{"id":278147,"date":"2015-03-19T02:09:27","date_gmt":"2015-03-19T02:09:27","guid":{"rendered":"legacy-k2-2014-21175"},"modified":"2015-03-19T02:09:27","modified_gmt":"2015-03-19T02:09:27","slug":"confesiones-de-una-zaradicta-k2-21175","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2015\/puebla\/confesiones-de-una-zaradicta-k2-21175\/278147\/","title":{"rendered":"Confesiones de una ZARAdicta"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Hola, me llamo Luz Mar\u00eda del Mar, tengo cuarenta y equis a\u00f1os \u2014tampoco es cosa de entrar en detalles accesorios\u2014, y soy adicta a Zara<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Hola, me llamo Luz Mar\u00eda del Mar, tengo cuarenta y equis a\u00f1os \u2014tampoco es cosa de entrar en detalles accesorios\u2014, y soy adicta a Zara. El caso es que, despu\u00e9s de la \u00faltima sobredosis navide\u00f1a, que me dej\u00f3 el armario como un agujero negro y la tarjeta en n\u00fameros rojos, dije hasta aqu\u00ed hemos llegado. Me estaba quitando yo sola, sin ayuda profesional ni nada. Llevaba casi un mes sin consumir, desde que desapareci\u00f3 de las tiendas el \u00faltimo pingo pisoteado de las rebajas de invierno, exactamente, y me las promet\u00eda muy felices.<\/span><\/p>\n<p>Cre\u00eda que ten\u00eda el mono controlado, hastiada de tanto pa\u00f1o oscuro, tanta parca con capucha de peluche, y tanto jersey de punto gordo. Ilusa. Fue irse la pen\u00faltima ola de fr\u00edo, salir el sol por Antequera, ponerse el mercurio a 25 grados, y recaer en el vicio hasta las cejas. Porque, a ver, una puede ser fuerte y poner todo de su parte. Pero si te tientan con las nuevas rayas marineras, el nuevo rollo africano y los nuevos vestidos blancos o sea, lo de siempre pero versi\u00f3n 2015, a ver qui\u00e9n es la hero\u00edna que no reincide. Ese, y no otro, es el secreto del \u00e9xito del imperio Inditex, Zara y sus Hermanas para las iniciadas. Saben lo que quieres, o lo que deseas fervientemente aun sin saberlo. Lo producen antes que nadie. Te lo meten por los ojos expuesto como alhajas en sus salones dos veces por semana. Y pasas por caja quieras o no quieras.<\/p>\n<p>Dicen que Amancio Ortega ingresar\u00e1 este a\u00f1o su mayor dividendo hist\u00f3rico con cargo a los beneficios del grupo: 961 millones de euros, concretamente. No me extra\u00f1a nada. Solo con lo que me he dejado yo en esa cadena desde que, siendo adolescente, abri\u00f3 el primer Zara de la calle Carretas de Madrid, y todo cambi\u00f3 para todas, podr\u00eda haber liquidado mi hipoteca hace ya unos lustros.<\/p>\n<p>Lo de Zara con sus esclavas fue amor a primera vista. Ofrec\u00edan lo nunca visto anteriormente en un pa\u00eds dividido entre las boutiques pretenciosas, los locales de firma prohibitivos y las tiendas de barrio llamadas Modas Mari Puri. Ropa bonita, buena y barata. Bueno, seamos realistas. La segunda y la tercera be fluct\u00faan bastante, dependiendo de la oferta y la demanda, supongo, como fluct\u00faa la belleza de las prendas seg\u00fan lo que hayan decidido que tenemos que ponernos los gur\u00fas de la moda cada temporada.<\/p>\n<p>Lo que permanece indeleble es la discutible amabilidad y eficiencia de las dependientas, que dependen, como su propio nombre indica, de m\u00faltiples variables. De la cantidad de adeptas que abarroten ese templo del consumo. Del volumen de la monta\u00f1a de trapos que tengan que doblar a destajo en ese preciso momento. Y, sobre todo, de si, en el instante cr\u00edtico en que las abordas tan impertinentemente, est\u00e1n comentando con una compa\u00f1era alguna incidencia del cuadrante de turnos de la semana. Entonces, date por contenta si te dignan a contestarte con un definitivo: \u201csolo queda lo que hay colgado\u201d a cualquiera de tus preguntas.<\/p>\n<p>El caso es que nos da lo mismo. Un mal d\u00eda lo tiene cualquiera. Por eso mismo, para consolarse de los malos d\u00edas, semanas o d\u00e9cadas, caemos muchas en la Zaradependencia. T\u00fa te levantas con mal pie, te dejas caer por el imperio, te pruebas media tienda, te compras un top de 9,95 ideal aunque sea para devolverlo ma\u00f1ana, y sales de all\u00ed tan ancha. Lo malo es cuando te llega el saldo de la tarjeta Affinity, de afinidad con la marca, obviamente, hay nombres bien puestos. Entonces vienen los madres m\u00eda. Y eso que Internet ni me lo trabajo, porque me tengo bloqueada a m\u00ed misma.<\/p>\n<p>Para m\u00ed Zara.es es como la metadona virtual para una yonqui anal\u00f3gica. Te consuela de momento, pero luego te dan unas ganas locas de consumir el producto original ya mismo, en vivo y en directo. As\u00ed llevo el maletero del coche: lleno de bolsas con fulares que alguna vez cre\u00ed que no pod\u00eda vivir sin ellos y que ahora tengo pendientes de cambio. Otra cosa igual: son tan ladinos, que te obligan a ir al lugar del crimen a que te devuelvan el dinero, y as\u00ed no hay quien pueda desengancharse.<\/p>\n<p>Una cosa te digo, Amancio, cuidado conmigo que con mi fondo de armario zarista podr\u00eda vestirme hasta el \u00faltimo d\u00eda de mi existencia, calculando mi esperanza media de vida en los 90 a\u00f1os seg\u00fan las \u00faltimas proyecciones del INE. Adem\u00e1s, pasada la novedad de la primavera-verano, me quito de tu droga cuando quiera. Yo controlo.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/economia.elpais.com\/economia\/2015\/03\/18\/actualidad\/1426693070_568853.HTML\" target=\"_blank\">http:\/\/economia.elpais.com\/economia\/2015\/03\/18\/actualidad\/1426693070_568853.HTML<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hola, me llamo Luz Mar\u00eda del Mar, tengo cuarenta y equis a\u00f1os \u2014tampoco es cosa de entrar en detalles accesorios\u2014, y soy adicta a Zara Hola, me llamo Luz Mar\u00eda del Mar, tengo cuarenta y equis a\u00f1os \u2014tampoco es cosa de entrar en detalles accesorios\u2014, y soy adicta a Zara. 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