{"id":292877,"date":"2014-07-08T21:40:06","date_gmt":"2014-07-08T21:40:06","guid":{"rendered":"legacy-k2-j25-9142"},"modified":"2014-07-08T21:40:06","modified_gmt":"2014-07-08T21:40:06","slug":"en-nombre-del-amor-mujer-salio-con-98-hombres-en-9-meses-k2-9142","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2014\/puebla\/en-nombre-del-amor-mujer-salio-con-98-hombres-en-9-meses-k2-9142\/292877\/","title":{"rendered":"En nombre del amor, mujer sali\u00f3 con 98 hombres en 9 meses"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;La experiencia de una cita es tediosa desde todo punto de vista. La necesidad de vestirse bien, arreglarse el pelo y preguntarse si uno es lo suficientemente bueno se siente como veneno corriendo por las venas&#8221;, escribi\u00f3 en su columna, publicada en el portal estadounidense<\/p>\n<p>Convencida de que las citas no sirven para encontrar al verdadero amor, la atractiva mujer decidi\u00f3 hacer un experimento: durante 9 meses aceptar\u00eda salir con cualquier hombre que se lo propusiera.<\/p>\n<p>&#8220;La experiencia de una cita es tediosa desde todo punto de vista. La necesidad de vestirse bien, arreglarse el pelo y preguntarse si uno es lo suficientemente bueno se siente como veneno corriendo por las venas&#8221;, escribi\u00f3 en su columna, publicada en el portal estadounidense.<\/p>\n<p>&#8220;Tengo una colega que es experta en citas. Ense\u00f1a el arte del cortejo a fin de capturar la atenci\u00f3n del hombre. Pero yo no quiero arte. Quiero conocer org\u00e1nicamente a un hombre en un ambiente en el que pueda ser yo misma e interactuar con naturalidad&#8221;, agreg\u00f3.<\/p>\n<p>&#8220;Durante mucho tiempo -continu\u00f3- fui criticada por no haber tenido ninguna cita oficial. En un intento por terminar con ese argumento, decid\u00ed decir que s\u00ed a cualquier hombre que me invitara a salir. Tuve 98 citas en nueves meses&#8221;.<\/p>\n<p>Para evitar las dudas, Winter aclar\u00f3: &#8220;No me acost\u00e9 con 98 hombres; 98 hombres me cortejaron&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Com\u00ed en cada restaurante de Manhattan y pas\u00e9 m\u00e1s tiempo en Starbucks que cualquier otra persona. No menos de tres veces por semana me puse el mismo vestido y me encontr\u00e9 con un nuevo hombre para cenar o tomar un caf\u00e9. Me sent\u00e9, escuch\u00e9, com\u00ed, y beb\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l fue la conclusi\u00f3n del experimento? Como pod\u00eda esperarse, sirvi\u00f3 para reforzar su posici\u00f3n inicial: las citas no sirven para nada.<\/p>\n<p>&#8220;Al final de mi experimento social, esto es lo que aprend\u00ed. Los hombres se pasean con sus juguetes, mientras que las mujeres hacemos de vacas, cerdos y caballos que desfilamos para obtener el mo\u00f1o azul de la aceptaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Los hombres -continu\u00f3- se jactan de sus amigos famosos y expresan sus numerosas posiciones de poder e influencia. Hablan de sus viajes por el exterior, mencionan sus autos por el nombre del fabricante y enumeran sus casas de acuerdo con el prestigio de las ubicaciones. Mueven sus juguetes delante de nuestros ojos con la esperanza de que mordamos el anzuelo. Pero ellos no son el anzuelo, sino sus posesiones&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Todav\u00eda prefiero el m\u00e9todo de la vieja escuela, donde sencillamente estoy haciendo mis cosas y sucede que me encuentro con alguien especial. Ya sea paseando a mi perro o haciendo gimnasia, estoy donde quiero estar, viviendo la vida que amo. Y nos encontramos. Naturalmente. Org\u00e1nicamente. La chispa que descubrimos es nuestra conexi\u00f3n&#8221;, concluy\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;La experiencia de una cita es tediosa desde todo punto de vista. 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