{"id":333079,"date":"2013-12-16T03:15:53","date_gmt":"2013-12-16T03:15:53","guid":{"rendered":"http:\/\/legacy-k2-2009-47436"},"modified":"2026-03-27T17:53:23","modified_gmt":"2026-03-27T23:53:23","slug":"tortillas-de-mexico-conquistan-sudafrica-k2-47436","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2013\/puebla\/tortillas-de-mexico-conquistan-sudafrica-k2-47436\/333079\/","title":{"rendered":"Tortillas de M\u00e9xico conquistan Sud\u00e1frica"},"content":{"rendered":"<div><span style=\"line-height: 1.3em\">H\u00e9ctor Agraz lleg\u00f3 hace 18 a\u00f1os a Johannesburgo. Hoy, vende el producto en 4 pa\u00edses africanos \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/span><\/div>\n<div><span style=\"line-height: 1.3em\">JOHANNESBURGO.\u2014 H\u00e9ctor Agraz tiene 51 a\u00f1os, una mujer guap\u00edsima, dos hijos de 25 y 23 a\u00f1os y la \u00fanica tortiller\u00eda que hay en Sud\u00e1frica \u2014donde reside desde hace 18 a\u00f1os\u2014, y en todo el continente africano. Vino a este pa\u00eds situado a casi 15 mil kil\u00f3metros de su M\u00e9xico natal, de la mano de la empresa estadounidense Mullins para abrir mercado en el \u00e1rea de las salsas.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cCuando me ofrecieron irme a vivir a Sud\u00e1frica lo primero que pregunt\u00e9 era que d\u00f3nde quedaba eso\u201d, recuerda entre risas, en entrevista con EL UNIVERSAL. \u201cYo no sab\u00eda si era un continente, un pa\u00eds, una isla o un conjunto de pa\u00edses. No sab\u00eda nada\u201d, a\u00f1ade. \u201cPara m\u00ed era como decir Sudam\u00e9rica. Hasta que me explicaron que era el pa\u00eds lo que se llamaba Sud\u00e1frica\u201d, recuerda. \u201cMe vine 15 d\u00edas a verlo con mi mujer y mis dos hijos, nos encant\u00f3 y nos quedamos\u201d.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Los primeros a\u00f1os trabaj\u00f3 para Mullins pero luego compr\u00f3 una m\u00e1quina de hacer tortillas que llev\u00f3 la Embajada mexicana para un evento, se independiz\u00f3 de los estadounidenses y cre\u00f3 su propia empresa. Poco a poco su negocio, Tortiller\u00eda Azteca, se extendi\u00f3. Compr\u00f3 dos m\u00e1quinas m\u00e1s, contrat\u00f3 m\u00e1s empleados y hoy en d\u00eda vende no s\u00f3lo aqu\u00ed, sino tambi\u00e9n en Mozambique, Bostwana, en Namibia e Isla Mauricio.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Agraz recibe a este diario en su f\u00e1brica, en Johannesburgo, capital financiera de Sud\u00e1frica. Tiene tres m\u00e1quinas de hacer tortillas: dos para hacer tortillas de harina y una de ma\u00edz, adem\u00e1s de nachos. Y cada d\u00eda sus 18 empleados, todos sudafricanos y de raza negra porque \u201clos blancos no quieren hacer este tipo de trabajo\u201d, asegura, fabrican unas 25 mil tortillas de harina diarias, mil 500 a la semana de ma\u00edz y media tonelada de nachos.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cAqu\u00ed se conoc\u00edan las pizzas, las hamburguesas, la lasa\u00f1a, el chop suey de los chinos, pero antes de que nosotros lleg\u00e1ramos no sab\u00edan lo que eran las tortillas, as\u00ed que se las presentamos a los chefs de los mejores restaurantes para que la probaran y les ense\u00f1amos c\u00f3mo cocinarla\u201d, recuerda. \u201cAl principio las miraban y nos preguntaban: \u00bfY qu\u00e9 hago yo con esto? Hasta que las probaron y les encant\u00f3\u201d. En aquella \u00e9poca lo m\u00e1s que conoc\u00edan era la tortilla de harina por la influencia americana. \u201cLo que llaman Rab. Pero la de ma\u00edz no la hab\u00edan visto en su vida\u201d, explica.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Ahora surten a los tres restaurantes mexicanos que hay en la ciudad y a todos los que sin ser mexicanos tienen comida mexicana, que son muchos porque \u201cnuestra comida se ha puesto muy de moda aqu\u00ed\u201d, dice.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Sin embargo, lograr el \u00e9xito que ha alcanzado junto a su mujer Gabriela y a su hijo H\u00e9ctor, quienes trabajan con \u00e9l, no ha sido f\u00e1cil. \u201cTrabajar en Sud\u00e1frica es complicado. Sobre todo encontrar trabajadores cualificados o que quieran aprender y trabajar\u201d, dice. \u201cEn general a los sudafricanos no les gusta trabajar. Por eso mi sue\u00f1o es poder traerme un cami\u00f3n de trabajadores mexicanos a Sud\u00e1frica. Aqu\u00ed piensan primero en ellos y los dem\u00e1s no les importan. Y no tienen af\u00e1n de crecer en la empresa, de aprender, de hacer carrera. <\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>No hay esa cultura hacia el trabajo\u201d, explica. De todos sus trabajadores, s\u00f3lo dos han ido ascendiendo en la empresa. \u201cComenzaron como obreros con un salario base de 350 d\u00f3lares al mes por 45 horas a la semana, y ahora ganan casi 3 mil d\u00f3lares. Pero son s\u00f3lo dos\u201d.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La burocracia es otro problema. \u201cFirmar un contrato con un empleado es un largu\u00edsimo papeleo. Y lo tienes que hacer incluso si tu empleado es jardinero y s\u00f3lo trabaja un par de horas a la semana\u201d, explica. \u201cY para ello tienes que hacerlo con un gestor porque si redactas mal el contrato y al cabo de un tiempo lo despides, te acaba sacando el dinero\u201d, relata. En este sentido explica que seg\u00fan la ley puedes despedir a un trabajador si no est\u00e1s conforme con su rendimiento. \u201cPero para correr a alguien necesitas tres juntas y una reconciliaci\u00f3n por escrito y con testigos. Puedes despedir sin indemnizar, pero puedes tardar hasta seis meses en lograrlo\u201d.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>En cuanto a la corrupci\u00f3n, dice que en su empresa no la ha sufrido. \u201cDe vez en cuando vienen inspectores del departamento de Salud y de los bomberos, comprueban que todo est\u00e1 bien y se van\u201d, relata. \u201cLos que quiz\u00e1 sean m\u00e1s agresivos son los inspectores de las congregaciones religiosas como los jud\u00edos y los musulmanes, que entran en la f\u00e1brica casi sin llamar para inspeccionar que en la comida no haya cerdo ni alcohol, y cuando ven que todo est\u00e1 bien se van. Pero lo hacen de una manera muy agresiva. Vienen arrasando\u201d.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Donde s\u00ed hay corrupci\u00f3n, denuncia Agraz, es en el gobierno de Jacob Zuma, miembro del Congreso Nacional Africano (CNA) el mismo partido de Nelson Mandela. \u201cLa gente no lo quiere porque es un corrupto. Por eso el otro d\u00eda en el funeral de Mandela lo abucheaban cada vez que sal\u00eda su imagen en la pantalla. Antes de ser presidente fue acusado de lavado de dinero y malversaci\u00f3n de fondos p\u00fablicos. Pero metieron en la c\u00e1rcel a su asesor financiero. Y ya en el gobierno se gast\u00f3 25 millones de d\u00f3lares s\u00f3lo en la seguridad de una mansi\u00f3n que se ha hecho construir y que jam\u00e1s podr\u00eda haber pagado con su salario\u201d, denuncia.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Adem\u00e1s, dice el empresario mexicano, Zuma es un mal gestor. \u201cAntes Sud\u00e1frica exportaba energ\u00eda el\u00e9ctrica a otros pa\u00edses y ahora no tiene para autoabastecerse. La excusa del gobierno es que el gobierno anterior no le dio mantenimiento. El resultado es que yo no puedo comprar m\u00e1s m\u00e1quinas para ampliar mi negocio porque el propio gobierno no me suministra m\u00e1s electricidad porque dice que no puede. Nos piden a los empresarios que invirtamos m\u00e1s dinero para crear empleo y cuando lo queremos hacer no nos dejan\u201d.\u00a0<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H\u00e9ctor Agraz lleg\u00f3 hace 18 a\u00f1os a Johannesburgo. 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