{"id":298392,"date":"2014-03-03T03:16:13","date_gmt":"2014-03-03T03:16:13","guid":{"rendered":"legacy-k2-j25-2389"},"modified":"2014-03-03T03:16:13","modified_gmt":"2014-03-03T03:16:13","slug":"como-enfrentar-la-infertilidad-masculina-k2-2389","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2014\/puebla\/como-enfrentar-la-infertilidad-masculina-k2-2389\/298392\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo enfrentar la infertilidad masculina?"},"content":{"rendered":"<p>Cuando hablamos de las dificultades para concebir, casi siempre nos remitimos al punto de vista femenino. Pero, \u00bfqu\u00e9 pasa con los hombres? Uno de ellos nos cuenta su experiencia entre el humor, los nervios y la tristeza.\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Cuando hablamos de las dificultades para concebir, casi siempre nos remitimos al punto de vista femenino. Pero, \u00bfqu\u00e9 pasa con los hombres? Uno de ellos nos cuenta su experiencia entre el humor, los nervios y la tristeza.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Hace ahora justo cuatro a\u00f1os que me diagnosticaron teratozoospermia. En cristiano: una afecci\u00f3n en los espermatozoides que altera su morfolog\u00eda, de manera que una gran cantidad de ellos (en mi caso, m\u00e1s del 90%) presentan un aspecto monstruoso. Nada m\u00e1s ilustrativo para entenderlo que los dibujos que me ense\u00f1aron en la cl\u00ednica, seg\u00fan los cuales los espermatozoides que corretean por mi interior son bic\u00e9falos o tric\u00e9falos o exageradamente filiformes. Como es natural, ninguno de ellos es apto en t\u00e9rminos de fertilidad y ello, hasta hace no demasiado, me hubiera colocado sin lugar a dudas la etiqueta de est\u00e9ril. Hoy (ya lo cantaba la zarzuela), las ciencias adelantan que es una barbaridad: el porcentaje exiguo de material salvable puede ser suficiente para lograr el objetivo anhelado. Solo hay que ponerse en manos de especialistas, cruzar los dedos&#8230; y armarse de paciencia y valor cada vez que el proceso se trunca insatisfactoriamente y debe ser reanudado.\u00a0<\/p>\n<p><strong><span style=\"line-height: 1.3em;\">EL CUARTO LUMINOSO<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Yo voy ya por la quinta. Pero, como dice el refr\u00e1n, a la quinta va la vencida (\u00bfo era a la tercera?). En lo que me he referido como proceso, la participaci\u00f3n estrictamente masculina se reduce a la donaci\u00f3n de esperma. No es que luego te desentiendas, como si no te ata\u00f1era cada uno de los traum\u00e1ticos pasos por los que ha de pasar una mujer: extracci\u00f3n ov\u00e1rica, generaci\u00f3n de embriones, transferencia embrionaria&#8230; Lo que ocurre es que, a diferencia de ella, la presencia del hombre es requerida solo para una actividad: facilitar en un vaso cl\u00ednico una muestra suficiente para la inseminaci\u00f3n. Si no puedes traerlo desde casa porque la cl\u00ednica dista de tu hogar m\u00e1s de lo prudente (se recomienda que no hayan pasado m\u00e1s de 20 minutos desde la eyaculaci\u00f3n), no tienes m\u00e1s remedio que hacerle una visita al cuarto luminoso.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">El protocolo es siempre el mismo. Tras un rato de espera en una sala en la que finges que lees un peri\u00f3dico o una revista, irrumpe una enfermera y, con modales exquisitos, te dice: \u201cAcomp\u00e1\u00f1ame, por favor\u201d. Obedeces con gesto sumiso, caminas junto a ella unos pocos metros, doblas una esquina y ah\u00ed est\u00e1. La enfermera abre con llave la puerta de un cuarto, tras el cual se ofrece un considerable fest\u00edn de pornograf\u00eda. \u201cCuando est\u00e9s listo, me avisas pulsando este bot\u00f3n\u201d, te informa antes de dejarte solo. A partir de ese momento, y por m\u00e1s que te convenzas de que esta vez no ser\u00e1 as\u00ed, vas a pasar m\u00e1s tiempo del que tu paciencia es capaz de soportar entregado a un puro acto de onanismo, aunque sin placer alguno. De hecho, una cl\u00ednica de fertilidad probablemente sea el \u00fanico lugar donde un hombre tarde m\u00e1s de 10 minutos en masturbarse. En gran medida, porque se opera una reducci\u00f3n absoluta a la condici\u00f3n de var\u00f3n que ha de eyacular en un vaso (y lo antes posible, gracias). La responsabilidad pesa, ahoga y, en alguna ocasi\u00f3n, asfixia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">La habitaci\u00f3n, el cuarto (que no tiene nada de oscuro, ya que su iluminaci\u00f3n recuerda m\u00e1s bien a la l\u00e1mpara intraoral de los dentistas) tiene unas dimensiones que lo asemejan m\u00e1s a un zulo que a un cuarto de ba\u00f1o o de estar. De hecho, es admirable que en tan poco espacio quepamos un lavabo, un inodoro, un mueblecito con una pantalla y revistas, y un servidor. Si la operaci\u00f3n se dilata (cosa que, en conversaciones con otros hombres, he constatado que es m\u00e1s frecuente de lo que se podr\u00eda pensar), la estancia empieza a estrecharse m\u00e1s a\u00fan y a extremar sus angulosidades como un cuadro expresionista. Lo id\u00f3neo, claro est\u00e1, para lograr una erecci\u00f3n. Por m\u00e1s que se prescriban tres o cuatro d\u00edas de abstinencia antes de la cita en s\u00ed, la presi\u00f3n se impone. \u201cNo fallar\u00e9, esta vez no fallar\u00e9\u201d, te repites durante esos d\u00edas previos (en los que, por cierto, supongo que por la monoman\u00eda, sufres erecciones en los momentos m\u00e1s inoportunos). Fallas. Ya lo creo que fallas. Al menos a la primera. Otra vez a permanecer un buen rato aislado en este cuarto tan (literalmente) hospitalario.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"line-height: 1.3em;\">PORNO JUSTIFICADO<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Mi r\u00e9cord de permanencia est\u00e1, si mal no recuerdo, en 45 minutos. A falta de otra diversi\u00f3n, me dediqu\u00e9 a analizar con cierto esmero la textura formal de la pel\u00edcula porno con la que me obsequiaban: escala de planos, fotograf\u00eda, intensidad dram\u00e1tica&#8230; Es lo que tiene la descontextualizaci\u00f3n: encerrarte a ver pornograf\u00eda legal (o, al menos, tolerada por el sistema sanitario) tiene tanto de estimulante como emborracharte con tus padres en plena adolescencia. Si lo desposeemos de su aura perversa (pecaminosa, si queremos), el porno se vuelve inocuo. Lo obsceno y lo decente son convenciones que tienen mucho que ver con su puesta en escena, como bien supo verlo Bu\u00f1uel, quien, en &#8216;El fantasma de la libertad&#8217;, le dio la vuelta a dos h\u00e1bitos muy cotidianos: comer e ir al ba\u00f1o. Y una \u00faltima consideraci\u00f3n sobre la parrilla televisiva del cuarto luminoso, a modo de humilde sugerencia: a todos los hombres heterosexuales no nos complace exclusivamente el g\u00e9nero l\u00e9sbico (que, en ocasiones, puede resultar muy aburrido).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Ser\u00e1 injusta, impertinente y hasta cruel, pero la sensaci\u00f3n de culpabilidad que arrastramos los hombres con problemas de esterilidad es como una mancha que no termina de saltar nunca. En parte es por eso por lo que nos ponemos tan nerviosos el d\u00eda de autos y m\u00e1s parece que vamos camino del pared\u00f3n que hacia un cuarto donde, sencillamente, tenemos que depositar nuestra semilla en un vaso cl\u00ednico.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Tampoco ayuda mucho esa cierta robotizaci\u00f3n del macho que rodea el proceso: ahora te excitas, ahora te masturbas, ahora eyaculas, ahora te vas, muchas gracias. Seguramente no haya otra forma de articular las donaciones, pero se comprender\u00e1 \u2013espero\u2013 el mal trago del donante. Por no hablar de cuando el fracaso no tiene paliativo alguno. Servidor, en otra ocasi\u00f3n, vivi\u00f3 lo que podr\u00edamos llamar un gatillazo con una probeta (el vaso aquel d\u00eda era m\u00e1s estirado y cuneiforme). En realidad, solo supe que el recipiente estaba vac\u00edo cuando, seg\u00fan mi impresi\u00f3n err\u00f3nea, hab\u00eda terminado de evacuar, tras de lo cual abr\u00ed los ojos y me fij\u00e9. \u201cMe parece que he tenido lo que, si no me equivoco, se llama eyaculaci\u00f3n oriental\u201d, le coment\u00e9 azorado a la enfermera. Y ante su mirada a medio camino entre la suspicacia y la estupefacci\u00f3n, aclar\u00e9: \u201cCreo que he eyaculado hacia dentro\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Mir\u00f3 el vaso, comprob\u00f3 que no le estaba tomando el pelo y, tras respirar profundamente, me aconsej\u00f3 diligente: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no sales fuera, te fumas un cigarro y vuelves a intentarlo?\u201d. \u00bfVolver a intentarlo? Si a mi edad (m\u00e1s cerca de los 40 que de la d\u00e9cada anterior) ya cuesta un mundo conseguir el doblete en carne y hueso, ni qu\u00e9 decir con una probeta. (En realidad, nunca desde la adolescencia hab\u00eda pasado tanto tiempo encerrado en el ba\u00f1o. Entonces, por explorar, descubrir, conocer mi cuerpo. Y hoy, m\u00e1s bien por lo contrario). As\u00ed pues, sal\u00ed a la calle, me fum\u00e9 no uno, sino 10 cigarros, regres\u00e9 al cuarto y&#8230; me fui a mi casa con la promesa de que, al d\u00eda siguiente volver\u00eda m\u00e1s concentrado.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Y lo logr\u00e9. Logr\u00e9 volver m\u00e1s concentrado, quiero decir. Fue la \u00faltima ocasi\u00f3n que visit\u00e9 el cuarto, har\u00e1 un par de meses. Consegu\u00ed llegar al final en un tiempo aceptable (un cuarto de hora, m\u00e1s o menos). Lo siguiente tambi\u00e9n forma parte de un protocolo inalterable. Pulsas el bot\u00f3n. Aparece, a los pocos minutos, la enfermera, a quien miras est\u00fapidamente avergonzado mientras te sonr\u00ede con educaci\u00f3n. Le entregas el vaso con la muestra en su interior, perfectamente cerrado y etiquetado. \u201cNo te preocupes. Me s\u00e9 el camino. No hace falta que me acompa\u00f1es\u201d, le dices, al tiempo que te pasas un pa\u00f1uelo de papel por la frente con la vana esperanza de interrumpir el sudor. \u201cDe acuerdo. Os llamamos en cuanto est\u00e9n los resultados\u201d, responde ella. \u201cPor favor: que sea esta vez; que lo logremos esta vez\u201d, musitas para tus adentros cuando franqueas la puerta de la cl\u00ednica y echas a andar a paso lento, cabizbajo y un tanto avejentado.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"line-height: 1.3em;\">EL OTRO 50% \u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">La infertilidad masculina ha sido siempre un tab\u00fa. Pero las dificultades para concebir no son un tema exclusivo de mujeres, sino de pareja, y afecta a ambos sexos por igual. Se calcula que en un 30% de los casos la esterilidad obedece a causas masculinas, otro 30% a femeninas y en el resto se desconoce el origen. Las anomal\u00edas a las que se enfrenta un hombre inf\u00e9rtil son la disfunci\u00f3n er\u00e9ctil, la ausencia de eyaculaci\u00f3n y las alteraciones en el semen. Cada a\u00f1o se realizan en Espa\u00f1a 50.000 ciclos de fecundaci\u00f3n in vitro: al menos 24.700 de ellos van precedidos de tratamientos contra la infertilidad masculina.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.3em;\">Fuente: Mujer \u00a0Hoy<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando hablamos de las dificultades para concebir, casi siempre nos remitimos al punto de vista femenino. Pero, \u00bfqu\u00e9 pasa con los hombres? Uno de ellos nos cuenta su experiencia entre el humor, los nervios y la tristeza.\u00a0 Cuando hablamos de las dificultades para concebir, casi siempre nos remitimos al punto de vista femenino. 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