{"id":339473,"date":"2013-04-26T00:50:16","date_gmt":"2013-04-26T00:50:16","guid":{"rendered":"legacy-k2-2009-39359"},"modified":"2013-04-26T00:50:16","modified_gmt":"2013-04-26T00:50:16","slug":"el-exito-de-las-novelas-de-suspenso-k2-39359","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2013\/puebla\/el-exito-de-las-novelas-de-suspenso-k2-39359\/339473\/","title":{"rendered":"El \u00e9xito de las novelas de suspenso"},"content":{"rendered":"<div><span style=\"line-height: 1.3em\">Los escritores John Katzenbach y Wulf Dorn. Katzenbach lo explican en la Feria del Libro de Bogot\u00e1<\/span><\/div>\n<div><span style=\"line-height: 1.3em\">Revista Arcadia informa que el g\u00e9nero del suspenso ha muerto. Palabras m\u00e1s, palabras menos, esto escrib\u00eda en 1962 Ian Fleming, creador del inmortal James Bond, en un ensayo breve y formidable titulado \u201cC\u00f3mo escribir un thriller\u201d. Si a Fleming, desde ultratumba, o a cualquier otra persona se le ocurriera repetir hoy, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, aquel juicio terminante, a nadie la cabr\u00eda la menor duda de que se trata del juicio de un loco. Y no solo a causa del \u00e9xito inmenso de las pel\u00edculas de Bond. Un vistazo a las listas de los libros m\u00e1s vendidos en todo el planeta muestra que, junto a las historias de p\u00e1lidos vampiros enamorados, hombres lobo melanc\u00f3licos y amas de casa que sue\u00f1an con ser estrellas de porno, las novelas de suspenso ocupan un puesto envidiable. Ken Follett, John Grisham, Dan Brown, Jo Nesb\u00f8 son solo algunos de los autores mundialmente conocidos cuyas obras venden sin dificultad miles de copias en pocas semanas. El g\u00e9nero de suspenso est\u00e1 m\u00e1s vivo que nunca.<\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Dos representantes recientes del g\u00e9nero est\u00e1n de visita en Bogot\u00e1 en el marco de la 26a Feria Internacional del Libro: el estadounidense John Katzenbach y el alem\u00e1n Wulf Dorn. Katzenbach se ha convertido en un bestseller gracias a novelas como Al calor del verano (1982), La guerra de Hart (1999) y, ante todo, El psicoanalista (2002). Y La psiquiatra de Dorn ha vendido, desde su publicaci\u00f3n en el 2009 hasta hoy, m\u00e1s de trescientoas mil copias en varios idiomas. Nada mal para una \u00f3pera prima. Otras obras suyas, como El superviviente (2010), van por el mismo camino.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00bfA qu\u00e9 se debe el \u00e9xito de este g\u00e9nero? Seg\u00fan Fleming, existe una \u00fanica receta para que una novela de suspenso se convierta en un bestseller: debe obligar a su lector a pasar la p\u00e1gina. Y Wikipedia explica que el secreto del thriller es que \u201cmantiene a la audiencia alerta y al borde del asiento\u201d. Explicaciones estas que describen bien el efecto de las obras, pero, por supuesto, no explican absolutamente nada. Entonces, \u00bfc\u00f3mo funciona el g\u00e9nero? \u00bfCu\u00e1les son sus mecanismos narrativos? La psiquiatra de Dorn y El psicoanalista de Katzenbach, en muchos sentidos novelas representativas del g\u00e9nero de suspenso, ofrecen algunas claves para responder esas preguntas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Una historia sencilla<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>En primer lugar, el argumento central de ambos libros (ambos de casi quinientas p\u00e1ginas) es tan sencillo que se puede resumir en pocas palabras. El psicoanalista cuenta la historia del doctor Frederick Starks, viudo, solitario, un hombre \u201cdevoto a la regularidad\u201d, que semana tras semana recibe la visita de pacientes similares con conflictos similares. El d\u00eda de su cumplea\u00f1os n\u00famero cincuenta y tres, Starks recibe una carta an\u00f3nima en que se le advierte que debe pagar con su vida por un error que ha cometido en su pasado como psicoanalista. Starks, quien ignora la naturaleza del error que motiva la carta, tiene dos semanas para identificar a su autor. Si no lo logra, deber\u00e1 suicidarse o ser testigo de c\u00f3mo cincuenta y tres de sus parientes van sufriendo, uno a uno, torturas indecibles. As\u00ed empieza un juego de acertijos y pistas falsas que, al final, habr\u00e1 cambiado por completo la vida de Starks.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La doctora Ellen Roth, protagonista de la novela de Dorn, trabaja a conciencia desde hace cuatro a\u00f1os en una cl\u00ednica psiqui\u00e1trica, pero, seg\u00fan la dibuja el autor, est\u00e1 agotada. Un d\u00eda su novio, colega en la cl\u00ednica, parte a un viaje que lo mantendr\u00e1 desconectado del mundo durante varios d\u00edas y le pide a Ellen revisar un \u201ccaso interesante\u201d: una nueva paciente, golpeada y aterrorizada, quien asegura que \u201cel hombre del saco\u201d la busca para hacerla desaparecer. Ellen la visita, le promete que cuidar\u00e1 de ella, pero al d\u00eda siguiente la mujer desaparece. Para empeorar las cosas, nadie en la cl\u00ednica supo alguna vez de su existencia, as\u00ed que Ellen se encuentra sola frente al enigma. Durante su b\u00fasqueda, Ellen, y junto con ella el lector, descubren cu\u00e1n \u00edntima y horriblemente conectadas est\u00e1n la vida de la doctora y la desaparici\u00f3n de la mujer.<\/div>\n<div><strong><br \/><\/strong><\/div>\n<div><strong>Preguntas, placer y p\u00e1nico<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>La sencillez de la historia es un rasgo caracter\u00edstico. Pero hay otro elemento esencial que pone en movimiento la historia: el misterio y la necesidad de resolverlo. A inicios del siglo xviii, el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Gottfried Wilhelm Leibniz escribi\u00f3 que el principio de raz\u00f3n suficiente, que explica por qu\u00e9 las cosas son de esta y no de otra manera, es una regla b\u00e1sica del pensamiento. Algunas d\u00e9cadas despu\u00e9s, Immanuel Kant fue m\u00e1s all\u00e1 y declar\u00f3 que el principio es de hecho una estructura inherente a la mente, a trav\u00e9s de la cual organizamos la informaci\u00f3n que nos dan los sentidos. La actividad intelectual humana por excelencia ser\u00eda, as\u00ed, resolver problemas, preguntarse \u201c\u00bfpor qu\u00e9?\u201d. El thriller est\u00e1 construido sobre esa tendencia fundamental, y ella a su vez explica que la lectura de novelas de suspenso sea para muchos una verdadera adicci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 debe morir Starks? \u00bfPor qu\u00e9 ha desaparecido la mujer de la cl\u00ednica? Y del mismo modo en otros mil casos: \u00bfqu\u00e9 se esconde tras la persecuci\u00f3n a Roger O. Thornhill (Cary Grant en Intriga internacional de Hitchcock)? \u00bfY tras la muerte de la esposa de Richard Kimble (Harrison Ford en El fugitivo)? \u00bfY de qu\u00e9 se trata exactamente la trama en la que termina involucrado Nicholas van Orton (Michael Douglas en El juego)?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Parte de la atracci\u00f3n del thriller proviene del exceso de preguntas. Pues por una inquietud central, cada historia de suspenso contiene otras cien secundarias. En El psicoanalista, una mujer que se presenta como aliada del autor de la carta aparece para \u201cayudar\u201d a Starks. \u00bfQui\u00e9n es esta mujer y cu\u00e1les son sus verdaderas intenciones? M\u00e1s tarde, el mentor del doctor, en apariencia su \u00fanico amigo fiel, desaparece de repente. \u00bfQu\u00e9 ha sucedido? En La psiquiatra, Ellen Roth cree reconocer en su mejor amigo al funesto \u201chombre del saco\u201d. \u00bfC\u00f3mo es esto posible? Y claro: \u00bfpor qu\u00e9 se ha largado el novio justo ahora? Preguntas sobre preguntas, los autores del g\u00e9nero de suspenso se alimentan de nuestro deseo de saber por qu\u00e9 las cosas son como son, o como aparentan ser.?En esto el g\u00e9nero es similar a la novela policial cl\u00e1sica, tal como fue imaginada por Edgar Allan Poe o Arthur Conan Doyle. Sin embargo, a pesar de las semejanzas obvias, existe una diferencia importante. El misterio de la novela de suspenso posee un peso y un gancho emocional muchas veces ausentes en los enigmas polic\u00edacos cl\u00e1sicos. Tanto en La psiquiatra como en El psicoanalista, las preguntas comprometen personalmente al protagonista. Ellen Roth se convierte en responsable directa del destino de la mujer desaparecida y, a medida que avanza la novela, del suyo propio. Por su parte, si Starks no identifica al autor de la carta, o bien tendr\u00e1 que morir por mano propia, o bien sus parientes sufrir\u00e1n castigos horrendos. Y de nuevo: el fugitivo Richard Kimble es acusado de haber asesinado a su esposa, la polic\u00eda lo quiere vivo o muerto. O para no ir m\u00e1s lejos, \u00bfno suced\u00eda algo similar en la estupenda serie de televisi\u00f3n colombiana La mujer del presidente, donde Carlos Alberto Buend\u00eda (Robinson D\u00edaz) es acusado de matar a la esposa de su jefe? Si quieren salir del embrollo sanos y salvos, estos hombres tienen que resolver la intriga. Pero en el caso de la novela policial, la resoluci\u00f3n del misterio es m\u00e1s un reto a la inteligencia del detective que una cuesti\u00f3n personal de vida o muerte. Para el Auguste Dupin de Poe, para Sherlock Holmes o para el H\u00e9rcules Poirot de Agatha Christie solucionar el enigma es un ejercicio mental, y su motivaci\u00f3n es m\u00e1s el placer, o incluso la vanidad racional, que el puro y simple p\u00e1nico.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Una cuesti\u00f3n de vida o muerte<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ser protagonistas del misterio transforma radicalmente la vida de la psiquiatra y del psicoanalista. El l\u00edo en que terminan envueltos contra su voluntad rompe con el orden del mundo al que estaban acostumbrados. Y no es accidental que en ambas novelas los protagonistas est\u00e9n dedicados al arte de comprender la mente y las emociones humanas, y que a lo largo de la historia descubran que quiz\u00e1 estas no son tan comprensibles como cre\u00edan. En cambio, para el detective profesional el enigma forma parte del mundo. Descifrar misterios es, bueno, a lo que se dedica en la vida.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Guardadas las proporciones, la diferencia se podr\u00eda ilustrar recordando la distinci\u00f3n que Sigmund Freud propone entre el efecto que producen los cuentos de hadas y las historias de fantasmas en su ensayo \u201cLo siniestro\u201d (1919). En los primeros, los protagonistas parten del supuesto de que existen seres sobrenaturales. As\u00ed, en ellos las ocurrencias extra\u00f1as no causan terror. Las historias de fantasmas, por el contrario, ocurren en un mundo \u201cilustrado\u201d, en el que lo sobrenatural supuestamente no existe. Su efecto es siniestro porque los fantasmas chocan brutalmente con la creencia de sus protagonistas en la sanidad del mundo. En cierto modo, Dupin, Holmes o Poirot habitan sin gran dramatismo un mundo en que lo extra\u00f1o es cotidiano, es decir, en que lo extra\u00f1o no lo es en realidad. Por su parte, Starks, Roth, Kimble (y Carlos Alberto Buend\u00eda) despiertan un d\u00eda cualquiera en un escenario de fantasmas que no corresponde a su visi\u00f3n del mundo, y sus historias son espeluznantes, perturbadoras y emocionantes porque est\u00e1n llenas de figuras cuya mera posibilidad los protagonistas habr\u00edan negado horas antes. Una vez comprende que su mundo entero ha cambiado, el protagonista del thriller no tiene otra opci\u00f3n que jugar el juego. O como escribe Katzenbach en un punto de El psicoanalista, Starks \u201centonces comprendi\u00f3 que, muy probablemente, en los d\u00edas siguientes tendr\u00eda que actuar en muchas formas contra su propia naturaleza\u201d. En ese punto, claro est\u00e1, el lector tambi\u00e9n ya lo ha seguido al mundo de lo siniestro y no tiene otra opci\u00f3n que seguir pasando p\u00e1ginas como un obseso. \u00bfPues no sentimos todos al menos un poco de atracci\u00f3n perversa frente a las historias de fantasmas?<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>El viaje del h\u00e9roe<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>El hecho de que en el thriller la visi\u00f3n de la vida del protagonista sea puesta en duda por la naturaleza tremenda del misterio al que se enfrenta, implica un elemento adicional que distingue al g\u00e9nero del de la novela de detectives cl\u00e1sica. En todos los casos nombrados, el protagonista recorre un camino que lo lleva desde el desconcierto o el terror iniciales hasta el descubrimiento final de aspectos de su propio ser que antes desconoc\u00eda (aspectos que tambi\u00e9n pueden ser terribles, como bien ver\u00e1 el lector de La psiquiatra). Se trata, en cierta forma, de un proceso de crecimiento, de reconocimiento de la propia identidad y, en muchos casos, de consecuci\u00f3n de una recompensa colosal. Eso explica tambi\u00e9n el tipo de conexi\u00f3n emocional que produce el thriller: el lector est\u00e1 dispuesto a acompa\u00f1ar al protagonista en su traves\u00eda por el mundo de fantasmas y, en cierto modo, la recorre \u00e9l mismo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Este camino fue llamado por Joseph Campbell en su libro cl\u00e1sico El h\u00e9roe de las mil caras: psicoan\u00e1lisis del mito (1949) la aventura o \u201cel viaje del h\u00e9roe\u201d, y lo identifica como una estructura b\u00e1sica en los mitos de las m\u00e1s diferentes culturas. En pocas palabras, el viaje se trata de lo siguiente: el h\u00e9roe inicia su camino en el mundo normal, pero pronto recibe un llamado a penetrar un mundo desconocido y, ante todo, extra\u00f1o y amenazante. Si acepta el llamado (como hemos visto, el protagonista del thriller est\u00e1 obligado a hacerlo), deber\u00e1 enfrentar pruebas riesgosas que habr\u00e1 de superar solo o con asistencia externa. Si las supera (si sobrevive) el h\u00e9roe recibir\u00e1 un elixir, un saber extraordinario, un don, una \u201cgran bendici\u00f3n\u201d en fin, que le permitir\u00e1 emprender el camino de regreso. La \u201cgran bendici\u00f3n\u201d y el recorrido mismo han cambiado la vida del h\u00e9roe.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Desde el mito del Minotauro y el Laberinto hasta El se\u00f1or de los anillos de Tolkien, las grandes narraciones de la historia est\u00e1n basadas en esta estructura m\u00edtica. El thriller, por lo general tambi\u00e9n. Y justamente porque describe un camino tortuoso al final del cual se encuentra una recompensa, es tan exitoso y ata psicol\u00f3gicamente al lector: de alg\u00fan modo su estructura corresponde a lo que muchos imaginan que es, o deber\u00eda ser, la vida misma.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Existe una \u00faltima caracter\u00edstica que contribuye al poder de atracci\u00f3n del g\u00e9nero de suspenso. El detective cl\u00e1sico es un genio exc\u00e9ntrico. No as\u00ed en el thriller, donde los protagonistas son bastante normales: m\u00e1s o menos aburridos (Frederick Starks), algo agobiados con su d\u00eda a d\u00eda (Ellen Roth), un tanto execrables (Nicholas van Orton) o sencillamente ordinarios (Carlos Alberto Buend\u00eda). Esta normalidad, esta falta de caracter\u00edsticas ins\u00f3litas, ha sido descrita por Umberto Eco como una de las estrategias m\u00e1s eficaces de la cultura de masas y una de las causas de su capacidad de hacernos \u201csentir bien\u201d. Desde los presentadores de televisi\u00f3n hasta los pobres h\u00e9roes cotidianos del thriller, la cultura de masas da al espectador, al lector, la posibilidad de identificarse. El infeliz que despierta una ma\u00f1ana frente a un reto que no sabe c\u00f3mo resolver podr\u00eda ser cualquiera de nosotros.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ian Fleming escribe que una de las razones por las cuales el thriller est\u00e1 condenado a desaparecer es que los \u201cescritores se averg\u00fcenzan de inventar h\u00e9roes que son blancos, villanos que son negros y hero\u00ednas que son de un delicado tono rosa\u201d. Ahora bien, si Fleming pudiera dar un vistazo a muchas de las novelas de suspenso actuales, se dar\u00eda cuenta de que las cosas han cambiado. Sus h\u00e9roes no son ya James Bond. En cierto modo, el g\u00e9nero de suspenso ha recorrido un camino similar al de las series de televisi\u00f3n estadounidenses, donde ahora \u201clos buenos\u201d pueden no serlo tanto y \u201clos malos\u201d son muchas veces m\u00e1s simp\u00e1ticos que los primeros. Y es precisamente su normalidad (Eco, para bien o para mal, la llama \u201cmediocritas\u201d) la que ha convertido a los protagonistas del thriller en personajes ambivalentes, con pasiones bajas, errores y dilemas terrenales. En un pasaje de El psicoanalista, el doctor Starks enfrenta con un rev\u00f3lver al hombre que ha destruido su vida. \u00bfApretar\u00e1 el gatillo? En La psiquiatra, la desprendida Ellen Roth resulta ser una insospechada caja de sorpresas. Y el lector, al borde de su asiento, no tiene otra opci\u00f3n m\u00e1s que seguir devorando las p\u00e1ginas. As\u00ed las cosas, el suspenso parece tener buenas perspectivas de supervivencia.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los escritores John Katzenbach y Wulf Dorn. Katzenbach lo explican en la Feria del Libro de Bogot\u00e1 Revista Arcadia informa que el g\u00e9nero del suspenso ha muerto. Palabras m\u00e1s, palabras menos, esto escrib\u00eda en 1962 Ian Fleming, creador del inmortal James Bond, en un ensayo breve y formidable titulado \u201cC\u00f3mo escribir un thriller\u201d. 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