{"id":180236,"date":"2018-08-01T01:11:11","date_gmt":"2018-08-01T01:11:11","guid":{"rendered":"legacy-k2-2017-70997"},"modified":"2018-08-01T01:11:11","modified_gmt":"2018-08-01T01:11:11","slug":"esta-era-la-vida-privada-oculta-de-hitler-k2-70997","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2018\/mundo\/esta-era-la-vida-privada-oculta-de-hitler-k2-70997\/180236\/","title":{"rendered":"Esta era la vida privada oculta de Hitler"},"content":{"rendered":"<p>Es obvio que un hombre tan implicado en la vida pol\u00edtica como el F\u00fchrer debe sacrificar su vida personal<\/p>\n<p>\u201cEs obvio que un hombre tan implicado en la vida pol\u00edtica como el F\u00fchrer debe sacrificar su vida personal. Incluso si quiere escapar de sus labores oficiales, los problemas pol\u00edticos le persiguen a todas partes hasta la esquina m\u00e1s lejana de nuestra patria alemana, ya sea un pueblecito en las dunas del mar B\u00e1ltico o en la casa Wachenfeld en el Obersalzberg\u201d. As\u00ed arrancaba un texto titulado &#8216;La vida privada del F\u00fchrer&#8217;, parte de un libro ilustrado publicado en 1936 por el general de las SS Wilhelm Br\u00fcckner. Un complaciente y algo inveros\u00edmil retrato del l\u00edder nazi como pol\u00edtico comprometido, hombre con inquietudes culturales y amigo de los ni\u00f1os y los animales.<\/p>\n<p>Que un alto militar nazi publique un art\u00edculo as\u00ed parece razonable. No lo es tanto que art\u00edculos no tan diferentes apareciesen en medios extranjeros como la revista inglesa &#8216;Homes &amp; Gardens&#8217;, que en 1938 dedic\u00f3 un reportaje al destino vacacional del F\u00fchrer en Baviera, en el que se pod\u00edan leer observaciones como que \u201clas cortinas son de lino estampado\u201d o que \u201cha sido decorado por el propio F\u00fchrer\u201d. O el retrato realizado por C. Brooks Peters para &#8216;The New York Times&#8217; en la primavera de 1941, cuando la Segunda Guerra Mundial llevaba casi dos a\u00f1os en marcha y Occidente comenzaba a descubrir la faceta m\u00e1s genocida de ese afable amante de los ni\u00f1os y los animales que aparec\u00eda en dichos art\u00edculos con la mejor de sus sonrisas. Tambi\u00e9n, &#8216;Vogue&#8217; o &#8216;Life&#8217;. De todos los frentes propagand\u00edsticos que Hitler ten\u00eda abiertos, no lo hab\u00eda sido dif\u00edcil vencer en el de su vida privada.<\/p>\n<p>Hitler fue pionero en la humanizaci\u00f3n y blanqueamiento de personajes controvertidos, algo que llega hasta nuestros d\u00edas, con la cercana representaci\u00f3n de Matteo Savini, ministro del interor italiano, entre las s\u00e1banas, en actitud relajada. En el caso de Hitler, esta imagen &#8216;casual&#8217; estaba estrechamente vinculada con el Berghof, su segunda residencia en el Obersalzberg, un chalet en una zona monta\u00f1osa en la que lleg\u00f3 a pasar casi la mitad del a\u00f1o y que le proporcionaba el tel\u00f3n de fondo perfecto a la hora de vender su imagen de hombre trabajador, modesto y campechano. \u201cAlguna gente se pregunta por qu\u00e9 el F\u00fchrer eligi\u00f3 el Obersalzberg\u201d, explicaba el reportaje publicado por Br\u00fckner. \u201cCualquiera que haya estado ah\u00ed, sin embargo, sabe que probablemente no hay otro lugar en Alemania donde uno pueda estar m\u00e1s cerca de las monta\u00f1as, y aun as\u00ed, tener una vista tan amplia y abierta del esplendor del mundo\u201d. Ni a Leni Riefenstahl se le habr\u00eda ocurrido una imagen mejor.<\/p>\n<p>Como recuerda la historiadora de la Universidad de Buffalo Despina Stratigakos en &#8216;Hitler at Home&#8217;, el dise\u00f1o y representaci\u00f3n fotogr\u00e1fica de los lugares en los que vivi\u00f3 el dictador fue clave a la hora de crear una imagen idealizada tanto para sus compatriotas como fuera de sus fronteras. \u201cCuando pensamos en la puesta en escena del poder pol\u00edtico de Hitler, es m\u00e1s probable que nos imaginemos los congresos de N\u00fcremberg que su habitaci\u00f3n\u201d, recuerda. \u201cPero era a trav\u00e9s de la arquitectura, el dise\u00f1o y las descripciones de los medios de comunicaci\u00f3n de sus hogares como el r\u00e9gimen nazi aliment\u00f3 el mito del Hitler \u00edntimo como una persona hogare\u00f1a, pac\u00edfica y un buen vecino\u201d.<\/p>\n<p>De todos sus hogares (la Canciller\u00eda, su apartamento en M\u00fanich) no hay otro tan vinculado a la imagen id\u00edlica de Hitler como la de los verdes parajes alpinos del retiro de Obersalzberg, donde contaba con Heinrich Hoffmann como su fot\u00f3grafo oficial. \u201cLa c\u00e1mara de Hoffmann capturaba al f\u00fchrer desocupado repartiendo golosinas a ciervos y ni\u00f1os, al sol aparentemente perfecto de los Alpes\u201d, recordaba la autora. \u201cEn esta propaganda producida oficialmente, los alemanes consum\u00edan fantas\u00edas de una vida dom\u00e9stica ideal que ten\u00eda sus ra\u00edces en los paisajes oficiales. Estas im\u00e1genes &#8216;hogare\u00f1as&#8217; capturaban una tierra prometida de abundancia y felicidad tras a\u00f1os de sufrimiento, belleza entrelazada con la brutal pol\u00edtica del r\u00e9gimen de guerra y exterminio\u201d. Hitler en Obersalzberg, aplaudido por sus seguidores y pasando el d\u00eda entre familia y amigos, era el ep\u00edtome de la felicidad aria.<\/p>\n<p>Por supuesto, no se trataba tan solo de im\u00e1genes, sino tambi\u00e9n de rutinas. Seg\u00fan los reportajes propagand\u00edsticos, Hitler se levantaba pronto para leer los peri\u00f3dicos de la ma\u00f1ana, aunque se hubiese acostado tarde. Nada de res\u00famenes, matizaba Br\u00fcckner, lo hac\u00eda \u00e9l mismo. A continuaci\u00f3n, su asistente personal le recordaba su agenda diaria. Entonces, desayunaba y comenzaba sus reuniones con distintos ministros, colaboradores y dem\u00e1s. Entre cita y cita, le\u00eda las toneladas de cartas que, al parecer, recib\u00eda cada d\u00eda. Y, para rematar la faena, daba un largo y \u201cvigoroso\u201d paseo por las monta\u00f1as, disfrutando de las espectaculares vistas ofrecidas por el lago del Rey (K\u00f6nigsee), o quiz\u00e1 pasando a visitar a la casa de su buen amigo G\u00f6ring. Un panorama en el que raramente aparec\u00eda Eva Braun, pues pod\u00eda contradecir el estereotipo de hombre c\u00e9libe, completamente dedicado a su obra.<\/p>\n<p>Tras tanta actividad, Hitler apuraba sus d\u00edas \u201cen el jard\u00edn, con sus sabuesos de caza, que le profesan un gran afecto\u201d. En invierno, \u201cobserva pensativamente los p\u00e1jaros reunidos en los comederos, que devoran lo que Adolf Hitler les ha preparado por la ma\u00f1ana\u201d. Resulta llamativo comprobar c\u00f3mo todas las narraciones sobre la cotidianidad b\u00e1vara del F\u00fchrer son pr\u00e1cticamente iguales, e inciden en su amor por la naturaleza, los animales, los ni\u00f1os y el arte. Como recuerda la profesora Brett Ashley Kaplan de la Universidad de California en su an\u00e1lisis publicado en &#8216;Comparative Literature&#8217;, el Obsersalzberg es representado como \u201cuna monta\u00f1a r\u00fastica que concilia la nostalgia de Baviera y el kitsch nazi, un retrato que ignora la violencia que siempre fue parte esencial del r\u00e9gimen nazi y permite al r\u00e9gimen oponer el &#8216;peligro&#8217; de la ciudad cosmopolita (y jud\u00eda) con la supuesta &#8216;simplicidad&#8217; de la vida del pueblo de las monta\u00f1as\u201d.<\/p>\n<p>Ni qu\u00e9 decir tiene que este retrato id\u00edlico de la vida cotidiana de Hitler ten\u00eda muy poco que ver con la realidad. Si atendemos a las palabras de una de las mujeres que trabajaron como sirvientas del F\u00fchrer en el Berghof, Elizabeth Kalhammer, era todo lo contrario, si bien es cierto que los a\u00f1os que pas\u00f3 sirviendo al F\u00fchrer (de 1943 a 1945) no fueron precisamente los mejores de su vida. Seg\u00fan la mujer, Hitler nunca se levantaba antes de las dos de la tarde y no se acostaba antes de las cuatro de la madrugada, despu\u00e9s de copiosas cenas con entre 10 y 15 invitados. A menudo, adem\u00e1s, se levantaba en mitad de la noche para comer tarta.<\/p>\n<p>El mito ha rodeado siempre a la vida privada de Hitler, especialmente en lo que concierne a su vida sexual, y la informaci\u00f3n proviene, por lo general, de los contradictorios testimonios de su c\u00edrculo m\u00e1s cercano: \u00e9l mismo destruy\u00f3 su documentaci\u00f3n personal una semana antes de suicidarse en su b\u00fanker. Un trabajo exhaustivo a ese respecto es el realizado por Harald Sandner, un alem\u00e1n obsesivo que tras 25 a\u00f1os de investigaci\u00f3n public\u00f3 &#8216;El itinerario&#8217; (&#8216;Das Itinerar&#8217;), un recuento detallado de la vida del F\u00fchrer d\u00eda a d\u00eda. Una de las conclusiones a las que llegaba es que Hitler pod\u00eda pasar semanas trabajando y, de repente, tomarse otro tiempo semejante descansando\u2026 y, como sugieren los retratos de sus estancias en Obersalzberg, dando largos paseos por el bosque.<\/p>\n<p>Desde su muerte en 1945, historiadores y curiosos han intentado dar con la piedra Rosetta que permita entender qui\u00e9n era realmente Adolf Hitler. Ya en mayo de 1945, menos de un mes despu\u00e9s de la muerte del dictador, el doctor Theodor Morell, que examin\u00f3 diariamente al dictador durante sus \u00faltimos nueve a\u00f1os de vida (y le proporcion\u00f3 regularmente su c\u00f3ctel de drogas), confesaba que el l\u00edder nazi sufr\u00eda de doble personalidad, aunque negaba el entonces difundido rumor de que su furia le llevaba a masticar alfombras. Para Morell, hab\u00eda dos Hitler: uno de gran determinaci\u00f3n, fuerza y crueldad, y otro introvertido, deprimido e inseguro.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes del Obersalzberg funcionan como un anverso luminoso de la perversi\u00f3n nazi, una encarnaci\u00f3n de los supuestos ideales germanos con su consabido amor por el monta\u00f1ismo que se reflejaba en el &#8216;bergfilm&#8217;, las pel\u00edculas de monta\u00f1a, uno de los g\u00e9neros distintivos de la Alemania prenazi y nazi. \u201cLa elegancia del complejo de vacaciones nazi en los Alpes ofrec\u00eda una poderosa contraimagen del genocidio y otras atrocidades\u201d, concluye Kaplan. \u201cPero el Obersalzberg no era simplemente un retiro de vacaciones, tambi\u00e9n era el lugar donde se tomaban muchas decisiones militares\u201d. Como el r\u00e9gimen nazi, el Berghof se vino abajo en 1945, con la llegada de los aliados llegaron al conocido como \u201cNido del \u00c1guila\u201d: fue bombardeado el 25 de abril y saqueado el 4 de mayo. Finalmente, en 1953, fue derruido para siempre. \u00bfPara qu\u00e9? Para detener las peregrinaciones de simpatizantes hitlerianos, que intentaban encontrar en su antiguo retiro espiritual el rastro de la (impostada) paz de las monta\u00f1as germanas. El mito nunca fue real.<\/p>\n<p>Fuente: El Confidencial<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es obvio que un hombre tan implicado en la vida pol\u00edtica como el F\u00fchrer debe sacrificar su vida personal \u201cEs obvio que un hombre tan implicado en la vida pol\u00edtica como el F\u00fchrer debe sacrificar su vida personal. Incluso si quiere escapar de sus labores oficiales, los problemas pol\u00edticos le persiguen a todas partes hasta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":204629,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"newspack_featured_image_position":"","newspack_post_subtitle":"","newspack_article_summary_title":"Overview:","newspack_article_summary":"","newspack_hide_updated_date":false,"newspack_show_updated_date":false,"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-180236","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/180236","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=180236"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/180236\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/204629"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=180236"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=180236"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=180236"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}