{"id":278451,"date":"2015-03-25T02:31:37","date_gmt":"2015-03-25T02:31:37","guid":{"rendered":"legacy-k2-2014-21480"},"modified":"2015-03-25T02:31:37","modified_gmt":"2015-03-25T02:31:37","slug":"eres-nino-bien-o-mirrey-k2-21480","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2015\/puebla\/eres-nino-bien-o-mirrey-k2-21480\/278451\/","title":{"rendered":"\u00bfEres ni\u00f1o bien o mirrey?"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">En la entrada de las discotecas de moda de la Ciudad de M\u00e9xico hay siempre una muchedumbre enloquecida. La noche huele a gomina y perfumes caros. El portero, cada cinco minutos, se asoma al exterior y selecciona, de entre decenas de personas suplicantes y ansiosas, a los que considera dignos de acceder al lugar<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">En la entrada de las discotecas de moda de la Ciudad de M\u00e9xico hay siempre una muchedumbre enloquecida. La noche huele a gomina y perfumes caros. El portero, cada cinco minutos, se asoma al exterior y selecciona, de entre decenas de personas suplicantes y ansiosas, a los que considera dignos de acceder al lugar. Los mirreyes, los ostentosos hijos de algunos ricos mexicanos, se distinguen del resto coloc\u00e1ndose en la frente la tarjeta negra de American Express. La prueba definitiva de que en el interior consumir\u00e1n un par de botellas Mo\u00ebt &amp; Chandon.<\/span><\/p>\n<p>Esos mismos muchachos, veintea\u00f1eros, abordar\u00e1n a la ma\u00f1ana siguiente un jet privado que los llevar\u00e1 de compras a Rodeo Drive, tres manzanas de Los \u00c1ngeles repletas de tiendas de lujo. Por la noche estar\u00e1n en Las Vegas, presenciando en primera fila una pelea del boxeador Manny Pacquiao y, al d\u00eda siguiente, si quieren, si tienen humor, podr\u00e1n navegar por el Caribe en yate. El resto de los mortales que no han sido bendecidos pueden seguir las andanzas de estos seres divinos a trav\u00e9s de la p\u00e1gina web Mirrreybook, un lugar que comenz\u00f3 siendo una galer\u00eda para ridiculizarlos hasta que los propios mirreyes comenzaron a utilizarlo como plataforma para dar a conocer sus excesos.<\/p>\n<p>Los hay que no se publicitan en Internet pero la prensa se encarga, cada cierto tiempo, de ponerlos en evidencia: el l\u00edder del sindicato de trabajadores de Pemex, la petrolera estatal, le regal\u00f3 a su hijo Jos\u00e9 Carlos un Ferrari valorado en casi dos millones de d\u00f3lares. \u201cEl mirrey tiene una enorme necesidad de hacerse notar. El resto tenemos que ver que tienen los mejores coches, viajan a los lugares m\u00e1s exclusivos, se visten con la ropa m\u00e1s cara. Esa ostentaci\u00f3n le permite pertenecer a un c\u00edrculo de gente poderosa que los va a proteger\u201d, cuenta Ricardo Raphael, el autor de Mirreynato, un libro que analiza el fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Basta con darse un paseo por el aparcamiento de una de las universidades mexicanas m\u00e1s caras para darse cuenta de que hay un pu\u00f1ado de j\u00f3venes que se est\u00e1 dando la gran vida y no tienen ninguna intenci\u00f3n de ocultarlo. La corte de guardaespaldas, con la pistola haciendo bulto en el sobaco, aguanta la solana mientras resguarda los coches de lujo hasta que sea la hora de salida. Las estudiantes subidas a tacones Louboutin caminan con poder\u00edo por el pasillo que lleva hasta el patio central de la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>El ambiente lujoso en el que estudian unos cuantos qued\u00f3 reflejado en un v\u00eddeo que produjeron los alumnos del car\u00edsimo Instituto Cumbres. La parodia muestra una realidad que incomoda al espectador. Los chicos se broncean y se enfundan el esmoquin camino de su fiesta de graduaci\u00f3n. Unos mayordomos se encargan de su absoluta comodidad y confort. En un pa\u00eds en el que la educaci\u00f3n p\u00fablica y gratuita suele ser sin\u00f3nimo de fracaso escolar, y por tanto de no ascenso social, y donde hay lugares como el Estado pobre de Guerrero con escuelas paralizadas por una huelga salvaje, el v\u00eddeo no resulta gracioso.<\/p>\n<p>Es cierto que hay una generaci\u00f3n de j\u00f3venes que ha estudiado en los mejores colegios, ocupa un sill\u00f3n en el consejo de administraci\u00f3n de grandes multinacionales y crea las empresas sociales m\u00e1s importantes del pa\u00eds. Muchachos con cabeza que aprovecharon la c\u00f3moda posici\u00f3n de sus padres para desarrollar su talento en el mundo empresarial o art\u00edstico. Son la otra cara de la clase alta mexicana m\u00e1s p\u00fabere. El mirrey, sin embargo, llama mucho m\u00e1s la atenci\u00f3n y luce desfasado en una naci\u00f3n con una desigualdad evidente (53 de los 122 millones de mexicanos viven en la pobreza). La mayor\u00eda, hijos de pol\u00edticos beneficiados con contratos p\u00fablicos y sindicalistas corruptos, cuando no narcotraficantes en ascenso, no tiene recato para exhibir la herencia que les cay\u00f3 del cielo.<\/p>\n<p>El mirrey tiene figuras a las que admira e imita en la medida de lo posible. El cantante Luis Miguel es una de ellas. Con su bronceado-carbonizado permanente, sea verano o invierno, los dientes blanqu\u00edsimos y un tup\u00e9 a prueba de cualquier ventolera, El Sol despierta la admiraci\u00f3n de estas hordas de j\u00f3venes. Otros personajes sat\u00e9lites de Luis Miguel, como el actor de telenovelas Roberto Palazuelos, han llevado las maneras del mirrey hasta la caricatura. Hijo de un mexicano y una francesa, se hace llamar El Diamante Negro y, a falta de que un m\u00e9dico lo diagnostique, a simple vista pareciera que sufre tanorexia. En un pa\u00eds donde hay negros, blancos y mestizos, Palazuelos es naranja.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os se ha comparado a los mirreyes, los antiguos j\u00faniors, con otras tribus urbanas como los hipsters, los emos o los punk. Se ve\u00eda como una moda m\u00e1s, unos personajes curiosos, incluso por los que uno puede sentir compasi\u00f3n. \u201c\u00a1No!\u201d, dice indignado Ricardo Raphael, \u201cesta es la tribuna que se asume elegida. Es de una enorme frivolidad y es enormemente discriminadora. A m\u00ed no me parece un bicho inocente: es una muy mala cara de la sociedad mexicana\u201d. La teor\u00eda del escritor y periodista es que los mirreyes son producto del Mirreynato, un r\u00e9gimen donde predomina la desigualdad, la impunidad, la prepotencia y el desprecio por la cultura del esfuerzo. \u201cEs un modelo en el que todos los mexicanos, de alguna manera participamos\u201d, sentencia.<\/p>\n<p>La tarjeta negra de American Express, un grado m\u00e1s que la codiciada platino, tiene algo de leyenda urbana, de objeto preciado casi inalcanzable. Tan dif\u00edcil de ver como los billetes de 500 euros. \u201cSolo se consigue por invitaci\u00f3n\u201d, dice un gerente de la empresa en Londres. La compa\u00f1\u00eda cre\u00f3 el pl\u00e1stico en 1999 con el aura que rodea lo misterioso y lo codiciado, pero no imaginaba que acabar\u00eda luciendo, restregada en saliva, en la frente de unos adolescentes pretenciosos que solo quieren emborracharse.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/elpais.com\/elpais\/2015\/03\/06\/estilo\/1425645258_606363.HTML\" target=\"_blank\">http:\/\/elpais.com\/elpais\/2015\/03\/06\/estilo\/1425645258_606363.HTML<\/a><\/p>\n<p id=\"\" \n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la entrada de las discotecas de moda de la Ciudad de M\u00e9xico hay siempre una muchedumbre enloquecida. La noche huele a gomina y perfumes caros. 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