{"id":24191,"date":"2023-02-20T02:06:34","date_gmt":"2023-02-20T02:06:34","guid":{"rendered":"legacy-k2-2019-130880"},"modified":"2023-02-20T02:06:34","modified_gmt":"2023-02-20T02:06:34","slug":"cine-la-ballena-esto-opinan-los-criticos-k2-130880","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2023\/puebla\/cine-la-ballena-esto-opinan-los-criticos-k2-130880\/24191\/","title":{"rendered":"Cine: La Ballena, esto opinan los cr\u00edticos"},"content":{"rendered":"<p>Una pantalla que presenta los rostros de estudiantes tomando una clase a distancia; al centro, un recuadro negro que corresponde al profesor, pero en el que s\u00f3lo hay voz y vac\u00edo<\/p>\n<p>Una pantalla que presenta los rostros de estudiantes tomando una clase a distancia; al centro, un recuadro negro que corresponde al profesor, pero en el que s\u00f3lo hay voz y vac\u00edo. Detr\u00e1s de la computadora se esconde el cuerpo enorme de un hombre con una obesidad que, literalmente, se desborda. As\u00ed es como el director Darren Aronofsky presenta a Charlie, protagonista de su m\u00e1s reciente pel\u00edcula La ballena, estelarizada por Brendan Fraser.\u00a0<\/p>\n<p>En La ballena, el director de R\u00e9quiem por un sue\u00f1o y Mother! vuelve a trazar el descenso a una vor\u00e1gine de decadencia, ahora enfocada en incomodar a trav\u00e9s de la carne. Para dotar de complejidad a su espect\u00e1culo, el director explica el desmedido cuerpo de su protagonista con una historia tr\u00e1gica: se nos hace saber que, cuando su hija ten\u00eda 8 a\u00f1os, Charlie abandon\u00f3 a su familia al enamorarse de uno de sus estudiantes, quien despu\u00e9s muri\u00f3.<\/p>\n<p>Las obsesiones del cineasta vuelven y rodean a la trama de un contexto religioso, en el que la autoflagelaci\u00f3n se manifiesta en un trastorno alimenticio que lleva a Charlie al borde de la muerte. La cinta se salva de ser s\u00f3lo una cadena de efectismo gracias al trabajo de los actores. En su gran regreso a la pantalla, Brendan Fraser entrega una actuaci\u00f3n convincente y soberbia, aun bajo la distracci\u00f3n de kilos de prost\u00e9ticos y efectos que invitan a fijarse m\u00e1s en sus dimensiones. Sadie Sink es Ellie, la hija adolescente que vuelve furiosa con la vida y con su padre; la actriz consigue conectar con las contradicciones emocionales que demanda la historia, aun cuando sus di\u00e1logos y reacciones llegan a caer en los lugares comunes sobre los adolescentes rebeldes y parecen enfocados a reforzar el rechazo hacia Charlie.<\/p>\n<p>Los matices c\u00f3micos y de compasi\u00f3n los encontramos en Liz (Hong Chau), una amiga y enfermera que provee de acompa\u00f1amiento y cuidado al protagonista, respetando incluso su decisi\u00f3n de dejarse desgastar por medio del exceso. Bajo las capas de grasa y los montones de comida, la cinta es un drama familiar tormentoso; incluso pudo ser una exploraci\u00f3n sobre los mecanismos detr\u00e1s de la culpa cristiana. Pero, aunque el guion roce esos asuntos, el director se decanta por una escatolog\u00eda sin sutilezas.<\/p>\n<p>Pienso en una pel\u00edcula como Distancias cortas (Alejandro Guzm\u00e1n), que tuvo la delicadeza de tratar con consideraci\u00f3n a un personaje cuya vida estaba atravesada por un sobrepeso desmedido. En esa pel\u00edcula hay un respeto hacia el cuerpo que rescata a la lente de omitir juicios o desdenes. Sin evitar abordar las consecuencias que para el personaje tiene su estado f\u00edsico, se le trata con cuidado y prudencia.<\/p>\n<p>Pienso, por el contrario, en la obstinaci\u00f3n de Darren Aronofsky en hacer uso de los recursos cinematogr\u00e1ficos necesarios (sonido, maquillaje, efectos visuales que magnifican las dimensiones) para construir al protagonista como una especie de fen\u00f3meno. Aunque lo emotivo de los di\u00e1logos y un score demoledor intenten manipular hacia una l\u00e1stima sobre la condici\u00f3n del personaje, la cinta se posiciona lejos de la empat\u00eda y mucho m\u00e1s cerca del morbo y juicio exhibidos, por ejemplo, en el famoso final de R\u00e9quiem por un sue\u00f1o y su ca\u00edda al infierno de las drogas; en la nueva cinta, las metanfetaminas son sustituidas por pollo y pizza y vemos un atrac\u00f3n t\u00edpico de un trastorno compulsivo de alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cerca del final de La ballena, Charlie decide dar a conocer a sus estudiantes c\u00f3mo es su aspecto f\u00edsico y abre la c\u00e1mara a su clase en l\u00ednea; la secuencia se presenta como una revelaci\u00f3n, como si la obesidad fuera una anomal\u00eda extraordinaria y digna de sorpresa. Las reacciones pueden causar empat\u00eda o asco hacia el personaje, pero la forma de los elementos cinematogr\u00e1ficos recuerda m\u00e1s a un freak show circense o a alg\u00fan titular de nota roja.<\/p>\n<p>Pienso en los \u00bfpara qu\u00e9? \u00bfPara qu\u00e9 esmerarse en generar morbo y asco hacia Charlie? \u00bfPara qu\u00e9 someterlo a una crueldad que, pienso, habla m\u00e1s del director que de la respuesta de los espectadores?<\/p>\n<p>La secuencia en la que la actriz Gabourey Sidibe corre con una cubeta de pollo frito sepult\u00f3 el contexto de cr\u00edtica social que hab\u00eda en Precious (Lee Daniels). \u00bfDe qu\u00e9 nos acordamos ahora, si no es de la obesidad m\u00f3rbida de la protagonista y de lo mucho que sufr\u00eda? Algo similar sucede con La ballena, pues aunque la historia sobre una relaci\u00f3n familiar tenga profundidad y las actuaciones sean precisas, la manera de filmar a Charlie provoca que una se quede s\u00ed o s\u00ed con lo pesado de su respiraci\u00f3n, con las pizzas que engulle, con el v\u00f3mito, con lo amorfo de su cuerpo, con la repulsi\u00f3n con la que Aronofsky encuadra a su personaje.<\/p>\n<p>Fuente: Cinepremiere\/ Fabiola Salgado<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una pantalla que presenta los rostros de estudiantes tomando una clase a distancia; al centro, un recuadro negro que corresponde al profesor, pero en el que s\u00f3lo hay voz y vac\u00edo Una pantalla que presenta los rostros de estudiantes tomando una clase a distancia; al centro, un recuadro negro que corresponde al profesor, pero en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":39342,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"newspack_featured_image_position":"","newspack_post_subtitle":"","newspack_article_summary_title":"Overview:","newspack_article_summary":"","newspack_hide_updated_date":false,"newspack_show_updated_date":false,"footnotes":""},"categories":[104],"tags":[],"class_list":["post-24191","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-puebla","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24191","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24191"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24191\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39342"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}