{"id":287768,"date":"2014-10-15T02:40:02","date_gmt":"2014-10-15T02:40:02","guid":{"rendered":"legacy-k2-j25-14215"},"modified":"2014-10-15T02:40:02","modified_gmt":"2014-10-15T02:40:02","slug":"caso-ayotzinapa-el-dolor-de-bertha-madre-de-uno-de-los-6-normalistas-asesinados-en-iguala-k2-14215","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2014\/puebla\/caso-ayotzinapa-el-dolor-de-bertha-madre-de-uno-de-los-6-normalistas-asesinados-en-iguala-k2-14215\/287768\/","title":{"rendered":"Caso Ayotzinapa: El dolor de Bertha, madre de uno de los 6 normalistas asesinados en Iguala"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Julio C\u00e9sar Ram\u00edrez Nava muri\u00f3 junto a otras cinco personas en Iguala en medio de una brutal represi\u00f3n policial el 26 de septiembre pasado<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">El celular son\u00f3 a las 11.44 pm. Era su hijo y Bertha atendi\u00f3. No lo sab\u00eda en ese momento, pero iba a ser la \u00faltima vez que hablara con \u00e9l. Julio C\u00e9sar Ram\u00edrez Nava muri\u00f3 junto a otras cinco personas en Iguala en medio de una brutal represi\u00f3n policial el 26 de septiembre pasado.<\/span><\/p>\n<p>Dos semanas despu\u00e9s, y tras batallar para reconocer y poder enterrar a su hijo, Bertha Nava Mart\u00ednez sigue en la Escuela Normal de Ayotzinapa. Llega temprano y ayuda, junto a otros voluntarios, a servirles el desayuno a los padres de los 43 estudiantes desaparecidos que dej\u00f3 la masacre cometida por polic\u00edas municipales.<\/p>\n<p>Julio C\u00e9sar acababa de comenzar a estudiar para maestro. Cuando le cont\u00f3 a Bertha que quer\u00eda ir a Ayotzinapa, su mam\u00e1 se entristeci\u00f3 porque ya no iba a ver a su hijo tan seguido. Nunca imagin\u00f3 que el camino elegido por \u00e9l los terminar\u00eda separando para siempre.<\/p>\n<p>\u201cVe hijo donde te sientas bien\u201d, le dijo Bertha con el coraz\u00f3n apretado, hecho un pa\u00f1uelito, pero con la certeza que era lo mejor para su hijo. Bertha es ama de casa y quer\u00eda que sus cuatro hijos \u201ctuvieran un estudio\u201d, que aprendieran a \u201cdefenderse\u201d y fueran su \u201corgullo\u201d. Ella nunca pudo estudiar.<\/p>\n<p>\u201cCuando me dijo que se iba para la Normal pens\u00e9: No le voy a ver despertar m\u00e1s en su camita. Ya no va almorzar m\u00e1s conmigo\u201d, cuenta Bertha. \u201cQuer\u00eda hacer algo con su vida. Quer\u00eda ir con los ni\u00f1os, en las comunidades lejanas, para ense\u00f1arles y que se puedan defender, darles consejos a los pap\u00e1s, ayudarlos\u201d, dice su mam\u00e1. Los brazos cruzados en el pecho. La mirada puesta en el sol de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Bertha est\u00e1 sentada, como el resto de los padres de los desaparecidos, en una silla de pl\u00e1stico blanca, alineada con otras sobre uno de los laterales de la cancha de b\u00e1squet de la escuela. Los padres pasan horas y horas all\u00ed sentados esperando el milagro: \u201cQuisiera que fuera una pesadilla. Despertarme y poder abrazar a mi muchacho\u201d. \u00a0<\/p>\n<p>A Bertha no se le borra la peor de las im\u00e1genes. A ella le toc\u00f3 ir a la morgue. Reconoci\u00f3 a Julio C\u00e9sar por sus zapatos negros de cuero, remendados hace unas semanas, y el sweater negro con rayas rojas que le compr\u00f3 a 5 pesos mexicanos. \u201cTen\u00eda ganas de abrazarlo pero no me dejaron. No lo toque, me dijeron. Me quedar\u00e9 con las ganas\u201d, dice.<\/p>\n<p>Ah\u00ed empez\u00f3 el calvario de Bertha. \u201c\u00bfC\u00f3mo voy a hacer para enterrar a mi hijo si no tengo para comer?\u201d, les pregunt\u00f3 a las autoridades que no le dec\u00edan c\u00f3mo iban a ayudarla para despedir a su hijo.<\/p>\n<p>\u201cCuando el pobre se muere uno anda limosneando. Venga ma\u00f1ana, venga ma\u00f1ana te dicen y te dan vueltas. El pobre nunca tiene derecho. Pero tenemos derecho. Nos duele como a todos. A los ricos no los tratan as\u00ed. Es racismo por ser pobres\u201d, reflexiona. \u00a0<\/p>\n<p>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 esperan que se mueran nuestros muchachos para ayudarnos?\u201d, pregunta Bertha. No hay respuesta.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de batallar entre las autoridades de Chilpancingo y Tixla, donde vive, a Bertha le dieron \u201cla caja, la carroza y el traslado\u201d. Julio C\u00e9sar fue enterrado con todas las cosas que ten\u00eda en su \u201ccubi\u201d como llaman los estudiantes de Ayotzinapa al peque\u00f1o cuarto que comparten de a dos. \u201cTendr\u00eda que haber agarrado un cuadernito aunque sea para ver qu\u00e9 escrib\u00eda mi hijo\u201d, se arrepiente.<\/p>\n<p>Bertha recuerda a su hijo en la cancha de b\u00e1squet, un deporte que practicaba. \u201cTambi\u00e9n sal\u00eda a correr y su \u00fanico vicio era jugar al f\u00fatbol con sus amigos\u201d. \u00a0Julio C\u00e9sar tocaba la guitarra. \u201cQuer\u00eda tocar serenatas para las madres. Siempre estaba alegre y ech\u00e1ndole ganas a la vida\u201d, asegura su madre. Ten\u00eda 23 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cMamita chula, \u00bfqu\u00e9 haces? Cu\u00eddate mamita, me dec\u00eda cada vez que me llamaba\u201d, recuerda Bertha y agrega: \u201cPara m\u00ed no est\u00e1 muerto, est\u00e1 dormido\u201d.<\/p>\n<p>Cuando Julio C\u00e9sar no estaba en la escuela o cosechando elote en el campo, se escapaba a visitar a su mam\u00e1. Apoyado en el barandal verde de su casa esperaba que su madre le cocinara &#8220;verduras salteadas, caldo o frijolitos&#8221;, sus comidas favoritas. Com\u00eda con sus hermanos Dalia, Ariel y Eustorgio y siempre jugaba con su sobrina Yareni Guadalupe.<\/p>\n<p>Bertha no sabe c\u00f3mo le contar\u00e1 a la chiquita lo que ha pasado: \u201cEs un dolor insoportable. Lo \u00fanico que nos alegra es la nieta que anda corriendo por ah\u00ed. \u00bfVa a venir t\u00edo Uyi? \u00bfMe va a comprar yogur y chicle?, me pregunta. Tiene 3 a\u00f1itos. Tu t\u00edo Uyi te va a comprar, pero te lo voy a dar yo porque tu t\u00edo anda lejos, le digo\u201d. \u00a0<\/p>\n<p>El orgullo de Bertha por su hijo le brota por los poros: \u201cSe quitaba el bocado de la boca para darles a sus compa\u00f1eros\u201d, dice y se lleva la mano a los labios.<\/p>\n<p>\u201cSus compa\u00f1eros me preguntan: \u00bfQui\u00e9n nos va a traer galletas ahora? Yo les pido que la muerte de Julio C\u00e9sar no sea en vano, que sigan estudiando por \u00e9l. Les queda el recuerdo de Julio C\u00e9sar. Vivan de eso\u201d, pide Bertha.<\/p>\n<p>\u201cEra un muchachito callado, pero cuando ten\u00edan que apoyar a alguien, lo hac\u00eda sin pensar\u201d, recuerda su madre. Eso fue lo que pas\u00f3 el 26 de septiembre en Iguala. Los compa\u00f1eros de Julio C\u00e9sar hab\u00edan llegado a esa ciudad para tomar dos buses que iban a usar para movilizarse por el Estado de Guerrero durante sus pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>Polic\u00edas municipales los siguieron, los emboscaron y los balearon. Los estudiantes se bajaron de los autobuses y corrieron por las calles de Iguala buscando refugio. Eran cerca de las 9 de la noche. Enseguida llamaron a los estudiantes que hab\u00edan quedado en la escuela para que fueran a rescatarlos. Julio C\u00e9sar era uno de ellos.<\/p>\n<p>\u201cBalearon a unos alumnos. Vine a apoyar a los muchachos. Estoy bien mamita, no te preocupes, me dijo. Me llam\u00f3 a las 11.44\u201d, dice Bertha. Una hora que no se le olvidar\u00e1 jam\u00e1s. A Julio C\u00e9sar lo mataron en un nuevo ataque de los polic\u00edas despu\u00e9s de las 12 de la noche.<\/p>\n<p>Hacia 6 d\u00edas que Bertha no lo ve\u00eda. El domingo antes de la masacre, Julio C\u00e9sar hab\u00eda llegado a la casa de su madre con una lista de elementos que necesitaba que le comprara: escoba, trapos y balde para usar en la escuela. Qued\u00f3 en avisarle para cuando los precisaba. \u201cYa no se compraron las cosas\u201d, dice Bertha que hab\u00eda pasado una semana sin comunicarse con su hijo porque no ten\u00eda dinero para cargar su celular o el del joven.<\/p>\n<p>\u201cSi lo mataron por esta escuela, yo tengo que apoyarla y apoyar a los dem\u00e1s pap\u00e1s. Me quitaron a mi hijo pero me dejaron muchos hijos que vienen a abrazarme\u201d, cuenta Bertha y agrega: \u201cSiento que mi hijo anda con sus compa\u00f1eros\u201d. \u00a0<\/p>\n<p>El viernes 10 de octubre cuando se cumplieron 15 d\u00edas de la masacre, Bertha y Mar\u00eda \u2013la abuela paterna de Julio C\u00e9sar- le fueron a llevar flores al cementerio. La tierra de la tumba estaba hundida. \u201cCuando la tierra se hunde es que no le tocaba\u201d, dijo la abuela.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 se ensa\u00f1aron con nuestros hijos que no nadaban haciendo da\u00f1o a nadie?\u201d, pregunta Bertha. Tampoco hay respuesta. \u00a0<\/p>\n<p>Bertha promete que seguir\u00e1 en la escuela hasta que los 43 estudiantes aparezcan. \u201cHasta que no vea que se los entregan a los padres \u2013vivos o muertos- no voy a descansar en paz\u201d, dice y pide que los culpables de la masacre paguen por lo que han hecho: \u201cSon unos asesinos. Unos cobardes. Ni en la c\u00e1rcel, ni despedaz\u00e1ndolos pagar\u00e1n el da\u00f1o que nos han hecho. No s\u00e9 c\u00f3mo, pero que paguen\u201d.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/noticias.univision.com\/article\/2125085\/2014-10-13\/mexico\/noticias\/el-dolor-de-bertha-la-mama-de-uno-de-los-seis-jovenes-asesinados-en-iguala\" target=\"_blank\">http:\/\/noticias.univision.com\/article\/2125085\/2014-10-13\/mexico\/noticias\/el-dolor-de-bertha-la-mama-de-uno-de-los-seis-jovenes-asesinados-en-iguala<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julio C\u00e9sar Ram\u00edrez Nava muri\u00f3 junto a otras cinco personas en Iguala en medio de una brutal represi\u00f3n policial el 26 de septiembre pasado El celular son\u00f3 a las 11.44 pm. Era su hijo y Bertha atendi\u00f3. No lo sab\u00eda en ese momento, pero iba a ser la \u00faltima vez que hablara con \u00e9l. 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