00f3 el 20 de agosto de 1914. Revista de revistas, la publicaci\u00f3n que dio origen a Exc\u00e9lsior en 1917, public\u00f3 en su edici\u00f3n del 30 de agosto de 1914 la informaci\u00f3n aludiendo a una \u201centrada triunfal\u201d de Carranza. Detalla su recorrido desde la calzada Tacuba rumbo al Z\u00f3calo. La entrega de las llaves de la ciudad por parte del presidente del ayuntamiento, Luis G. Cervantes.<\/p>\n<p>Frente al Teatro Nacional, un obrero identificado como Manuel Rodr\u00edguez, se lee en la nota, le entreg\u00f3 a Carranza la bandera que tremol\u00f3 el presidente Francisco I. Madero el 9 de febrero de 1913.<\/p>\n<p>\u201cPoco despu\u00e9s de las 12 del d\u00eda, el se\u00f1or Carranza lleg\u00f3 al Palacio Nacional, desmontando de un magn\u00edfico caballo negro que lo hab\u00eda conducido desde Azcapotzalco. Pas\u00f3 a los salones presidenciales despu\u00e9s de recibir m\u00faltiples agasajos, y cuando ya hab\u00eda callado el repicar de las campanas echadas a vuelo, se dirigi\u00f3 al pueblo desde el balc\u00f3n central, pronunciando una patri\u00f3tica alocuci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>A partir del 1 de mayo de 1917, Carranza tom\u00f3 protesta como presidente constitucional. \u201cLa C\u00e1mara estuvo ayer de gran gala. En las curules, los senadores y diputados ostentaban el ceremonioso frac y en las galer\u00edas numerosas familias esperaban impacientes la hora de la llegada del se\u00f1or Carranza. Desde las tres y media de la tarde se ocuparon todos los sitios destinados al p\u00fablico, y s\u00f3lo los palcos del cuerpo diplom\u00e1tico y elevados funcionarios aparec\u00edan desiertos. A las cuatro y cuarenta y cinco de la tarde se abri\u00f3 la sesi\u00f3n de la C\u00e1mara, y despu\u00e9s de le\u00edda el acta anterior, fue aprobada. La presidencia design\u00f3 para recibir a la puerta de la C\u00e1mara al se\u00f1or Carranza, a los diputados Eduardo Neri, Isidro Bravo, Cecilio Garza Gonz\u00e1lez, Rafael Curiel y Tirso Reynoso\u201d, se lee en la cr\u00f3nica del 2 de mayo de 1917.<\/p>\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s, el 1 de junio de 1920, debido al asesinato de Venustiano Carranza, Adolfo de la Huerta fue presidente interino. Tom\u00f3 protesta. De la Huerta estaba tan enfermo que despach\u00f3 la ceremonia en dos minutos y por su estado de salud no pudo llegar a Palacio Nacional.<\/p>\n<p>\u201cUna escena hist\u00f3rica que ni por afinidad o semejanza en los detalles volver\u00e1n a presenciar las generaciones actuales se produjo ayer en la C\u00e1mara de Diputados, cuando el se\u00f1or presidente substituto de la Rep\u00fablica prest\u00f3 la protesta de ley. Un hombre joven, de faz l\u00edvida hasta la transparencia, de paso d\u00e9bil y movimientos inseguros, conducido por dos diputados hasta la plataforma de honor del Congreso general, tendi\u00f3 su brazo y con voz tr\u00e9mula ofreci\u00f3 a la naci\u00f3n cumplir con la ley y con los deberes que le impone su alta categor\u00eda de Presidente de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLa fatalidad ha querido que el nuevo primer magistrado de la naci\u00f3n se haya presentado a rendir la protesta constitucional casi en las mismas condiciones en las que el Patriarca de la Reforma, don Valent\u00edn G\u00f3mez Far\u00edas, lleg\u00f3 al sal\u00f3n del Constituyente de 1857 a jurar sobre la Biblia la consagraci\u00f3n de su obra, por cerca de 25 a\u00f1os elaborada\u201d, inform\u00f3 Exc\u00e9lsior el 2 de junio de 1920.<\/p>\n<p>El siguiente presidente constitucional fue \u00c1lvaro Obreg\u00f3n, el militar que le allan\u00f3 el camino a \u00a0Venustiano Carranza para su llegada a la Ciudad de M\u00e9xico seis a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>El pol\u00edtico sonorense rindi\u00f3 protesta la medianoche del 30 de noviembre de 1920.<\/p>\n<p>\u201cPocas veces ha ofrecido la C\u00e1mara de Diputados el aspecto que presentaba ayer a la medianoche. Damas de elegantes tocados y de riqu\u00edsimos trajes llenaban la mayor\u00eda de las localidades de tribunas y galer\u00eda, junto con caballeros de impecable frac y de intachable indumentaria\u201d, describ\u00eda el reporte de la toma de posesi\u00f3n de Obreg\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante refiere que \u201cmexicanos y extranjeros esperaban el momento supremo en que el humilde mec\u00e1nico sonorense, despu\u00e9s famoso general, habr\u00eda de asumir \u00a0la m\u00e1s alta magistratura de la Rep\u00fablica. Eran las 12 de la noche en punto, cuando el clar\u00edn de \u00f3rdenes del Colegio Militar dio el punto de atenci\u00f3n. Y todo mundo se puso de pie.<\/p>\n<p>\u201cEntraban en el sal\u00f3n de sesiones del Congreso General los dos presidentes, el saliente, don Adolfo de la Huerta, iba ya sin la banda simb\u00f3lica, pero todav\u00eda rodeado de su brillante Estado Mayor. Y entraba del brazo del entrante, general don \u00c1lvaro Obreg\u00f3n. Una tempestad de aplausos los recibi\u00f3, y bajo ella desfilaron las ministros Calles, Alvarado, Villarreal, Trevi\u00f1o, Ortiz Rubio, el se\u00f1or Pani, el secretario part\u00edculas, Alessio Robles, el subsecretario Morales Hesse y algunos altos funcionarios\u201d, describe la cr\u00f3nica period\u00edstica.<\/p>\n<p>El jefe m\u00e1ximo<\/p>\n<p>Plutarco El\u00edas Calles sucedi\u00f3 a \u00c1lvaro Obreg\u00f3n el 1 de diciembre de 1924. La toma de protesta se verific\u00f3 en el Estadio Nacional, tambi\u00e9n conocido como Teatro Estadio. La C\u00e1mara de Diputados hab\u00eda sido escenario de una balacera a mediados de noviembre. Ah\u00ed result\u00f3 lesionado Luis N. Morones, l\u00edder de la fracci\u00f3n laborista, y muri\u00f3 Leocadio Guerrero, representante de Zacatecas.<\/p>\n<p>El escenario deportivo fue inaugurado en mayo de 1924 por el presidente Obreg\u00f3n. Fue escenario de los Juegos Centroamericanos de 1926. En 1949 fue demolido; en su sitio se construy\u00f3 el multifamiliar Ju\u00e1rez que se derrumb\u00f3 en el sismo de 1985. Ahora est\u00e1 ah\u00ed el parque Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde.<\/p>\n<p>\u201cSobre la elevada plataforma, que se instal\u00f3 en el centro del Estadio Nacional, se destacaba robusta y serena, la figura del nuevo Presidente de la Rep\u00fablica, general don Plutarco El\u00edas Calles, mientras iban saliendo de sus labios, pausadamente y con una voz llena, las frases de su protesta, cuyo eco se perd\u00eda, en las \u00faltimas galer\u00edas de aquel recinto.(\u2026) El espect\u00e1culo que presentaba el estadio en esos solemnes momentos era inmensamente grandioso; el entusiasmo se desbordaba, los v\u00edtores se confund\u00edan con las fanfarrias de las bandas militares y la pirotecnia que estallaba en el espacio, mientras mil palomas segu\u00edan el vuelo de los majestuosos aviones para desaparecer en el horizonte azul\u201d.<\/p>\n<p>El 1 de diciembre de 1928, Exc\u00e9lsior public\u00f3 la informaci\u00f3n de la toma de protesta de Emilio Portes Gil como presidente interino de M\u00e9xico, debido al asesinato de Obreg\u00f3n en julio. Iniciaba el Maximato.<\/p>\n<p>\u201cSolemne, grandiosa result\u00f3 la ceremonia celebrada ayer en el Estadio Nacional con motivo de la protesta que como presidente provisional rindi\u00f3 ante el Congreso de la Uni\u00f3n el se\u00f1or licenciado Emilio Portes Gil\u201d.<\/p>\n<p>Poco m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s, Pascual Ortiz Rubio tom\u00f3 protesta como presidente, el 5 de febrero de 1930, tras ganar la elecci\u00f3n extraordinaria. Al d\u00eda siguiente, la informaci\u00f3n publicada se\u00f1ala que la ceremonia, tambi\u00e9n en el Estadio Nacional, fue \u201csolemne, imponente y majestuosa\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa informaci\u00f3n detalla que en ninguna de las ceremonias anteriores, similares a la efectuada ayer, se hab\u00eda visto tal afluencia de gente en el estadio, de todas las clases sociales. Los se\u00f1ores presidentes, licenciado Emilio Portes Gil e ingeniero Pascual Ortiz Rubio, tanto al llegar al Estadio Nacional como al retirarse, fueron objeto de una ovaci\u00f3n estruendosa y prolongada.<\/p>\n<p>\u201cAsimismo, llamaba la atenci\u00f3n de quienes concurr\u00edan a la ceremonia un arco de flores que ten\u00eda esta inscripci\u00f3n: \u2018Quinto subcomit\u00e9 del 12o. Distrito de Tacubaya\u2019. En el frontispicio del estadio hab\u00eda otro arco con esta inscripci\u00f3n: \u2018Libertad, Paz y Justicia\u2019\u201d.<\/p>\n<p>Ante la renuncia de Ortiz Rubio, 30 meses despu\u00e9s, Abelardo L. Rodr\u00edguez fue el presidente de M\u00e9xico, hasta cumplir el periodo constitucional, en 1934.<\/p>\n<p>\u201cEn sesi\u00f3n solemne de Congreso General, que se caracteriz\u00f3 tambi\u00e9n por su sencillez y que tuvo lugar la ma\u00f1ana de ayer, el general Abelardo L. Rodr\u00edguez, otorg\u00f3 la protesta de ley como Presidente substituto Constitucional, ante la asamblea de se\u00f1ores diputados y senadores. Este acto de trascendencia para el pa\u00eds, por significar la transmisi\u00f3n pac\u00edfica del poder, tuvo lugar a las 12 horas en punto. Poco antes, a las 11 horas y 13 minutos, el Presidente de la C\u00e1mara, licenciado Flavio P\u00e9rez Garza hizo la declaratoria de que el Congreso de la Uni\u00f3n hab\u00eda aceptado la renuncia del se\u00f1or ingeniero Pascual Ortiz Rubio como primer magistrado de la naci\u00f3n: y poco despu\u00e9s, a las 11 y media horas hizo, a su vez, la declaratoria de que hab\u00eda sido designado presidente substituto el general Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>Institucionalizaci\u00f3n<\/p>\n<p>El general L\u00e1zaro C\u00e1rdenas del R\u00edo tom\u00f3 protesta como presidente el 30 de noviembre de 1934. Es a partir de esta administraci\u00f3n que se establecen los mandatos presidenciales de seis a\u00f1os. Tambi\u00e9n en la transmisi\u00f3n de poder de Rodr\u00edguez a C\u00e1rdenas se inaugur\u00f3 la entrega de la banda presidencial.<\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n del 1 de diciembre de 1934 refleja que el acto de protesta del general L\u00e1zaro C\u00e1rdenas como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, efectuada en el Estadio Nacional, \u201crevisti\u00f3 gran solemnidad, pero tuvo, al mismo tiempo, un sello de sencillez democr\u00e1tica, de civismo netamente popular\u201d.<\/p>\n<p>En el mismo texto period\u00edstico se refiere que la parte final del discurso de C\u00e1rdenas se perdi\u00f3 en la ola de una ovaci\u00f3n entusiasta y un\u00e1nime del pueblo congregado en el estadio.<\/p>\n<p>La informaci\u00f3n de la \u00e9poca hace referencia a \u201cun acto de intensa emoci\u00f3n y desusado en una ceremonia de tanta trascendencia para el pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEntonces, el general Abelardo Rodr\u00edguez se levant\u00f3 de su asiento, y tras de abrazar efusivamente al general C\u00e1rdenas, retir\u00f3 de su pecho la banda tricolor, insignia de su alto cargo, la dobl\u00f3 lentamente y con pulso firme la entreg\u00f3 al general C\u00e1rdenas\u201d.<\/p>\n<p>Los dos presidentes, dice la nota de Exc\u00e9lsior, \u201cse estrechan fuertemente las manos, cambian una sonrisa amistosa y se dicen algunas palabras en voz baja. Ante ese hecho inusitado, el numeroso p\u00fablico, que llenaba totalmente el ampl\u00edsimo recinto del estadio, prorrumpe en un aplauso estruendoso, delirante, que se prolonga por varios minutos, que parece no va a acabar, y lanza vivas sonoros para el presidente general Abelardo L. Rodr\u00edguez y para el presidente general L\u00e1zaro C\u00e1rdenas del R\u00edo \u201d.<\/p>\n<p>Seis a\u00f1os despu\u00e9s, Manuel \u00c1vila Camacho tom\u00f3 protesta como presidente el 1 de diciembre de 1940. La ceremonia regres\u00f3 a la C\u00e1mara de Diputados de Donceles. En la informaci\u00f3n de esa ceremonia se menciona por primera vez a fot\u00f3grafos y cinemat\u00f3grafos y que el acto fue transmitido por radio a todas las entidades del pa\u00eds.<\/p>\n<p>De manera especial, \u00c1vila Camacho se dirigi\u00f3 a la juventud, \u201cpara que tenga fe en la vida; para que se lancen a las iniciativas creadoras. Nos damos cuenta que los renuevos de nuestra patria que van saliendo de las aulas, de los institutos, de las aldeas, de todos los rumbos del pa\u00eds, miran hacia su alrededor fieros de desconcierto y con la angustia de vivir. Sin poder, todav\u00eda, apreciar las largas luchas que la Rep\u00fablica ha sostenido para desbrozar obst\u00e1culos y privilegios, s\u00f3lo sienten corno si nuestra \u00e9poca les hubiera cerrado las puertas\u201d.<\/p>\n<p>El 2 de diciembre de 1946 se public\u00f3 la informaci\u00f3n de la toma de protesta de Miguel Alem\u00e1n como presidente de M\u00e9xico, que empezaba a ser un pa\u00eds moderno.<\/p>\n<p>Alem\u00e1n prometi\u00f3 un gobierno de libertades inviolables. La ceremonia de esta toma de protesta se realiz\u00f3 en el Palacio de Bellas Artes.<\/p>\n<p>Con voz grave y firme, se lee en la cr\u00f3nica de Luis Spota, que una cadena nacional de estaciones de radio llev\u00f3 a todos los rincones de la Rep\u00fablica, el presidente anunci\u00f3: \u201cMantendremos los intereses del pa\u00eds por encima de los intereses de grupo.<\/p>\n<p>\u201cLa moral es un patrimonio del pueblo tan importante como la riqueza material. Queremos, por eso, insistir en los conceptos de responsabilidad ciudadana y moralizaci\u00f3n p\u00fablica que ser\u00e1n normas fundamentales del gobierno\u201d, estableci\u00f3.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, en su discurso, Alem\u00e1n Vald\u00e9s asever\u00f3: \u201cDe la Revoluci\u00f3n venimos y vamos, con mis principios, a abrir un nuevo cap\u00edtulo en la historia de nuestro pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>Hacia la modernidad<\/p>\n<p>A Alem\u00e1n lo sustituy\u00f3 Adolfo Ruiz Cortines. El 2 de diciembre de 1952 se public\u00f3 la informaci\u00f3n del hecho. Como su antecesor, Ruiz Cortines protest\u00f3 en el Palacio de Bellas Artes. Al t\u00e9rmino de la ceremonia, el expresidente Alem\u00e1n acompa\u00f1\u00f3 hasta Palacio Nacional a su sucesor, quien lo llev\u00f3 al elevador que lo traslad\u00f3 a la planta baja para subirse a un autom\u00f3vil Packar y salir por la puerta de honor\u201d.<\/p>\n<p>La ceremonia de toma de posesi\u00f3n de Ruiz Cortines fue austera como a \u00e9l le gustaba ser. La ceremonia se efectu\u00f3 en el Palacio de Bellas Artes, al amparo de una monumental ense\u00f1a nacional.<\/p>\n<p>Seis a\u00f1os despu\u00e9s lleg\u00f3 a la Presidencia de la Rep\u00fablica Adolfo L\u00f3pez Mateos. El 2 de diciembre de 1958, el mexiquense rindi\u00f3 protesta en el Palacio de Bellas Artes, previo desfile militar y una valla de obreros.<\/p>\n<p>La cr\u00f3nica de este hecho, firmada por Julio Scherer Garc\u00eda inicia as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cEn el Palacio de Bellas Artes bull\u00eda la nerviosidad en espera del nuevo primer magistrado de la naci\u00f3n. Todos los pisos ve\u00edanse plet\u00f3ricos y hasta adelante, en el foro, la excitaci\u00f3n obraba como un t\u00f3nico en los nuevos secretarios de Estado.<\/p>\n<p>\u201cHablaban a grandes voces, re\u00edan a carcajadas, se mostraban sol\u00edcitos con todo el mundo, iban, ven\u00edan, se abrazaban, se sentaban en los sillones que ten\u00edan reservados para incorporarse casi al instante y reiniciar breves paseos que acaparaban la atenci\u00f3n general. Daban una impresi\u00f3n de singular ligereza. Sus movimientos eran f\u00e1ciles y la sonrisa que les iluminaba el rostro no dejaba lugar a dudas en cuanto a sus sentimientos\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Gustavo D\u00edaz Ordaz protest\u00f3 como presidente en el Palacio de Bellas Artes un sexenio despu\u00e9s, el 1 de diciembre de 1964. La cr\u00f3nica de la asunci\u00f3n de D\u00edaz Ordaz fue de la autor\u00eda de tres periodistas que usaban un seud\u00f3nimo: Julio Manuel Ram\u00edrez. Se trataba de Julio Scherer Garc\u00eda, Manuel Becerra Acosta y Alberto Ram\u00edrez de Aguilar.<\/p>\n<p>La cr\u00f3nica inicia as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cLuces tenues que s\u00f3lo a ratos fulg\u00edan con intensidad. Dos largas filas de r\u00edgidos hombres vestidos de oscuro una frente a otra. Atr\u00e1s de los preeminentes de hora y atr\u00e1s de quienes lo fueron hasta hace dos d\u00edas, muchedumbre parlamentaria, en perfecto orden, enhiestos esta vez, senadores y diputados en sus sillones\u201d, se le\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cAl fondo, muy alta, la gran tribuna donde Gustavo D\u00edaz Ordaz extend\u00eda la mano y juraba como nuevo Presidente de este pa\u00eds. Casi umbroso, el Teatro de Bellas Artes cobraba una sorprendente lisura en la que se dilu\u00eda su estilo arquitect\u00f3nico. Mujeres elegantes en los palcos, en discreta actitud\u201d, describ\u00edan.<\/p>\n<p>Los dos \u00faltimos \u201crevolucionarios\u201d<\/p>\n<p>El mi\u00e9rcoles 2 de diciembre de 1970 se public\u00f3 la nota de la toma de protesta de Luis Echeverr\u00eda \u00c1lvarez. El nuevo presidente habl\u00f3 durante 70 minutos en el Auditorio Nacional, habilitado como sede del Congreso de la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Guillermo Ochoa escribi\u00f3 la cr\u00f3nica de ese acto:<\/p>\n<p>\u201cEl viaje de 56 mil kil\u00f3metros, que el licenciado Luis Echeverr\u00eda realiz\u00f3 por todo el pa\u00eds en su b\u00fasqueda de la Presidencia de M\u00e9xico, culmin\u00f3 ayer a las 13.50 horas en el Palacio Nacional, despu\u00e9s de un recorrido de 7.5 kil\u00f3metros desde el Auditorio Nacional, durante el cual una ruidosa, colorida, impresionante valla humana lo acogi\u00f3 cari\u00f1osamente.<\/p>\n<p>\u201cDurante el trayecto, que dur\u00f3 88 minutos, el primer mandatario hizo detener dos veces el autom\u00f3vil descubierto en el que viajaba para depositar ofrendas florales ante el Monumento a la Independencia y en el Hemiciclo a Ju\u00e1rez. En estos primeros homenajes lo acompa\u00f1\u00f3 el licenciado Gustavo D\u00edaz Ordaz\u201d.<\/p>\n<p>A partir de 1 de diciembre de 1976, Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo y Pacheco tom\u00f3 las riendas del pa\u00eds. El acto tuvo lugar en al Auditorio Nacional y Carlos Ravelo escribi\u00f3 la cr\u00f3nica para Exc\u00e9lsior:<\/p>\n<p>\u201cFrente a Mar\u00eda F\u00e9lix, que con su hijo, y Dolores del R\u00edo, que ocupaban butacas atr\u00e1s de los miembros del Congreso de la Uni\u00f3n, pasillo de por medio, cay\u00f3 estrepitosamente el m\u00e9dico de cabecera del licenciado Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo, al intentar saltar una baranda. Mario Calles, sin ayuda de nadie, se puso en pie y sigui\u00f3 su camino por el pasillo central, rumbo a su asiento. Eran las 12:25 horas.<\/p>\n<p>\u201cEl incidente casi pas\u00f3 inadvertido por el aplauso que tributaban los cinco mil trescientos asistentes a la toma de posesi\u00f3n del presidente L\u00f3pez Portillo, cuando \u00e9ste se refiri\u00f3 a la Carta de Derechos y Deberes Econ\u00f3micos de los Estados. En pie, todos aplaud\u00edan\u201d.<\/p>\n<p>Sedes de la transmisi\u00f3n de poder<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de M\u00e9xico, en su art\u00edculo 87, establece que el Presidente debe rendir la protesta de ley ante el Congreso de la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde 1914, constituido como Congreso General, los diputados y senadores han adoptado varias sedes para que el presidente rinda protesta.<\/p>\n<p>Venustiano Carranza, Adolfo de la Huerta y \u00c1lvaro Obreg\u00f3n rindieron protesta en el sal\u00f3n de sesiones de la C\u00e1mara de Diputados.<\/p>\n<p>Plutarco El\u00edas Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio, Abelardo L. Rodr\u00edguez y L\u00e1zaro C\u00e1rdenas del R\u00edo hicieron lo propio en el Estadio Nacional, convertido en sede del Congreso de la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Manuel \u00c1vila Camacho jur\u00f3 como presidente en la C\u00e1mara de Diputados de Donceles, mientras que Miguel Alem\u00e1n, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo L\u00f3pez Mateos y Gustavo D\u00edaz Ordaz lo hicieron en el Palacio de Bellas Artes.<\/p>\n<p>Tanto Luis Echeverr\u00eda como Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo protestaron en el Auditorio Nacional.<\/p>\n<p>Fuente: Exc\u00e9lsior<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1914, M\u00e9xico tuvo su \u00faltimo gobernante autoproclamado: Venustiano Carranza. El mismo exgobernador de Coahuila fue el primer presidente constitucional del siglo XX. Entonces comenz\u00f3 \u2014a pesar del asesinato de Carranza en 1920\u2014 la era de la transmisi\u00f3n pac\u00edfica del poder en M\u00e9xico En 1914, M\u00e9xico tuvo su \u00faltimo gobernante autoproclamado: Venustiano Carranza. 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