{"id":285676,"date":"2014-11-10T04:00:21","date_gmt":"2014-11-10T04:00:21","guid":{"rendered":"legacy-k2-j25-15501"},"modified":"2014-11-10T04:00:21","modified_gmt":"2014-11-10T04:00:21","slug":"mathias-goeritz-el-gran-ilusionista-de-la-modernidad-mexicana-k2-15501","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2014\/puebla\/mathias-goeritz-el-gran-ilusionista-de-la-modernidad-mexicana-k2-15501\/285676\/","title":{"rendered":"Mathias Goeritz, el gran ilusionista de la modernidad mexicana"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Si hubiera que elegir una imagen de la modernidad arquitect\u00f3nica mexicana, no pocos se\u00f1alar\u00edan las Torres de Ciudad Sat\u00e9lite (1957), un grupo escult\u00f3rico de cinco moles verticales de cemento coloreado, con alturas entre 37 y 57 metros concebidas como imagen de los nuevos barrios residenciales de la capital mexican<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Si hubiera que elegir una imagen de la modernidad arquitect\u00f3nica mexicana, no pocos se\u00f1alar\u00edan las Torres de Ciudad Sat\u00e9lite (1957), un grupo escult\u00f3rico de cinco moles verticales de cemento coloreado, con alturas entre 37 y 57 metros concebidas como imagen de los nuevos barrios residenciales de la capital mexicana. Creadas en colaboraci\u00f3n con el arquitecto Luis Barrag\u00e1n (Premio Pritzker en 1980), la obra es una de las m\u00e1s representativas del artista germano-mexicano Mathias Goeritz (Danzing, 1915-M\u00e9xico DF, 1990), padre de la Arquitectura Emocional, protagonista de la monumental retrospectiva El retorno de la serpiente: doscientas obras (dibujos, bocetos, maquetas, fotograf\u00edas, esculturas y cuadros sobre tabla) distribuidas en seis salas, que el Museo Nacional Reina Sof\u00eda, de Madrid, le dedica desde el mi\u00e9rcoles 12 hasta el 13 de abril. La exposici\u00f3n viajar\u00e1 despu\u00e9s al Palacio de Cultura Banamex, en M\u00e9xico DF (27 de mayo de 2015) y al Museo Amparo, en Puebla (24 de octubre).<\/span><\/p>\n<p>Agitador y estratega cultural ante todo, la huella de la obra de Goeritz en el M\u00e9xico m\u00e1s moderno es tan extensa como sus creaciones. Convencido de que era necesario crear piezas, espacios y objetos que despertaran la m\u00e1xima emoci\u00f3n, el arte p\u00fablico monumental consigui\u00f3 all\u00ed una presencia de tal calado que sus intervenciones son consideradas como esenciales en la renovaci\u00f3n vivida durante la d\u00e9cada de 1950, y, todo ello, en medio del rechazo de los artistas que segu\u00edan defendiendo el realismo y el muralismo como la \u00fanica manera leg\u00edtima de la expresi\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n<p>Francisco Reyes Palma, historiador y cr\u00edtico, comisario de la muestra, lo define como un artista a quien se le puede considerar un precursor o un asimilador, pero al que nadie le puede negar su papel de transformador.<\/p>\n<p>La gigantesca serpiente, la pieza que da t\u00edtulo y envuelve toda la exposici\u00f3n, una escultura de cart\u00f3n ensamblado pintada de negro, de 11,5 metros de largo por 9,5 metros de alto es un perfecto arranque para el viaje por el universo de Mathias Goeritz. La serpiente, llamada Ataque, fue creada para ocupar el patio central de su proyecto m\u00e1s ambicioso, el Museo Experimental El Eco (1952-1953), en el cual se define toda su producci\u00f3n posterior. Goeritz hace convivir medios tan diversos como pintura, escultura, dise\u00f1o de muebles y arquitectura con obras de artistas tan dispares como Germ\u00e1n Cueto, Henry Moore o Carlos M\u00e9rida. Para s\u00ed mismo se reserva la realizaci\u00f3n de un poema visual monumental y sin precedente hasta entonces en el mundo art\u00edstico, asegura el comisario, sobre la cara posterior de un muro monocrom\u00e1tico. \u201cConocedor del poder del uso de la luz con fines simb\u00f3licos y expresionistas\u201d, explica Reyes Palma, \u201ccomo hab\u00eda ejemplificado el cine alem\u00e1n de entre guerras, el d\u00eda de la inauguraci\u00f3n, Goeritz present\u00f3 el primer mural cin\u00e9tico y ef\u00edmero del pa\u00eds, configurado a partir de las sombras agigantadas de los asistentes\u201d. El Eco quiso ser una obra-museo de confluencia de las artes, de esparcimiento y de espect\u00e1culo, pero la muerte temprana del empresario y mecenas Daniel Mont fren\u00f3 el desarrollo del proyecto. El artista no se amilan\u00f3 y transform\u00f3 la obra en una especie de Cabaret Voltaire, la cuna del Dad\u00e1 suizo que tanto admiraba a la vez que se entregaba a la creaci\u00f3n de objetos y proyectos como clavos, cruces, vitrales (suyos son los de la nave central de la catedral del DF) y toda clase de experimentos conectados con la escena internacional.<\/p>\n<p>Goeritz hab\u00eda llegado a M\u00e9xico en 1949 invitado para impartir clases de historia del arte en Guadalajara. Su intenci\u00f3n era introducir la experiencia pedag\u00f3gica de la Bauhaus y proseguir con el papel de agitador cultural que entre 1945 y 1949 hab\u00eda desempa\u00f1ado en Espa\u00f1a. Aqu\u00ed hab\u00eda sido uno de los m\u00e1ximos dinamizadores de la abstracci\u00f3n po\u00e9tica y, sobre todo, hab\u00eda fundado la Escuela Pict\u00f3rica de Altamira, un movimiento art\u00edstico empe\u00f1ado en dar relieve internacional a los nuevos prehist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 hac\u00eda en Espa\u00f1a un artista alem\u00e1n justo despu\u00e9s de la II Guerra Mundial y en un pa\u00eds sumido en la miseria de la posguerra civil? La versi\u00f3n dada por \u00e9l apuntaba a unos supuestos or\u00edgenes jud\u00edos que le hab\u00edan forzado a huir de la Alemania de Hitler. El comisario de la exposici\u00f3n prefiere no entrar en la historia. Sus recuerdos personales le retratan como un hombre atractivo, cosmopolita y capaz de vender sus proyectos al primero que se pusiera delante. Pero hay m\u00e1s versiones, como la de la historiadora Chus Tudelilla (Logro\u00f1o, 1961), cuya tesis doctoral Mathias Goeritz. Recuerdos de Espa\u00f1a [1940-1953], que narra la presencia de este en el Marruecos espa\u00f1ol entre 1942 y 1945 como delegado en el Consulado Alem\u00e1n de Tetu\u00e1n del Instituto Alem\u00e1n de Cultura. \u201cAll\u00ed llega como funcionario enviado por el gobierno nacional socialista. No est\u00e1 claro qu\u00e9 es lo que hace en el protectorado\u201d, explica la historiadora. \u201cSu formaci\u00f3n es la de historiador de arte del XIX. Se relaciona mucho, da clases de alem\u00e1n\u2026. Pero en 1945, cuando termina la guerra, da el salto a la pen\u00ednsula y reconstruye sus or\u00edgenes. El extranjero culto que llega a Madrid, previo paso por Granada, conoce de primera mano la obra de los expresionistas alemanes, de Der Blaue Reiter, de los dada\u00edstas; mientras que los artistas espa\u00f1oles solo han visto estampillas y caen obnubilados ante \u00e9l. Entre ellos, el escultor Angel Ferrant (1890- 1961), lleg\u00f3 incluso a prestarle su agenda personal, con la que se le abrir\u00edan las puertas m\u00e1s reacias de todo el \u00e1mbito art\u00edstico espa\u00f1ol del momento\u201d. Solo el historiador y cr\u00edtico Emilio Sanz de Soto vincul\u00f3 al entusiasta artista con el joven nazi que hab\u00eda conocido en T\u00e1nger durante su trabajo en el protectorado, seg\u00fan carta enviada a los artistas de Altamira.<\/p>\n<p>El coleccionista Jos\u00e9 Mar\u00eda Lafuente, prestador de varias de las obras que se pueden ver en el Reina Sof\u00eda, define a este creador como un gran ilusionista que supo recoger influencias y tendencias para reconvertirlas en algo nuevo, aunque todo ya estuviera ah\u00ed. \u201cLas Torres Sat\u00e9lites, por ejemplo, son un proyecto de Barrag\u00e1n al cien por cien, pero es \u00e9l quien las saca adelante. Tiene el discurso y la capacidad de poner en contacto a las personas adecuadas. Lo que personalmente m\u00e1s me interesa de \u00e9l es la escritura experimental, su poes\u00eda concreta y puede que su actividad m\u00e1s desconocida\u201d.<\/p>\n<p>Para Manuel Borja-Villel, director del museo, la exposici\u00f3n completa la visi\u00f3n de unas d\u00e9cadas que marcaron la segunda mitad del siglo XX. \u201cLa obra de Mathias Goeritz traza un puente con el contexto anterior, el de los a\u00f1os 30, la d\u00e9cada de la militancia, la teatralidad, la crueldad, y la creencia en la posibilidad de un mundo que no se abocara al desastre pero que acabar\u00eda conform\u00e1ndose como antesala del planeta post-Auschwitz\u201d.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2014\/11\/09\/actualidad\/1415543347_807832.HTML\" target=\"_blank\">http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2014\/11\/09\/actualidad\/1415543347_807832.HTML<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hubiera que elegir una imagen de la modernidad arquitect\u00f3nica mexicana, no pocos se\u00f1alar\u00edan las Torres de Ciudad Sat\u00e9lite (1957), un grupo escult\u00f3rico de cinco moles verticales de cemento coloreado, con alturas entre 37 y 57 metros concebidas como imagen de los nuevos barrios residenciales de la capital mexican Si hubiera que elegir una imagen [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":315482,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"newspack_featured_image_position":"","newspack_post_subtitle":"","newspack_article_summary_title":"Overview:","newspack_article_summary":"","newspack_hide_updated_date":false,"newspack_show_updated_date":false,"footnotes":""},"categories":[104],"tags":[],"class_list":["post-285676","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-puebla","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/285676","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=285676"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/285676\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/315482"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=285676"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=285676"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=285676"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}