{"id":272225,"date":"2015-08-04T01:13:36","date_gmt":"2015-08-04T01:13:36","guid":{"rendered":"legacy-k2-2014-27475"},"modified":"2015-08-04T01:13:36","modified_gmt":"2015-08-04T01:13:36","slug":"baltasar-gracian-k2-27475","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2015\/puebla\/baltasar-gracian-k2-27475\/272225\/","title":{"rendered":"Baltasar Graci\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p>La Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica Federal edit\u00f3 una colecci\u00f3n de libros que denomin\u00f3 \u201cBiblioteca Enciclop\u00e9dica Popular\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cLos libros son amigos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>que nunca decepcionan\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Thomas Carlyle<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">La Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica Federal edit\u00f3 una colecci\u00f3n de libros que denomin\u00f3 \u201cBiblioteca Enciclop\u00e9dica Popular\u201d.<\/span><\/p>\n<p>Eran los tiempos del presidente Manuel \u00c1vila Camacho. Su secretario de educaci\u00f3n p\u00fablica Jaime Torres Bodet, acert\u00f3 al editar esta colecci\u00f3n de textos de autores seleccionados para conocimiento del com\u00fan ciudadano.<\/p>\n<p>Tal vez fueron el antecedente de los libros de texto que despu\u00e9s se imprimir\u00edan por orden del presidente Adolfo L\u00f3pez Mateos.<\/p>\n<p>Don Pedro Gringoire, un intelectual distinguido de la primera mitad del siglo XX, escribi\u00f3 la introducci\u00f3n, selecci\u00f3n y notas de algunos de los textos de Baltasar Graci\u00e1n y Morales.<\/p>\n<p>\u201cEl caso de Baltasar Graci\u00e1n y Morales es de aquellos en que la vida del hombre es menos interesante que las obras del escritor. Salvo las dificultades que tuvo con las autoridades de su Orden \u2013La Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas\u2013 y que culminaron en su destierro, y aparte de sus \u00e9xitos locales como predicador, su vida es la opaca y un tanto mon\u00f3tona de un fil\u00f3sofo, profesor de humanidades, te\u00f3logo y moralista de p\u00falpito, c\u00e1tedra y tertulia de casa rica del siglo XVII\u201d.<\/p>\n<p>En esa introducci\u00f3n, Gringoire escribi\u00f3: \u201cBaltasar naci\u00f3 en Belmonte de Calatayud, el 8 de enero de 1601, de familia numerosa y pobre. Educado primeramente en Toledo como pupilo de un t\u00edo suyo; ingres\u00f3 despu\u00e9s en los colegios de los jesuitas, primero en Calatayud, luego en Huesca. Novicio de la Compa\u00f1\u00eda a los dieciocho a\u00f1os, hizo su profesi\u00f3n solemne a los treinta y cuatro\u201d.<\/p>\n<p>Gringoire nos regala otras expresiones: \u201cEra brillante predicador, pues, seg\u00fan se dice cuando \u00e9l ocupaba el p\u00falpito, las iglesias de Madrid se repletaban, y todav\u00eda quedaban a la puerta millares de personas. Ciertamente, Graci\u00e1n apelaba a algunos ardides de publicidad para aumentar su renombre. Un d\u00eda se le ocurri\u00f3 anunciar que leer\u00eda desde el pulpito una carta recibida de los Infiernos. F\u00e1cil es imaginar el alboroto que esto caus\u00f3 a aquella sociedad pacata y supersticiosa. A tal punto lleg\u00f3 la escandalera, que sus superiores reprendieron al ingenioso predicador y lo obligaron a retractarse p\u00fablicamente\u201d.<\/p>\n<p>Alfonso Reyes nos dice: \u201cEra Graci\u00e1n un hombre peque\u00f1o y nervioso, p\u00e1lido y algo corto de vista, de habla apresurada, la fisonom\u00eda animada siempre por aquella vibraci\u00f3n exquisita de su pensamiento; de genio sensible y gusto dif\u00edcil de contener\u201d.<\/p>\n<p>Ahora perm\u00edtame, de su libro \u201cOr\u00e1culo, Manual y Arte de Prudencia\u201d, compartirle algunos textos:<\/p>\n<p>Nunca descomponerse. Gran asunto de la cordura nunca desbaratarse. Son las pasiones los humores del \u00e1nimo y cualquier exceso en ellas causa indisposici\u00f3n de cordura; y si el mal saliere a la boca, peligrar\u00e1 la reputaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No ser intratable. \u00a0En lo m\u00e1s poblado est\u00e1n las fieras verdaderas. Es la inaccesibilidad vicio de desconocidos de s\u00ed, que mudan los humores con los honores; no es medio a prop\u00f3sito para la estimaci\u00f3n comenzar enfadado.<\/p>\n<p>No cansar. Suele ser pesado el hombre de un negocio y el de un verbo. La brevedad es lisonjera y m\u00e1s negociante. Gana por lo cort\u00e9s lo que pierde por lo corto. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y a\u00fan lo malo, si poco, no tan malo.<\/p>\n<p>Cobrar fama de cortes, que basta a hacerle plausible. Es la cortes\u00eda la principal parte de la cultura, especie de hechizo; y as\u00ed concilia la gracia de todos, as\u00ed como la descortes\u00eda el desprecio y enfado universal.<\/p>\n<p>Nunca quejarse. La queja siempre trae descr\u00e9dito: m\u00e1s sirve de ejemplar atrevimiento a la pasi\u00f3n que de consuelo a la compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pensar anticipado. Hoy para ma\u00f1ana, y a\u00fan para muchos d\u00edas. La mayor providencia es tener horas de ella; para prevenidos no hay acasos, ni para apercibidos aprietos; no se ha de aguardar el discurrir para el ahogo y ha de ir antemano\u2026 es la almohada sibila muda, y el dormir sobre los puntos vale m\u00e1s que el desvelarse debajo de ellos. Algunos obran y despu\u00e9s piensan; aquello m\u00e1s es buscar excusas que consecuencias; otros, ni antes, ni despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Nunca acompa\u00f1arse con quien le pueda deslucir tanto por m\u00e1s cuanto por menos.<\/p>\n<p>No ser f\u00e1cil ni en creer, ni en querer.<\/p>\n<p>Saber usar de los amigos. Hay en esto su arte de discreci\u00f3n: unos son buenos para de lejos y otros para de cerca, y el que tal vez no fue bueno para la conversaci\u00f3n lo es para la correspondencia. Purifica la distancia algunos defectos que eran intolerables a la presencia. No s\u00f3lo se ha de procurar en ellos conseguir el gusto, sino la utilidad, que ha de tener las tres cualidades del bien.<\/p>\n<p>Saber sufrir necios. Los sabios siempre fueron mal sufridos, que quien a\u00f1ade ciencia a\u00f1ade impaciencia. El mucho conocer es dificultoso de satisfacer. La mayor regla del vivir, seg\u00fan Ep\u00edcteto, es el sufrir, y a esto redujo la mitad de la sabidur\u00eda. Si todas las necedades se han de tolerar, mucha paciencia ser\u00e1 menester.<\/p>\n<p>No empe\u00f1arse con quien no tiene que perder. Es re\u00f1ir con desigualdad. Entra el otro con desembarazo porque trae hasta la verg\u00fcenza perdida.<\/p>\n<p>No vivir aprisa. El saber repartir las cosas es saberlas gozar. A muchos les sobra la vida y se les acaba la felicidad; malogran los contentos, que no los gozan, y querr\u00edan despu\u00e9s volver atr\u00e1s cuando se hallan tan adelante.<\/p>\n<p>Sin mentir, no decir todas las verdades. No hay cosa que requiera m\u00e1s tiento que la verdad.<\/p>\n<p>Saber o escuchar a quien sabe. Sin entendimiento no se puede vivir, o propio o prestado; pero hay muchos que ignoran que no saben, y otros que piensan que saben, no sabiendo.<\/p>\n<p>Dichos y hechos hacen un bar\u00f3n consumado.<\/p>\n<p>Lo f\u00e1cil se ha de emprender como dificultoso y lo dificultoso como f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Mis correos: vivereparvo45@yahoo.com.mx \/ vivereparvo45@hotmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica Federal edit\u00f3 una colecci\u00f3n de libros que denomin\u00f3 \u201cBiblioteca Enciclop\u00e9dica Popular\u201d. \u201cLos libros son amigos que nunca decepcionan\u201d Thomas Carlyle La Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica Federal edit\u00f3 una colecci\u00f3n de libros que denomin\u00f3 \u201cBiblioteca Enciclop\u00e9dica Popular\u201d. Eran los tiempos del presidente Manuel \u00c1vila Camacho. 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