{"id":179383,"date":"2018-08-31T01:10:14","date_gmt":"2018-08-31T01:10:14","guid":{"rendered":"legacy-k2-2017-72180"},"modified":"2018-08-31T01:10:14","modified_gmt":"2018-08-31T01:10:14","slug":"asi-seria-el-mundo-sin-hielo-k2-72180","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2018\/mundo\/asi-seria-el-mundo-sin-hielo-k2-72180\/179383\/","title":{"rendered":"As\u00ed ser\u00eda el mundo sin hielo"},"content":{"rendered":"<p>En Tulcea, una peque\u00f1a ciudad rumana en el delta del Danubio, solo los m\u00e1s viejos del lugar saben lo que era patinar sobre el r\u00edo helado todos los inviernos<\/p>\n<p>En Tulcea, una peque\u00f1a ciudad rumana en el delta del Danubio, solo los m\u00e1s viejos del lugar saben lo que era patinar sobre el r\u00edo helado todos los inviernos. Desde hace casi 200 a\u00f1os, el pueblo lleva un registro anual en el que se anota el d\u00eda en que el caudal se congela, los que dura el hielo y cu\u00e1ndo empieza a romperse. Hasta 1960, casi todos los a\u00f1os el Danubio se helaba en su parte baja. Desde entonces, solo lo ha hecho cinco veces, dos de ellas en lo que va de este siglo. La causa parece ser el cambio clim\u00e1tico, la misma que est\u00e1 provocando que las grandes masas heladas del planeta (ya sean perennes o estacionales) se est\u00e9n derritiendo a un ritmo no visto en milenios.<\/p>\n<p>\u201cCuando los cient\u00edficos del clima hablan del hielo y el calentamiento global, muchos piensan en la capa de hielo de Groenlandia o el hielo marino del oc\u00e9ano \u00c1rtico. La mayor\u00eda no se da cuenta de que la cantidad de hielo invernal en los mares y r\u00edos de Europa es un indicador del cambio clim\u00e1tico igual de relevante\u201d, explica la investigadora clim\u00e1tica del Instituto Alfred Wegener para la Investigaci\u00f3n Polar y Marina (Alemania), Monica Ionita, que ha estudiado la evoluci\u00f3n de las heladas en el curso del segundo r\u00edo m\u00e1s largo de Europa.<\/p>\n<p>Antes se sol\u00eda helar en diciembre y duraba as\u00ed hasta marzo, con una media de 27 d\u00edas helado (los a\u00f1os sin hielo rebajan la aritm\u00e9tica). Pero desde mediados del siglo XX la temperatura promedio ha subido 1,5 grados, impidiendo que cuaje y que en Tulcea vuelvan a patinar.<\/p>\n<p>El aumento de la temperatura est\u00e1 tambi\u00e9n detr\u00e1s del deshielo \u00e1rtico. Pero en esta regi\u00f3n del planeta el calentamiento es m\u00e1s acusado: se produce un fen\u00f3meno conocido como amplificaci\u00f3n \u00e1rtica. Simplificando, el calentamiento es aqu\u00ed comparativamente mayor (hasta tres veces) que en el resto del hemisferio norte. El hielo derretido expone amplias zonas de aguas abiertas que absorben un extra de radiaci\u00f3n solar. En paralelo, al haber menos hielo, \u00e9ste refleja menor porci\u00f3n de radiaci\u00f3n, lo que acaba retroalimentando el proceso. La consecuencia m\u00e1s reciente la han observado los sat\u00e9lites de la NASA. Los inviernos de 2015, 2016, 2017 y este pasado, la porci\u00f3n helada del oc\u00e9ano \u00c1rtico ha sido la menor desde que hay sat\u00e9lites.<\/p>\n<p>El \u00c1rtico sigue un patr\u00f3n estacional: el avance del hielo se inicia al final del verano, en septiembre, y llega a su m\u00e1ximo en marzo o abril, cuando poco a poco vuelve a su m\u00ednimo. Este a\u00f1o, la extensi\u00f3n m\u00e1xima fue 1,16 millones de kil\u00f3metros cuadrados menor que la media del periodo 1981-2010. \u201cLa capa de hielo marino del \u00c1rtico contin\u00faa en una tendencia decreciente, algo que est\u00e1 relacionado con el proceso de calentamiento del \u00c1rtico\u201d, dice en una nota la investigadora clim\u00e1tica de la NASA, Claire Parkinson. \u201cEl calentamiento significa que se formar\u00e1 menos hielo y se derretir\u00e1 m\u00e1s, pero tambi\u00e9n, al haber menos, se refleja menos radiaci\u00f3n solar incidente y esto contribuye al calentamiento\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>La profesora de modelado y observaci\u00f3n polar del University College de Londres Julienne Stroeve ha aprovechado sus vacaciones para navegar por el \u00c1rtico a bordo de un rompehielos. \u201cCreo que veremos un oc\u00e9ano \u00c1rtico libre de hielo a lo largo de nuestras vidas. Lo m\u00e1s probable es que suceda antes de mediados de siglo\u201d, escribe en un correo enviado desde el barco. Pero, contra la creencia popular, toda esta inmensa masa de hielo derretido apenas afectar\u00e1 al nivel del mar, al menos directamente. La misma cantidad de agua en estado s\u00f3lido tiene m\u00e1s volumen que en estado l\u00edquido. Pero s\u00ed elevar\u00e1 indirectamente las aguas. Es lo que realmente temen los cient\u00edficos.<\/p>\n<p>\u201cLa p\u00e9rdida de hielo marino afecta al conjunto de nuestro sistema clim\u00e1tico ya que, al retirar el hielo, el oc\u00e9ano absorbe la energ\u00eda del Sol que antes reflejaba el brillante hielo marino. Esto hace que el \u00c1rtico se caliente m\u00e1s r\u00e1pido, lo que tendr\u00e1 un impacto indirecto en el nivel del mar al aumentar el deshielo de la capa helada de Groenlandia y otros glaciares menores\u201d, explica Stroeve. Y en Groenlandia, la segunda acumulaci\u00f3n de hielo terrestre m\u00e1s grande tras la Ant\u00e1rtida, hay tanto como para subir el nivel del mar hasta ocho metros si se derritiera por completo. Desde finales del siglo XIX, cuando empezaron a dispararse las emisiones de di\u00f3xido de carbono y otros gases de efecto invernadero (GEI), el nivel medio de los mares se ha elevado 20 cent\u00edmetros.<\/p>\n<p>Si el capit\u00e1n de la Marina Real brit\u00e1nica sir John Franklin hubiese buscado hoy el paso del Noroeste que lleva del Atl\u00e1ntico al Pac\u00edfico por encima de Canad\u00e1, lo habr\u00eda encontrado. En 1845, part\u00edan de Inglaterra el HMS Erebus y el HMS Terror,dos de los mejores nav\u00edos del imperio. Ten\u00edan la misi\u00f3n de encontrar el ansiado paso en un tiempo en el que solo estaba el estrecho de Magallanes en el sur. Nunca lo encontraron. Como dramatiza una reciente serie de televisi\u00f3n, Franklin y su tripulaci\u00f3n s\u00f3lo hallaron hielo y m\u00e1s hielo hasta morir. Desde hace d\u00e9cadas no han dejado de aumentar los d\u00edas que est\u00e1 abierto el paso y lo mismo sucede con el otro, el paso del Norte, sobre toda la costa septentrional de Rusia. Algunos estudios sostienen que, para finales de siglo, ambas rutas podr\u00e1n mantenerse abiertas todo el a\u00f1o.<\/p>\n<p>Esta misma semana la naviera Maersk anunci\u00f3 el env\u00edo de un buque portacontenedores por la reuta del Norte. Aunque se han realizado transportes de petr\u00f3leo u otras mercanc\u00edas, es el primer viaje de un portacontenedores.<\/p>\n<p>La apertura del canal de Panam\u00e1 relativiz\u00f3 la importancia que ten\u00eda el paso del Noroeste en tiempos de Franklin. Pero no as\u00ed la del paso del Norte: entre dos de los puertos europeos m\u00e1s importantes, los de Hamburgo y R\u00f3terdam, y las ciudades industriales de la costa de China o Jap\u00f3n hay 11.000 millas n\u00e1uticas (20.000 kil\u00f3metros) por el canal de Suez. Por el norte, bordeando Rusia, la ruta se acorta hasta las 6.500 millas (12.500 kil\u00f3metros). Todo esto explica que organizaciones como el Instituto \u00c1rtico estimen una explosi\u00f3n del tr\u00e1fico mar\u00edtimo ya en este siglo. Y tambi\u00e9n explica parte de la geopol\u00edtica que pa\u00edses ribere\u00f1os, como Canad\u00e1, Rusia, Noruega o EE UU, est\u00e1n desplegando en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>La ganancia de unos, el comercio, la miner\u00eda, el petr\u00f3leo\u2026, ser\u00e1 la p\u00e9rdida de otros. Un reciente estudio sobre el impacto futuro de la apertura de estos pasos a los barcos muestra que la mayor\u00eda de los mam\u00edferos marinos del \u00c1rtico, en especial los narvales, las ballenas boreales y las belugas, ver\u00e1n reducidas sus poblaciones. En cuanto a los osos polares, el deshielo ya se est\u00e1 encargando de ellos por medio de otros procesos que les complican la caza y la movilidad en un medio cada vez m\u00e1s l\u00edquido. Muchos de los 26.000 osos que quedan sobreviven por encima de sus posibilidades. La incapacidad creciente de capturar focas, la principal porci\u00f3n de su dieta, los est\u00e1 empujando a buscar carro\u00f1a de carcasas de cet\u00e1ceos o atacar nidos de gaviotas.<\/p>\n<p>En junio pasado, 84 cient\u00edficos de 44 organizaciones publicaron un estudio en Nature que confirma que la Ant\u00e1rtida tambi\u00e9n est\u00e1 perdiendo m\u00e1s hielo del que gana. El trabajo estima que el deshielo ant\u00e1rtico ha elevado el nivel del mar en 7,6 mil\u00edmetros desde 1992. \u201cUnos pocos mil\u00edmetros al a\u00f1o pueden sumar un metro en 100 a\u00f1os\u201d, recuerda la investigadora de la Universidad T\u00e9cnica de Dinamarca y coautora de esta investigaci\u00f3n, Valentina Barletta. \u201cMuchas populosas ciudades costeras est\u00e1n ahora al nivel del mar y una subida de un metro dejar\u00e1 la planta de muchos edificios bajo el agua\u201d.En el otro extremo del planeta, en la Ant\u00e1rtida, tambi\u00e9n se ha acabado la tranquilidad. Hasta no hace mucho la extensi\u00f3n de su hielo marino no dejaba de crecer mientras el acumulado sobre el continente se manten\u00eda relativamente estable. En un continente tan inmenso (27,7 veces la extensi\u00f3n de Espa\u00f1a o 7 la de M\u00e9xico) la din\u00e1mica es mucho m\u00e1s compleja que la del \u00c1rtico. En realidad hay tres grandes regiones ant\u00e1rticas: la pen\u00ednsula ant\u00e1rtica, la m\u00e1s al oeste, la Ant\u00e1rtida Occidental y la Oriental, que, desde un punto de vista geol\u00f3gico, bien podr\u00edan ser dos continentes diferentes. Hasta ahora, infinidad de estudios hab\u00edan mostrado que las dos primeras perd\u00edan hielo de forma acelerada y algunos consideran que el proceso es irreversible. Sin embargo, la parte oriental, la m\u00e1s grande y la que por s\u00ed sola podr\u00eda hacer que el nivel del mar se elevara en torno a 50 metros, segu\u00eda ganando hielo y, por tanto, tirando a la baja el nivel del mar. Eso ya se ha acabado.<\/p>\n<p>Un informe del Centro Oceanogr\u00e1fico Nacional de Reino Unido aportaba en julio una cifra del coste del deshielo: 14 billones de d\u00f3lares para 2100. La causa inmediata ser\u00e1 el aumento de las inundaciones marinas, el impacto de las tormentas costeras o los tsunamis. La l\u00f3gica de este agravamiento casi de pel\u00edcula catastr\u00f3fica es que no hace falta que las aguas suban una decena de metros. Con dos o tres metros de elevaci\u00f3n, cualquier evento extremo que hasta ahora ten\u00eda consecuencias menores, en unos a\u00f1os las tendr\u00e1 mayores. Para que no se cumpla esa abultada cifra, seg\u00fan los autores del estudio, habr\u00eda que reducir las emisiones hasta lograr que la temperatura media global no subiera m\u00e1s de dos grados respecto a los niveles preindustriales.<\/p>\n<p>El problema es que, aunque se empezaran a reducir las emisiones ma\u00f1ana mismo, el nivel del mar seguir\u00e1 subiendo ya que los GEI acumulados en la atm\u00f3sfera desde que empezamos a quemar el carb\u00f3n al inicio de la Revoluci\u00f3n Industrial seguir\u00e1n calentando el planeta al menos hasta 2300, seg\u00fan un reciente estudio sobre el futuro de la subida de las aguas. El investigador del Instituto Potsdam para la Investigaci\u00f3n del Impacto Clim\u00e1tico y coautor de esta investigaci\u00f3n, Mathias Rangel, recuerda: \u201cLa gran distancia temporal [entre causas y consecuencias] es una de las caracter\u00edsticas que hacen que el cambio clim\u00e1tico sea un problema perverso. Las generaciones que se benefician de la combusti\u00f3n barata del carb\u00f3n no ser\u00e1n los que paguen el precio\u201d.<\/p>\n<p>Fuente: elpais.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Tulcea, una peque\u00f1a ciudad rumana en el delta del Danubio, solo los m\u00e1s viejos del lugar saben lo que era patinar sobre el r\u00edo helado todos los inviernos En Tulcea, una peque\u00f1a ciudad rumana en el delta del Danubio, solo los m\u00e1s viejos del lugar saben lo que era patinar sobre el r\u00edo helado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":203506,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"newspack_featured_image_position":"","newspack_post_subtitle":"","newspack_article_summary_title":"Overview:","newspack_article_summary":"","newspack_hide_updated_date":false,"newspack_show_updated_date":false,"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-179383","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/179383","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=179383"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/179383\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/203506"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=179383"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=179383"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=179383"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}