{"id":296731,"date":"2014-04-15T04:08:34","date_gmt":"2014-04-15T04:08:34","guid":{"rendered":"legacy-k2-j25-4824"},"modified":"2014-04-15T04:08:34","modified_gmt":"2014-04-15T04:08:34","slug":"el-arribo-de-maximiliano-segunda-y-ultima-parte-k2-4824","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2014\/puebla\/el-arribo-de-maximiliano-segunda-y-ultima-parte-k2-4824\/296731\/","title":{"rendered":"El arribo de Maximiliano (Segunda y \u00faltima parte)"},"content":{"rendered":"<p>Ahora, en esta segunda parte, le comparto la cr\u00f3nica que la autora Paula Kolonitz, acompa\u00f1ante del s\u00e9quito escribi\u00f3 en su libro \u201cUn viaje a M\u00e9xico en 1864\u201d. \u00a0<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Ahora, en esta segunda parte, le comparto la cr\u00f3nica que la autora Paula Kolonitz, acompa\u00f1ante del s\u00e9quito escribi\u00f3 en su libro \u201cUn viaje a M\u00e9xico en 1864\u201d. \u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u201cA las diez de la ma\u00f1ana llegamos a Orizaba\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u201cFuimos recibidos con la m\u00e1s grande fiesta\u2026 y nos agradecieron el haber llevado a la pareja imperial\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl sonido de los ca\u00f1ones se o\u00eda por todos lados\u2026 fuimos cort\u00e9smente recibidos por varias se\u00f1oras que quer\u00edan llevarnos a ver la sala que hab\u00edan preparado para recibir a los emperadores\u201d.<\/p>\n<p>\u201cCon la m\u00e1xima cordialidad nos fue servido un abundante almuerzo\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>\u201cAdem\u00e1s de la belleza del lugar nos alegraba \u00a0la gran hospitalidad con que se nos acog\u00eda en todas partes\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo pod\u00edamos sino expresar nuestra admiraci\u00f3n y nuestra gratitud\u2026 ya que los franceses eran pr\u00f3digos en desprecios y ultrajes\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u201cFue breve nuestra estancia en Orizaba porque era necesario llegar a Palmar\u2026\u201d \u201c\u2026Supimos c\u00f3mo hab\u00eda llegado la noticia de que D\u00edaz [Porfirio], un jefe guerrillero, se ocultaba en una hacienda por la cual deb\u00edamos pasar y donde pretend\u00eda asaltar al emperador\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u2026Pero antes de llegar a la peligrosa hacienda encontramos al general franc\u00e9s Braincourt, el cual, previsor y cort\u00e9s, vino a nuestra carroza para saludarnos\u2026\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSubimos la cadena de las cordilleras que llaman Cumbres [de Acultzingo]\u2026\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl aire era fri\u00edsimo,\u2026 nos envolvimos bien en nuestras mantas y chales\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u2026 Pero los cocheros mexicanos, con sus maravillosas bestias, no saben de temores porque su inteligencia, su habilidad y su constancia superan y vencen todas las dificultades\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEst\u00e1bamos cansados; hab\u00edamos llegado al peque\u00f1o pueblo de La Ca\u00f1ada, pero Palmar quedaba todav\u00eda a varias horas de camino&#8230; Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el hospedero que nos dio posada fue asaltado y asesinado por los bandos de los liberales\u201d. \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>\u201cLlegamos a Palmar, que es un horrendo lugarcillo y all\u00ed almorzamos\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl lugar es trist\u00edsimo y feo\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u2026Aqu\u00ed lo \u00fanico que se cultiva es el maguey\u2026De esa planta se obtiene el pulque, la bebida predilecta de los mexicanos\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u2026Con sus hojas cubr\u00edan las casas y cocinaban\u2026 El maguey satisfac\u00eda casi todas las necesidades del hombre pobre\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u2026 Hab\u00edamos llegado al planalto de Puebla\u2026 y forma parte del territorio m\u00e1s productivo y mejor cultivado del pa\u00eds. Aqu\u00ed se \u00a0extienden campos desmesurados de ma\u00edz, \u00a0cebada y trigo. Se ven, sin embargo, las trazas de las devastaciones que una guerra civil de varios decenios ha ocasionado, as\u00ed como las del sitio de Puebla, hace un a\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>\u201cFinalmente, he aqu\u00ed Puebla de los \u00c1ngeles, con sus innumerables c\u00fapulas, con sus infinitos campanarios, con sus casas, aqu\u00ed tambi\u00e9n sin tejado, muy sobresalientes\u201d.<\/p>\n<p>\u201cYa cerca de la ciudad encontramos una numerosa caravana de jinetes vestidos a la extra\u00f1a y pintoresca usanza del pa\u00eds\u2026las sillas y los arreos estaban recamados de oro y adornados con cordones de seda de los m\u00e1s vivos colores. Ven\u00edan padres con sus peque\u00f1os hijos\u2026cabalgando alegremente\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed llegamos a la ciudad, cuya entrada no ofrece sino ruinas\u201d.<\/p>\n<p>\u201cCada calle tiene un canal recubierto de grandes piedras por donde escurren las aguas que se precipitan en la estaci\u00f3n de las lluvias\u201d.<\/p>\n<p>\u201cPuebla es una ciudad que atrae. Su arquitectura es m\u00e1s hermosa y m\u00e1s original que la de la ciudad de M\u00e9xico\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLas casas son m\u00e1s altas, menos aplastadas, y los poblanos no tienen la man\u00eda de pintarlas de ese color amarillento que las hace a todas iguales, como en la ciudad de M\u00e9xico. La vivacidad y el calor\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa casa donde paramos estaba estucada de rojo y recubierta con mosaicos de porcelana blancos y celestes, lo que es tan original como gracioso; encontramos otras iguales por las calles de la ciudad\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa acogida fue festiva\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>\u201cPor fin, terminada la cena, quedaban sentados uno frente a otro sin que la sociedad pareciese dispuesta a separarse\u201d.<\/p>\n<p>\u201cMi mayor placer era ir a los Portales, como hice despu\u00e9s en la ciudad de M\u00e9xico, vagando por los vastos peristilos que circundan la plaza principal y donde los indios acurrucados por todos lados traen a vender sus productos\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed surg\u00edan arcos de triunfo, all\u00e1 se decoraban las iglesias y las casas, se hac\u00edan preparativos en todas las calles\u201d.<\/p>\n<p>\u201cTodos se dec\u00edan grat\u00edsimos, reconocidos porque el emperador y la emperatriz hab\u00edan abandonado su pa\u00eds natal, la familia, y atravesado los mares en un largu\u00edsimo viaje para reinar en una naci\u00f3n que una serie de desventuras, de guerras civiles, de cadenas de enga\u00f1os, de codicia y de avidez, hab\u00edan precipitado en la m\u00e1s profunda corrupci\u00f3n; donde los habitantes hab\u00edan perdido no solamente las virtudes morales sino hasta el concepto de las buenas costumbres y la honestidad\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa poblaci\u00f3n de Puebla asciende a 70 000 habitantes y est\u00e1 muy adelante de la ciudad de M\u00e9xico en el n\u00famero y la perfecci\u00f3n de sus institutos y su actividad industrial y comercial; casi se dir\u00eda que sus habitantes son m\u00e1s trabajadores, m\u00e1s inteligentes y menos degradados moralmente que los de la capital\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl segundo d\u00eda visitamos el Fuerte de Guadalupe\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl espect\u00e1culo es soberbio e impresionant\u00edsimo, su belleza resalta por la admirable pureza del aire que acerca las cosas m\u00e1s lejanas\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAl d\u00eda siguiente, a las ocho de la ma\u00f1ana, abandonamos Puebla\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNos desviamos del camino real para entrar a Cholula, ciudad poderosa bajo la dominaci\u00f3n azteca, que lleg\u00f3 a albergar a una poblaci\u00f3n de 160 mil habitantes y que ahora ha ca\u00eddo en tal decadencia que no parece sino un miserable pueblito\u201d.<\/p>\n<p>\u201cA\u00fan no entr\u00e1bamos a la ciudad y ya nos esperaban todas las autoridades que nos saludaron con un ampuloso discurso; las ni\u00f1as nos obsequiaban con lindos ramos de flores; por todos lados sonaban las campanas y numerosos ca\u00f1onazos anunciaban nuestra llegada; nos presentaron armas, redoblaban los tambores y sonaban las fanfarrias y las trompetas de modo ensordecedor\u201d.<\/p>\n<p>\u201cPero Quetzalc\u00f3atl era enemigo de la guerra y cuando o\u00eda hablar de ella se tapaba los o\u00eddos, lo que provoc\u00f3 la ira de otra divinidad poderos\u00edsima y se vio obligado a huir; se detuvo en Cholula donde se levant\u00f3 en su honor una pir\u00e1mide con un teocali maravilloso. De all\u00ed Quetzalc\u00f3atl prosigui\u00f3 su viaje hasta el mar y cuando lleg\u00f3 al Golfo se despidi\u00f3 de sus disc\u00edpulos y amigos prometi\u00e9ndoles que regresar\u00eda. Subi\u00f3 a una barca hecha de pieles de serpiente y naveg\u00f3 hacia el oriente, por donde sale el sol. Era un gran sabio y se dice que ten\u00eda una larga barba. Los indios a\u00fan lo esperan porque con \u00e9l retornar\u00e1 la felicidad, la riqueza, y bajo su domino resurgir\u00e1 la bella era de los toltecas\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u2026En Cholula, donde el perfume de las flores hab\u00eda embriagado el coraz\u00f3n gentil de Quetzalc\u00f3atl, se inmolaban hombres\u201d. \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>\u201cLlegamos a San Mart\u00edn antes de oscurecer, pero aqu\u00ed deb\u00edamos detenernos porque m\u00e1s adelante no hab\u00eda mes\u00f3n y la ciudad de M\u00e9xico estaba demasiado lejos para poder llegar a ella esa misma noche\u201d.<\/p>\n<p>Mis correos:<\/p>\n<p>vivereparvo45@yahoo.com.mx<\/p>\n<p>vivereparvo45@hotmail.com<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ahora, en esta segunda parte, le comparto la cr\u00f3nica que la autora Paula Kolonitz, acompa\u00f1ante del s\u00e9quito escribi\u00f3 en su libro \u201cUn viaje a M\u00e9xico en 1864\u201d. \u00a0 Ahora, en esta segunda parte, le comparto la cr\u00f3nica que la autora Paula Kolonitz, acompa\u00f1ante del s\u00e9quito escribi\u00f3 en su libro \u201cUn viaje a M\u00e9xico en 1864\u201d. 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