{"id":338473,"date":"2013-04-03T01:33:34","date_gmt":"2013-04-03T01:33:34","guid":{"rendered":"legacy-k2-2009-38330"},"modified":"2013-04-03T01:33:34","modified_gmt":"2013-04-03T01:33:34","slug":"inah-edita-las-memorias-del-jardinero-de-maximiliano-k2-38330","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2013\/puebla\/inah-edita-las-memorias-del-jardinero-de-maximiliano-k2-38330\/338473\/","title":{"rendered":"INAH edita Las Memorias del jardinero de Maximiliano"},"content":{"rendered":"<div><span style=\"line-height: 1.3em\">Publicadas en alem\u00e1n en 1906, ahora son dadas a conocer en espa\u00f1ol Las memorias del jardinero de Maximiliano, en una edici\u00f3n que recoge las \u201cimpresiones y experiencias personales\u201d de Wilhelm Knechtel, quien acompa\u00f1\u00f3 al archiduque de Habsburgo y la emperatriz Carlota de B\u00e9lgica en su aventura imperial en tierras mexicanas entre 1864 y 1867<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><span style=\"line-height: 1.3em\">Publicadas en alem\u00e1n en 1906, ahora son dadas a conocer en espa\u00f1ol Las memorias del jardinero de Maximiliano, en una edici\u00f3n que recoge las \u201cimpresiones y experiencias personales\u201d de Wilhelm Knechtel, quien acompa\u00f1\u00f3 al archiduque de Habsburgo y la emperatriz Carlota de B\u00e9lgica en su aventura imperial en tierras mexicanas entre 1864 y 1867.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Editado por el Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia (INAH), la publicaci\u00f3n permite seguir, a trav\u00e9s de la mirada del joven bot\u00e1nico Knechtel, los pasos del emperador Maximiliano y su corte, desde el viaje en la fragata Novara y su llegada a Veracruz, Puebla y la Ciudad de M\u00e9xico, hasta el dise\u00f1o y construcci\u00f3n del castillo y los jardines de Chapultepec.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Para la maestra Amparo G\u00f3mez Tepexicuapan, investigadora del Museo Nacional de Historia \u201cCastillo de Chapultepec\u201d, las memorias de Knechtel son relevantes porque \u201cse trata del testimonio directo de un hombre que presenci\u00f3 uno de los episodios m\u00e1s emblem\u00e1ticos de la historia mexicana del siglo XIX\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Adem\u00e1s, la cercan\u00eda del jardinero con el archiduque \u201cle permiti\u00f3 reparar en sucesos que para otros pasaron inadvertidos\u201d, como la verdadera pasi\u00f3n que Maximiliano sent\u00eda por la naturaleza, a m\u00e1s de su exquisito gusto por la arquitectura y su afici\u00f3n por la jardiner\u00eda: \u201cEllo fue resultado de sus vivencias juveniles, sobre todo de los numerosos viajes que realiz\u00f3, a partir de 1850, a Grecia, Italia, Espa\u00f1a, Portugal, T\u00e1nger y Argelia\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Tambi\u00e9n Maximiliano viaj\u00f3 por Francia, Inglaterra, las Islas Canarias e incluso Brasil, apunt\u00f3 la investigadora. Sin embargo, \u201csu inter\u00e9s en estas disciplinas se gener\u00f3 en 1856, cuando plane\u00f3 y supervis\u00f3 la construcci\u00f3n del castillo y parque de Miramar\u201d, en la costa adyacente a Trieste.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>En M\u00e9xico, la primera tarea de Wilhelm Knechtel (1837-1924) fue rehabilitar los jardines del semiderruido Castillo de Chapultepec, pero tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a acondicionar el Jard\u00edn Borda, en Cuernavaca, rentado como casa de campo de los emperadores, y particip\u00f3 en la construcci\u00f3n, inconclusa, de la casa y jard\u00edn del Olindo, en Acapatzingo, poblado cercano a Cuernavaca.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Amparo G\u00f3mez se\u00f1al\u00f3 que \u201cuna vez que Maximiliano y Carlota entraron en la capital, el 12 de junio de 1864, al otro d\u00eda enviaron a Knechtel a Chapultepec, donde lo recibi\u00f3 el mariscal Aquiles Bazaine\u201d, jefe de las fuerzas de ocupaci\u00f3n. Inmediatamente, el arquitecto Julius Hoffmann y el jardinero pusieron manos a la obra para acondicionar los aposentos de la pareja imperial.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>En sus memorias \u201cKnechtel describe la impresi\u00f3n que caus\u00f3 en Maximiliano la maravillosa vista del Valle de An\u00e1huac que se aprecia desde Chapultepec, inmediatamente quiso cambiarle el nombre por el de Miravalle, como su castillo de Miramar, sin embargo la tradici\u00f3n se impuso y siguieron llam\u00e1ndole Chapultepec\u201d, asegur\u00f3 la investigadora.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La especialista agreg\u00f3 que el emperador quer\u00eda construir en Chapultepec un parque como los que se estilaban en las residencias de Europa: \u201cAunque ya no le dio tiempo, Maximiliano planeaba transformar el bosque salvaje en un parque con avenidas, glorietas y esculturas; pensaba poner a los grandes m\u00fasicos, pintores y fil\u00f3sofos\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>A\u00f1adi\u00f3 que el archiduque era admirador de la cultura prehisp\u00e1nica (en el libro se describe su visita a caballo a las ruinas de Teotihuacan), por lo tanto pens\u00f3 en \u201cconstruir una pir\u00e1mide en Chapultepec, adem\u00e1s comision\u00f3 a una persona para que fuera a Egipto a traer varios ejemplos de la escultura y arquitectura antiguas\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Reconstrucci\u00f3n de un jard\u00edn<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El Museo Nacional de Historia \u201cCastillo de Chapultepec\u201d fue restaurado en su totalidad en el a\u00f1o 2000. Para tal efecto, en 1997, la maestra Amparo G\u00f3mez hizo una visita a Viena, Austria, con la finalidad de consultar una parte del archivo del Segundo Imperio y los papeles del archiduque de Habsburgo.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Explic\u00f3 que para construir el jard\u00edn privado que est\u00e1 en el alc\u00e1zar de Chapultepec fue necesario subir \u201ca lomo de mulas\u201d cientos de costales con tierra, adem\u00e1s \u201cse trajeron plantas, flores y \u00e1rboles ex\u00f3ticos\u201d que se hab\u00edan coleccionado durante el viaje de arribo.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cHoy en d\u00eda, este jard\u00edn ha sido rescatado gracias al plano que encontramos en Viena, y no fue dif\u00edcil transformarlo siguiendo los lineamientos proyectados por Maximiliano y Knechtel\u201d, asegur\u00f3 la investigadora, responsable de la colecci\u00f3n de banderas hist\u00f3ricas de MNH.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cCarlota escrib\u00eda constantemente a sus familiares en Europa, a su padre Leopoldo y sus hermanos, a la emperatriz de Francia, diciendo que los jardines est\u00e1n transformados, que hab\u00eda muchas flores e incluso que llegaban muchos colibr\u00edes a su ventana. Estaba maravillada\u201d, agreg\u00f3 G\u00f3mez.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Tambi\u00e9n en 1997, durante sus investigaciones en los archivos de Viena, la especialista recibi\u00f3 una copia de la versi\u00f3n hectogr\u00e1fica (de s\u00f3lo cien ejemplares) de las Memorias manuscritas de Knechtel, que le fue entregada por el doctor Konrad Ratz, especialista en el Segundo Imperio mexicano.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El libro de Knechtel contribuye para seguir dilucidando la \u201chistoria chica\u201d de mediados del siglo XIX, a decir de la traductora Susanne Igler, pues se suma a los textos que arrojan luz sobre la vida cotidiana y los sucesos de la corte de Maximiliano, como los apuntes del m\u00e9dico, el secretario particular y algunos arist\u00f3cratas como Paula Kolonitz, dama de compa\u00f1\u00eda de Carlota, la princesa Agnes Salm-Salm o el pr\u00edncipe Karl Khevenh\u00fcller, que form\u00f3 parte del Cuerpo de Voluntarios Austriacos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Adem\u00e1s de acompa\u00f1ar a Maximiliano en sus viajes a Puebla, Tlaxcala y Orizaba de eminente corte pol\u00edtico, donde se presentaba con las \u00e9lites y gobernantes locales, Knechtel presenci\u00f3 la visita que hizo un grupo de ind\u00edgenas kikapoos a Chapultepec, para entrevistarse con Maximiliano. Tambi\u00e9n, ya en 1866, fue testigo de la intempestiva salida de los bienes del emperador de Cuernavaca y la interrupci\u00f3n de los trabajos en la casa del Olindo por falta de recursos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Para 1867, atrapado en la ciudad de M\u00e9xico, Wilhelm Knechtel no pudo seguir al gobernante austriaco: \u201cMi prop\u00f3sito era salir por lo menos de la cintura del sitio de la capital; luego ya ver\u00eda c\u00f3mo llegar a Quer\u00e9taro\u201d. El 21 de junio consigna: \u201cHoy en la ma\u00f1ana los liberales entraron en la capital y el Imperio dej\u00f3 de existir\u201d. Todo se hab\u00eda derrumbado. Al otro d\u00eda anot\u00f3: \u201cAs\u00ed cay\u00f3 otra vez el tel\u00f3n despu\u00e9s de un acto tan doloroso y sangriento de la historia mundial, cuyo fin no se auguraba de esta manera\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Con muchos trabajos, en julio de 1867, Knechtel logr\u00f3 huir de M\u00e9xico a bordo del Elizabeth, el barco que supuestamente deber\u00eda conducir a Maximiliano al exilio. El jardinero se rehizo y termin\u00f3 sus d\u00edas como director bot\u00e1nico del rey de Rumania y profesor en la Escuela Agraria Ferestreu en Bucarest.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicadas en alem\u00e1n en 1906, ahora son dadas a conocer en espa\u00f1ol Las memorias del jardinero de Maximiliano, en una edici\u00f3n que recoge las \u201cimpresiones y experiencias personales\u201d de Wilhelm Knechtel, quien acompa\u00f1\u00f3 al archiduque de Habsburgo y la emperatriz Carlota de B\u00e9lgica en su aventura imperial en tierras mexicanas entre 1864 y 1867 \u00a0 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":411580,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"newspack_featured_image_position":"","newspack_post_subtitle":"","newspack_article_summary_title":"Overview:","newspack_article_summary":"","newspack_hide_updated_date":false,"newspack_show_updated_date":false,"footnotes":""},"categories":[104],"tags":[],"class_list":["post-338473","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-puebla","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/338473","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=338473"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/338473\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/411580"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=338473"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=338473"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=338473"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}