{"id":290419,"date":"2014-08-11T23:02:29","date_gmt":"2014-08-11T23:02:29","guid":{"rendered":"legacy-k2-j25-10751"},"modified":"2014-08-11T23:02:29","modified_gmt":"2014-08-11T23:02:29","slug":"la-pantera-rosa-cincuenta-anos-de-comedia-k2-10751","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2014\/puebla\/la-pantera-rosa-cincuenta-anos-de-comedia-k2-10751\/290419\/","title":{"rendered":"La Pantera Rosa: Cincuenta a\u00f1os de comedia"},"content":{"rendered":"<p>La Pantera Rosa pudo haber sido una comedia sin mucha gracia de Blake Edwards, con David Niven como ladr\u00f3n de guante blanco y, de secundarios, Peter Ustinov como un atolondrado inspector de polic\u00eda y Ava Gardner encarnando a la mujer del investigador. Tuvo cierto \u00e9xito, y David Niven la us\u00f3, visto que la taquilla respaldaba su carrera, para resucitar el personaje del hombre delgado, un cl\u00e1sico de la literatura y el cine detectivesco<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El Pa\u00eds informa que la Pantera Rosa pudo haber sido una comedia sin mucha gracia de Blake Edwards, con David Niven como ladr\u00f3n de guante blanco y, de secundarios, Peter Ustinov como un atolondrado inspector de polic\u00eda y Ava Gardner encarnando a la mujer del investigador. Tuvo cierto \u00e9xito, y David Niven la us\u00f3, visto que la taquilla respaldaba su carrera, para resucitar el personaje del hombre delgado, un cl\u00e1sico de la literatura y el cine detectivesco.<\/p>\n<p>Pod\u00eda haber sido as\u00ed, y hubiera resultado otra pel\u00edcula m\u00e1s de los a\u00f1os sesenta. Pero la historia del cine, m\u00e1s que el resto de las bellas artes, est\u00e1 sujeta a m\u00faltiples detalles que var\u00edan radicalmente el resultado, y La Pantera Rosa, por mor de esos cambios, devino en obra cumbre de la comedia, en el inicio de una fruct\u00edfera serie de colaboraciones entre Blake Edwards y Peter Sellers, quien sustituy\u00f3 a Ustinov a \u00faltima hora, dos tipos que llegaron a odiarse de forma profunda, aunque supieran que se necesitaban mutuamente para hacer re\u00edr con clase, talento e inteligencia al p\u00fablico.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o se celebra en Estados Unidos el 50\u00ba aniversario del estreno \u2014en marzo de 1964, aunque a parte de Europa, incluida Espa\u00f1a, lleg\u00f3 meses antes, en 1963\u2014 de la primera pel\u00edcula, la g\u00e9nesis de una saga que ha fructificado en cine y en varias series de dibujos animados. Que ha logrado un Oscar al mejor corto de animaci\u00f3n, que convirti\u00f3 en millonarios a Edwards y a Sellers, que incluso lleg\u00f3 a lograr el milagro de estrenar uno de sus episodios \u2014Tras la pista de la Pantera Rosa\u2014 con su actor principal muerto. La Pantera Rosa es tambi\u00e9n la plasmaci\u00f3n de dos talentos \u2014uno delante de la c\u00e1mara, otro tras ella\u2014 gigantescos, y no muy apreciados por las personas que les rodeaban, especialmente Sellers, un enorme actor que no sab\u00eda qu\u00e9 hacer cuando no filmaba y que convert\u00eda los rodajes en un infierno. Compa\u00f1eros de profesi\u00f3n le calificaban como Hitler, y Billy Wilder, quien ya sab\u00eda qu\u00e9 era lidiar en una filmaci\u00f3n con un desastre andante como Marilyn Monroe, tambi\u00e9n le dedic\u00f3 unas bonitas palabras: \u201cS\u00f3lo hubo una Marilyn y, maldici\u00f3n, s\u00f3lo ha habido un Peter Sellers\u201d. Tampoco Edwards se quedaba atr\u00e1s, y su mote, Blackie (\u201cnegrito\u201d), no hac\u00eda tanto referencia a su nombre como a su estado habitual de \u00e1nimo.<\/p>\n<p>Al guionista Maurice Richlin le cabe el honor de ser el padre de la idea. Richlin y Edwards hab\u00edan trabajado juntos en Operaci\u00f3n Pac\u00edfico y fue \u00e9l quien le propuso al director desarrollar un guion sobre \u201cun inspector franc\u00e9s de polic\u00eda, un tipo obsesionado con atrapar a un famoso ladr\u00f3n de joyas [que ha robado el diamante que bautiza el filme]\u2026 y un tipo que no sabe que su propia esposa se est\u00e1 acostando con el criminal\u201d. En A splurch in the kisser, la biograf\u00eda del cineasta escrita por Sam Wasson, el productor Walter Mirisch recuerda: \u201cEn nuestra productora [Mirisch Company], nuestra filosof\u00eda era crear una familia. Y sent\u00edamos que Blake Edwards segu\u00eda la senda espiritual de Wilder\u201d. As\u00ed que cuando fue con esa sinopsis el director de Vacaciones sin novia, Desayuno con diamantes, D\u00edas de vino y rosas y Chantaje contra una mujer, la empresa, conocida por dar autonom\u00eda creativa a sus directores, puso en marcha la pel\u00edcula. Al fin y al cabo, con David Niven, Ava Gardner y Peter Ustinov en el reparto, parec\u00eda que la apuesta iba sobre seguro.<br \/>Entre \u00e9xitos y desastres<\/p>\n<p>Sam Wasson desarrolla en su libro sobre Blake Edwards esta teor\u00eda: \u201c\u2018La Pantera Rosa\u2019 present\u00f3 a Clouseau. \u2018El nuevo caso del inspector Clouseau\u2019 le perfeccion\u00f3. \u2018El regreso de la Pantera Rosa\u2019 reconoci\u00f3 el legado del filme y \u2018La Pantera Rosa\u2019 ataca de nuevo\u2019 lo parodi\u00f3. \u2018La venganza de la Pantera Rosa\u2019, la m\u00e1s oscura de la saga, ofreci\u00f3 un nuevo y vulnerable Clouseau como nunca lo hab\u00edamos visto\u201d. Para Edwards y Sellers el cuarto rodaje fue terrible, comunic\u00e1ndose incluso con notas escritas, seg\u00fan cuenta Herbert Lom, otro de los habituales de la saga, por su personaje de Dreyfuss. Sin embargo la taquilla super\u00f3 los 100 millones de d\u00f3lares, y con Sellers y su salud ya muy renqueantes, Edwards accedi\u00f3 a una quinta pel\u00edcula m\u00e1s, \u201csinti\u00e9ndome como un hombre condenado a una enfermedad de un a\u00f1o\u201d. Pasaron diez a\u00f1os entre \u2018El nuevo caso del inspector Clouseau\u2019 \u2014en puridad no pertenece a la saga rosa\u2014 y \u2018El regreso de la Pantera Rosa\u2019, y la fama de aquellas aventuras no hab\u00edan dejado de crecer gracias a las dos series de dibujos animados, al Oscar al corto de animaci\u00f3n, a la banda sonora de Henry Mancini e incluso a un desastre, \u2018El rey del peligro\u2019, la pel\u00edcula que en 1968 tuvo como Clouseau a Alan Arkin. Solo un punto a favor: el dibujo animado del inspector y la gorra acompa\u00f1ando a la gabardina trenka del polic\u00eda nacen de este t\u00edtulo.<\/p>\n<p>Los dibujos han vuelto en sucesivas entregas \u2013desgraciadamente, en las \u00faltimas la Pantera Rosa habla-, se han hecho con el animal videojuegos y c\u00f3mics (tiene hasta Estrella de la Fama en Hollywood con sus huellas estampadas), Edwards lleg\u00f3 a inventarse un descendiente secreto de Clouseau para \u2018El hijo de la Pantera Rosa\u2019 en 1993 con Roberto Benigni en ese aciago papel (que encima fue la \u00faltima pel\u00edcula de Edwards), y en este siglo XXI Steve Martin ha reiniciado la saga con dos filmes nuevos, mancillando el legado. Todo el universo rosa: Cato (Burt Kwouk), el criado de Clouseau; Dreyfuss (Herbert Lom), el jefe que quiere matarle; las mujeres que le reh\u00fayen; la trenka; el subordinado tontorr\u00f3n; el ladr\u00f3n de guante blanco David Niven; las apariciones habituales de int\u00e9rpretes como Claudia Cardinale y Graham Stark; la m\u00fasica de Henry Mancini o las secuencias iniciales de animaci\u00f3n&#8230; Todo eso no tiene sentido si faltan Sellers o Edwards. O los dos o ninguno.<\/p>\n<p>Sin embargo, el castillo de naipes empez\u00f3 a derrumbarse: Ava Gardner lleg\u00f3 al rodaje a Roma con car\u00edsimas peticiones, entre ellas llevarse la filmaci\u00f3n a Madrid, donde ya viv\u00eda. Los productores decidieron despedirla y Audrey Hepburn le recomend\u00f3 a Edwards que contratara a una amiga suya, la modelo y actriz Capucine. Pero, entre medias, la esposa de Ustinov le recomend\u00f3 a su marido que abandonase el proyecto: con una desconocida en el tercer lugar del reparto, aquello parec\u00eda irse a pique. As\u00ed que un viernes de noviembre de 1962, a falta de tres d\u00edas para iniciarse el rodaje, el lunes 12, faltaba otra pieza clave. El agente Freddie Fields recomend\u00f3 a uno de sus representados, Peter Sellers, quien dispon\u00eda de cuatro semanas libres antes de comenzar \u00bfTel\u00e9fono rojo?, volamos hacia Mosc\u00fa, seg\u00fan cuenta la biograf\u00eda del actor escrita por Ed Sikov. El actor estaba aburrido, redecorando su piso tras su primer divorcio, y vol\u00f3 a la capital italiana por un contrato de 90.000 libras. Sin tiempo para reescribir el guion, y sin conocer a uno de sus protagonistas, Edwards, nervioso, le esper\u00f3 en el aeropuerto. \u201cDe all\u00ed a la ciudad, Peter y yo descubrimos que \u00e9ramos almas gemelas en lo referido a la comedia muda. Am\u00e1bamos al Gordo y al Flaco, a Buster Keaton, a c\u00f3micos de ese estilo\u201d. As\u00ed naci\u00f3 el inspector Jacques Clouseau \u2014que tomaba el apellido del cineasta Henri-Georges Clouzot\u2014, y La Pantera Rosa nunca fue m\u00e1s una pel\u00edcula sobre un ladr\u00f3n de guante blanco, sino una comedia sobre un polic\u00eda pat\u00e1n que no entiende de rendiciones ni fracasos, que no se da cuenta del mundo que le rodea. De humillaci\u00f3n en humillaci\u00f3n hasta el \u00e9xito y el absurdo final. \u201cEl slapstick [comedia de golpe y porrazo] est\u00e1 en su interior\u201d, como asegura Edwards.<\/p>\n<p>Lo que hace grande a La Pantera Rosa no es tanto su guion como la plena consciencia de ambos autores de lo que estaban haciendo. Por un lado, Sellers convierte en icono un tipo que desestabiliza todo lo que toca de la misma forma que se siente desestabilizado por la sociedad. Por otro, Edwards crea una comedia de altos vuelos, repleta de belleza, de lugares paradisiacos, de bellos personajes de clase alta, rostros atractivos y elegancia innata, encuadres que podr\u00edan recordar a Atrapa a un ladr\u00f3n, de Hitchcock, que hacen pensar en los paisajes de James Bond. La m\u00fasica de Henry Mancini incide en esta atm\u00f3sfera. Es la ep\u00edtome de lo cool. Todo es un sue\u00f1o exquisito\u2026 y all\u00ed aparece Clouseau para hacerlo saltar por los aires. Su trenca gris rompe la fantas\u00eda de color; sus tropezones y dislates desencadenan cataratas de problemas. El bigote remarca lo rid\u00edculo de su aspecto, un mostacho que el actor se deja inspirado en un retrato del capit\u00e1n Matthew Webb, el primer hombre que, en 1875, cruz\u00f3 a nado el Canal de la Mancha\u2026 si la leyenda es cierta. Incluso recuerda a otro m\u00edtico personaje del slapstick: el se\u00f1or Hulot de Jacques Tati.<\/p>\n<p>Si a Niven Edwards lo retrata con primeros planos perfectos, a Sellers lo deja vagar por el encuadre en planos alejados que permiten filmar todo su hurac\u00e1n de movimientos. El director asegur\u00f3 en su libro Sophisticated naturalism que \u201cla idea de que slapstick y sofisticaci\u00f3n son incongruentes no es cierta. Creo que hay mont\u00f3n de cosas maravillosas que ocurren cuando mezclas ambos\u201d. Y, por si hubiera dudas, hay otra obra maestra que refuerza esta teor\u00eda: El guateque. Para el arranque de La Pantera Rosa, Edwards siente que necesita unos t\u00edtulos de cr\u00e9dito que avisen al p\u00fablico de la elegancia de su comedia. As\u00ed que encarga a dos titanes de la animaci\u00f3n como David H. DePatie y Friz Freleng que den vida al diamante Pantera Rosa \u2014bautizado as\u00ed porque un reflejo en su interior recuerda a ese animal en ese color\u2014. La pareja le entrega un centenar de bocetos y entre los tres escogen al ganador. Tienen tanto \u00e9xito que se convierte en marca de la saga y el piloto creado para la serie hom\u00f3nima de televisi\u00f3n ganar\u00e1 el Oscar al mejor corto de animaci\u00f3n en 1965.<\/p>\n<p>La Pantera Rosa es tambi\u00e9n el inicio de una de las grandes relaciones tormentosas de la historia del cine. Al acabar el rodaje, que hab\u00eda ido como la seda, Sellers envi\u00f3 una carta a los productores asegurando que hab\u00edan filmado un desastre. \u201cAs\u00ed fue c\u00f3mo sufr\u00ed la primera de las acciones absolutamente impredecibles y locas habituales de Peter\u201d, contaba el director tiempo despu\u00e9s. \u201cPero pens\u00e9: \u2018\u00bfPara qu\u00e9 discutir si no voy a volver a verle?\u201d<\/p>\n<p>Repitieron bastantes veces m\u00e1s: al a\u00f1o siguiente con El nuevo caso del inspector Clouseau \u2014esta vez sin joya de por medio\u2014, con El guateque en 1968, y con otras tres panteras rosas en 1975, 1976 y 1978. El dinero que recibieron, justo cuando ambos andaban pelados, por la trilog\u00eda les convirti\u00f3 en millonarios\u2026 aunque hab\u00edan jurado que nunca trabajar\u00edan de nuevo juntos y llegaran a comunicarse en los rodajes por personas interpuestas.<\/p>\n<p>Sellers a\u00fan desarrollaba otro guion sobre la saga, El romance de la Pantera Rosa, cuando falleci\u00f3 en 1980 tras sufrir un infarto de miocardio. Edwards, quien no estaba en ese proyecto, realiz\u00f3 Tras la pista de la Pantera Rosa en 1982 con tomas falsas y descartes de Sellers de las pel\u00edculas precedentes; La maldici\u00f3n de la Pantera Rosa en 1983 con un Clouseau interpretado por varios actores \u2014el polic\u00eda se somete a varias cirug\u00edas faciales\u2014, y El hijo de la Pantera Rosa en 1993, con Roberto Begnini como v\u00e1stago del investigador. Ninguna de ellas alcanz\u00f3 la categor\u00eda, la clase y el humor de la primera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Pantera Rosa pudo haber sido una comedia sin mucha gracia de Blake Edwards, con David Niven como ladr\u00f3n de guante blanco y, de secundarios, Peter Ustinov como un atolondrado inspector de polic\u00eda y Ava Gardner encarnando a la mujer del investigador. 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