{"id":287274,"date":"2014-10-06T01:47:57","date_gmt":"2014-10-06T01:47:57","guid":{"rendered":"legacy-k2-j25-13710"},"modified":"2014-10-06T01:47:57","modified_gmt":"2014-10-06T01:47:57","slug":"no-me-dejen-morir-asi-la-nueva-novela-de-pedro-angel-palou-k2-13710","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2014\/puebla\/no-me-dejen-morir-asi-la-nueva-novela-de-pedro-angel-palou-k2-13710\/287274\/","title":{"rendered":"&#8220;No me dejen morir as\u00ed&#8221;, la nueva novela de Pedro \u00c1ngel Palou"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<span style=\"line-height: 1.3em;\">Se reproduce el cap\u00edtulo 9 de &#8220;No me dejen morir as\u00ed&#8221;, la nueva novela del poblano Pedro \u00c1ngel Palou, basada en supuestos \u201crecuerdos p\u00f3stumos de Pancho Villa\u201d\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Se reproduce el cap\u00edtulo 9 de &#8220;No me dejen morir as\u00ed&#8221;, la nueva novela del poblano Pedro \u00c1ngel Palou, basada en supuestos \u201crecuerdos p\u00f3stumos de Pancho Villa\u201d y que pronto estar\u00e1 en circulaci\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">IX<\/span><\/p>\n<p>Primero pago a un maestro que a un general<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">El s\u00e1bado 21 de julio de 1923, todos pudieron leer en el Exc\u00e9lsior: \u201cEl general Francisco Villa fue asesinado ayer a las 8:45 de la ma\u00f1ana en la ciudad de Parral.\u201d Ya dije que yo ten\u00eda el maldito presentimiento de que algo as\u00ed de fatal iba a suceder, pero prosegu\u00ed haciendo mis deberes de manera normal en la \u00faltima hora; espantaba cual si fueran moscas sobre la frente estos pensamientos sobre mi inminente muerte. Desde la madrugada yo ya estaba limpio y con la pistola enfundada, esperando a que llegara el momento de almorzar y lanzarme al camino con el coronel Miguel Trillo. Cuando por fin nos alistamos, Manuela nos obsequi\u00f3 el m\u00e1s copioso de los desayunos, pero nadie prob\u00f3 bocado, esperando mi instrucci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>\u2014\u00bfYa est\u00e1 listo el carro, don Miguel? \u2014le pregunt\u00e9 a mi<\/p>\n<p>secretario.<\/p>\n<p>\u2014Ese Dodge siempre est\u00e1 listo, don Pancho \u2014me contest\u00f3 pasando el trapo sobre el cofre del m\u00e1s bonito de los coches que hubiera yo anhelado.<\/p>\n<p>\u2014Ni a mis caballos he querido tanto como a este negrito de cuatro llantas, y eso que conf\u00edo muy poco en las m\u00e1quinas hechas por el hombre \u2014dije, aunque bien sab\u00eda de sobra que las m\u00e1quinas no eran de fiar, que s\u00f3lo un caballo podr\u00eda funcionar como extensi\u00f3n de las piernas para, en todo caso, huir de los peligros.<\/p>\n<p>\u201cQuiero llegar antes de que sea mediod\u00eda a Canutillo, tengo hartas cosas que arreglar \u2014los arre\u00e9, me picaban las ansias por llegar adonde fuera; quer\u00eda apresurar el paso, quiz\u00e1s al otro mundo\u2014. Qu\u00e9 andar\u00e1n haciendo a estas horas todos ustedes cuando yo ya no est\u00e9. Nos desayunaremos en el camino, Manuelita \u2014le indiqu\u00e9 a mi mujer como quien no quiere la cosa. La verdad es que ni hambre ten\u00eda, todo se me atoraba en el cogote, nada me sab\u00eda; aun as\u00ed, agarr\u00e9 un trozo de solomillo y me lo fui comiendo en el corredor, esperando a que calentaran el motor.\u201d<\/p>\n<p>Hac\u00eda tres a\u00f1os que no era yo m\u00e1s peligroso que un juez de paz. No interven\u00eda en la pol\u00edtica tan maltrecha de M\u00e9xico, pero tampoco callaba mis opiniones al respecto; mucho menos mi parecer sobre Plutarco El\u00edas Calles, ministro de Gobernaci\u00f3n, a quien perfilaban como pr\u00f3ximo presidente.<\/p>\n<p>A un tipejo como \u00e9l, tan mal intencionado, s\u00f3lo le pod\u00eda hacer frente un hombre de altura, un De la Huerta conciliador, por ejemplo.<\/p>\n<p>\u00c1lvaro Obreg\u00f3n hab\u00eda sido un excelente estratega, y el pol\u00edtico que invent\u00f3 los \u201cca\u00f1onazos de cincuenta mil pesos\u201d. Nos conoc\u00edamos tan profundamente como se puede conocer a un enemigo en la guerra. Estuvimos m\u00e1s de una vez a punto de aniquilarnos, siempre en ej\u00e9rcitos diferentes. A mis derrotas en el Baj\u00edo, en 1915, cuatro batallas que \u00e9l me ganar\u00eda, Venustiano Carranza les deb\u00eda la silla presidencial. Aun as\u00ed, siendo \u00e9l presidente en 1922, reconoci\u00f3 mi carisma y el apego que muchos me ten\u00edan. Un gran l\u00edder como Obreg\u00f3n sab\u00eda que m\u00e1s val\u00eda tenerme de su lado que del contrario. En cuanto lleg\u00f3 a la silla presidencial hizo alianzas positivas para conseguir la paz del pa\u00eds, tan urgente, ve\u00eda yo. Adem\u00e1s, pensaba como yo que la naci\u00f3n ya se pod\u00eda dirigir sin ej\u00e9rcitos al frente, por lo que me hab\u00eda apaciguado, oblig\u00e1ndome al retiro a la hacienda de Canutillo.<\/p>\n<p>Ten\u00eda tambi\u00e9n tranquilito a Estados Unidos, a Washington. Yo no ten\u00eda mayores rencores contra su persona, al contrario, recordaba al Manco de Celaya como un hombre que no se dejaba doblegar o comprar con espejitos. El d\u00eda de su protesta en el cargo le envi\u00e9 con Luz Corral, mi mujer y asistente, qu\u00e9 carambas, un mensaje que rezaba:<\/p>\n<p>&#8220;Felic\u00edtole muy cordialmente por la toma de posesi\u00f3n en la Primera Magistratura, y le deseo acierto en su gobierno, pues yo siempre ser\u00e9 amigo del que suba al poder por el voto popular y me rebelar\u00e9 contra el que llegue a \u00e9l por imposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Francisco Villa<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Si alguien en este pa\u00eds me conoc\u00eda con mis debilidades y fortalezas, pues \u00e9se era \u00e9l. Ya le hab\u00eda tocado buscarme vivo tras mi ingreso a Estados Unidos, siendo \u00e9l testaferro de Carranza en la Secretar\u00eda de Guerra y Marina. Sab\u00eda, pues, de mis arranques, pero tambi\u00e9n de mis excesos de confianza, como en las cuatro batallas del Baj\u00edo en 1915, donde me gan\u00f3 no por n\u00famero de hombres ni por estrategia, sino por mi seguridad exacerbada. Sab\u00eda, como yo, del trabajo en el campo, pues se hab\u00eda retirado tras el triunfo de Madero a su hacienda a arar la tierra. As\u00ed que \u00e9ramos dos almas que no ten\u00edan nada que ver, pero que la historia y la lucha por un pa\u00eds mejor nos hab\u00edan unido.<\/span><\/p>\n<p>Pero una cosa era conocernos y estar en paz con \u00e9l, y otra predecir o apostar sobre qui\u00e9n ser\u00eda o qu\u00e9 quer\u00eda de su sucesor. Eso s\u00ed, yo no estaba de acuerdo con que fuera su amigo y paisano, el general Calles. Y si me preguntaban qu\u00e9 pensaba al respecto, pues respond\u00eda sin pelos en la lengua, como siempre: Calles era un hombre de poco fiar, ambicioso desde que fuera gobernador interino de Sonora. Le apostaba a quien ganara, y tambi\u00e9n hab\u00eda sido carrancista.<\/p>\n<p>Mis simpat\u00edas por don Adolfo de la Huerta no eran de reciente nacimiento, \u00e9l me hab\u00eda entrevistado en 1913 a nombre de Carranza, convenci\u00e9ndome para que le entrara al quite contra el traidor Huerta. Adolfo de la Huerta quer\u00eda que juntos revolucion\u00e1ramos el estado de Sonora. Algo que no me conven\u00eda, pues en todos lados yo era visto como un maleante, asesino y usurpador; s\u00f3lo en Chihuahua, donde estaban mis ra\u00edces, la gente no me confund\u00eda con el enemigo, sab\u00eda qui\u00e9n era yo. En otras partes Carranza hab\u00eda logrado manchar mi nombre, no se me ten\u00eda confianza.<\/p>\n<p>Todo eso les dije cuando me preguntaron qu\u00e9 pensaba sobre el sucesor de Obreg\u00f3n. Creo que mi opini\u00f3n les cal\u00f3 hondo, pues ya ven en qu\u00e9 termin\u00f3 la emboscada en Hidalgo del Parral. El tiro de gracia me lo dio la mentada entrevista en El Universal. El director del diario, F\u00e9lix F. Palavicini, cercan\u00edsimo a Carranza, manipul\u00f3 de tal manera el prop\u00f3sito de la entrevista que yo acced\u00ed a darla. Mi imagen tras la publicaci\u00f3n qued\u00f3 as\u00ed: yo, el Bandolero Divino, confirmaba que por mi estado y por mis hermanos de raza har\u00eda cualquier cosa, pues no ten\u00eda miedo a enfrentarme con el poder si el presidente en turno no era de mi inter\u00e9s. Qued\u00f3 claro tambi\u00e9n que pod\u00eda reunir a miles de personas en cualquier momento y que era un gran estratega militar. Pero el tema, en realidad, del que habl\u00e9 bastantemente con Hern\u00e1ndez Llergo, el periodista, fue sobre mi vida apacible, ut\u00f3pica, en la hacienda de Canutillo. Hern\u00e1ndez Llergo me pregunt\u00f3 qu\u00e9 cu\u00e1ntos peones ten\u00eda en mi hacienda. Hice la correcci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2014No son peones, se\u00f1or, son medieros, mil ochocientos hombres bien armados, por cierto.<\/p>\n<p>S\u00e9 que han de pensar en m\u00ed en t\u00e9rminos de miedo, porque la gente me segu\u00eda y me ped\u00eda que fuera candidato, aqu\u00ed y all\u00e1. Yo a todos les dec\u00eda que se esperaran, pero los pol\u00edticos me tem\u00edan. Lo que ignoraban era que de haber querido, si realmente hubiera deseado seguir en las andadas, pues los habr\u00eda quitado del camino, as\u00ed de f\u00e1cil. El presidente, pues, no me tem\u00eda, pero s\u00ed sus cercanos y s\u00ed, me hab\u00eda convertido, otra vez, en una piedrita en el zapato. Pues bien, a m\u00ed me preguntaron qu\u00e9 pensaba del general Calles, y yo tuve que decir que como cualquier ser humano ten\u00eda una carga mala y otra buena. La primera, pues era un gran defecto, ten\u00eda que ver con que contemplara con tal radicalismo el problema obrero. As\u00ed lo report\u00f3 el periodista, letra por letra: \u201c&#8230; los l\u00edderes del bolchevismo, en M\u00e9xico como en el extranjero, persiguen una igualdad de clases imposible de lograr. La igualdad no existe ni puede existir. Es mentira que todos podamos ser iguales; hay que darle a cada cual el lugar que le corresponde. La sociedad, para m\u00ed, es una gran escalera en la que hay gente hasta abajo, otros en medio, otros subiendo y otros m\u00e1s altos\u2026 Es una escalera perfectamente bien marcada por la naturaleza, y contra la naturaleza no se puede luchar, amigo. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda del mundo si todos fu\u00e9ramos pobres? Tiene que haber gente de todas calidades. El mundo, amigo, es una tienda de comercio donde hay propietarios, dependientes, consumidores y fabricantes\u201d.<\/p>\n<p>Salimos de Parral muy temprano hacia la hacienda, en carro. Yo hab\u00eda pedido manejar, por lo menos as\u00ed la muerte me encontrar\u00eda conduciendo mi propio destino. Alerta a mis pensamientos, abstra\u00eddo, dirig\u00eda el coche.<\/p>\n<p>Los hilos de mi destino final, adem\u00e1s, se hab\u00edan tejido entre las manos de unos espa\u00f1oles mal avenidos, cosa que tambi\u00e9n ignoraba: si me llevaba rebi\u00e9n con los que se establecieron en mi territorio. D\u00edas antes, acababa de depositar en La Villa del Grado, abarroter\u00eda de espa\u00f1oles, un tanto de oro y otro de plata, para establecer un banco en Parral. Pensaba que con un banco, ya poco le faltaba a esa regi\u00f3n para ser tan completa como la capital y dejar de recurrir al centralismo del gobierno para salir adelante.<\/p>\n<p>De toda la auditor\u00eda d\u00e1bamos cuenta en el diario de la regi\u00f3n para que todos supieran que el dinero era comunal, que no hab\u00eda negocios mal habidos. No desconfiaba de los due\u00f1os de la tienda de abarrotes, si para eso siempre dejaba ver yo mi hermosa chiripera, la pistola que ni a sol ni a sombra me dejaba, y aparte los gachupines me deb\u00edan mucho como para contarlos entre mis enemigos. Por eso no ten\u00eda yo el menor atisbo de que tambi\u00e9n por all\u00ed se iba a fraguar mi asesinato.<\/p>\n<p>Esa \u00faltima ma\u00f1ana \u00edbamos, pues, el coronel Miguel Trillo, mis escoltas Daniel Tamayo, Claro Hurtado, Ram\u00f3n Contreras, Rafael Medrano y Rosal\u00edo Rosales, a bautizarle el hijo al general Antonio y a Mar\u00eda Arreola. Tomamos la calle Zaragoza rumbo a Valle de Allende. Antes ven\u00edamos platicando de lo mucho que la poblaci\u00f3n hab\u00eda avanzado, por lo menos en los kil\u00f3metros a la redonda en los que ten\u00edamos incidencia.<\/p>\n<p>\u2014Cuando ya no est\u00e9, Miguel, prom\u00e9teme que seguir\u00e1n reclutando a los escuincles de estas tierras, para que sus padres, aunque no trabajen en la hacienda, los manden a la escuela. \u00bfMe entiendes, Miguel? Es la \u00fanica esperanza de no volver a repetir estos desmanes que t\u00fa y yo hemos vivido.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, mi general, as\u00ed ser\u00e1, don Pancho. \u00bfPero por qu\u00e9 su insistencia en hablar de un futuro sin usted? \u2014Yo me entiendo solo, Miguel, t\u00fa nom\u00e1s ded\u00edcate a cumplir lo que prometes.<\/p>\n<p>Una noche antes, en Parral se corr\u00eda el rumor de que andaba en la tienda de abarrotes el mismo Jes\u00fas Salas Barraza, bien vestido como siempre, catr\u00edn, pues, acompa\u00f1ado de dos oficiales del ej\u00e9rcito. Dec\u00edan que acababa de llegar de Jim\u00e9nez. Pidi\u00f3 que le mostraran algunos sombreros que ten\u00edan all\u00ed, porque vend\u00edan de todo. Dijeron que los oficiales que lo acompa\u00f1aban eran miembros del Estado Mayor del secretario de Guerra y Marina. Despu\u00e9s, los tres se dirigir\u00edan con Melit\u00f3n Lozoya.<\/p>\n<p>\u2014Entonces quedamos o no quedamos, Miguel; repito lo que he dicho tantas veces, yo de esta tierra no saldr\u00e9 ya nunca. De mi patria no me han de sacar vivo. Mis enemigos me matar\u00e1n, a Carranza lo mataron sus amigos, y a m\u00ed no me dejar\u00e1n descansar ni despu\u00e9s de muerto. Quisiera tener la certeza de que morir\u00e9 al menos con la frente en alto, como lo hizo el general \u00c1ngeles.<\/p>\n<p>Nos hab\u00edamos desayunado en un lugarcito all\u00ed entre Zaragoza y Ju\u00e1rez. Ten\u00edamos que ir a la tienda del espa\u00f1ol Lobo. Guardamos silencio unos segundos, cuando de un sablazo, pasando los cuartos de la calle Gabino Barreda, se dejaron venir cientos de balazos, un tiroteo tan nutrido que parec\u00eda que quer\u00edan descontar a todo un batall\u00f3n de la antigua Divisi\u00f3n del Norte. Los pistoleros nos atacaron desde distintos puntos, incluso desde el barandal de una ventana del colegio de chiquillos que estaba al paso de nuestra humilde y destapada caravana. Al enfrentar los cuartos de la calle Gabino Barreda, desde distintas distancias y alturas los fusiles me hicieron disminuir la velocidad del Dodge Brothers.<\/p>\n<p>Mientras paraba, vi claramente a ese muchachillo que dio la se\u00f1al a alguien situado en la plaza Ju\u00e1rez. Cuando me atraves\u00f3 la primera bala supe que esa sensaci\u00f3n ya la conoc\u00eda, la hab\u00eda esperado desde siempre, la ten\u00eda identificada: la del abandono, la de la despedida. Dos l\u00e1grimas escaparon de mis ojos, las l\u00e1grimas de quien se sabe fuera de la pelea porque ha muerto el gallo. Instintivamente puse la mano sobre mi pistola enfundada, pero ya el siguiente balazo no me dej\u00f3 decir ni una palabra. As\u00ed de injusta era esa pinche muerte que ni tiempo me dio a encomendar mi alma.<\/p>\n<p>Esa bala sigue viniendo, una y otra vez la misma muerte. Es como si no quisiera amanecer nunca en mi eterna noche.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.excelsior.com.mx\/expresiones\/2014\/10\/04\/985099\" target=\"_blank\">http:\/\/www.excelsior.com.mx\/expresiones\/2014\/10\/04\/985099<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Se reproduce el cap\u00edtulo 9 de &#8220;No me dejen morir as\u00ed&#8221;, la nueva novela del poblano Pedro \u00c1ngel Palou, basada en supuestos \u201crecuerdos p\u00f3stumos de Pancho Villa\u201d\u00a0 Se reproduce el cap\u00edtulo 9 de &#8220;No me dejen morir as\u00ed&#8221;, la nueva novela del poblano Pedro \u00c1ngel Palou, basada en supuestos \u201crecuerdos p\u00f3stumos de Pancho Villa\u201d y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":317495,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"newspack_featured_image_position":"","newspack_post_subtitle":"","newspack_article_summary_title":"Overview:","newspack_article_summary":"","newspack_hide_updated_date":false,"newspack_show_updated_date":false,"footnotes":""},"categories":[104],"tags":[],"class_list":["post-287274","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-puebla","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/287274","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=287274"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/287274\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/317495"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=287274"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=287274"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=287274"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}