{"id":340303,"date":"2013-05-20T01:44:19","date_gmt":"2013-05-20T01:44:19","guid":{"rendered":"legacy-k2-2009-40215"},"modified":"2013-05-20T01:44:19","modified_gmt":"2013-05-20T01:44:19","slug":"ariel-mejia-el-albanil-de-joaquin-el-chapo-guzman-k2-40215","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2013\/puebla\/ariel-mejia-el-albanil-de-joaquin-el-chapo-guzman-k2-40215\/340303\/","title":{"rendered":"Ariel Mej\u00eda, el alba\u00f1il de Joaqu\u00edn &#8220;El Chapo&#8221; Guzm\u00e1n"},"content":{"rendered":"<div><span style=\"line-height: 1.3em\">Luego de ser deportado de EU, Ariel lleg\u00f3 a Tijuana, Baja California, donde se dedic\u00f3 a hacer chambitas. En la d\u00e9cada de los 90 le ofrecieron un trabajo para pintar una casona; no sab\u00eda que desde ese lugar se enviaba mariguana hacia el pa\u00eds vecino. 17 a\u00f1os despu\u00e9s, la vida llev\u00f3 al hombre a habitar la residencia que fuera de Joaqu\u00edn Guzm\u00e1n<\/span><\/div>\n<div><span style=\"line-height: 1.3em\">El Universal informa que a mediados de 1997, Ariel Mej\u00eda emprendi\u00f3 la b\u00fasqueda de trabajo en Tijuana, Baja California.\u00a0<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Lo deportaron luego de vivir 10 a\u00f1os en San Diego, California, donde era carpintero. Vagaba desesperado por las calles de la frontera.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La ciudad de Tijuana le resultaba desconocida, se le hac\u00eda fea, cochina, le parec\u00eda un &#8220;gran cerro&#8221;, a pesar de vivir su adolescencia en el centro de la urbe. Aqu\u00ed estudi\u00f3 artes pl\u00e1sticas y electr\u00f3nica, en una preparatoria de carreras t\u00e9cnicas.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Recuerda que en los a\u00f1os 80 el paso a Estados Unidos no era complicado, &#8220;brincabas la valla por los cerros guiado de un pollero&#8221;. Y as\u00ed lo hizo Ariel, un migrante de 51 a\u00f1os, quien ahora se declara adicto a la hero\u00edna y el cristal.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>&#8220;Llegu\u00e9 a Estados Unidos (1987) y empec\u00e9 a trabajar de lo que sab\u00eda hacer: pintaba r\u00f3tulos, pon\u00eda losetas y en la construcci\u00f3n de casas. La vida era muy dif\u00edcil; extra\u00f1aba mi casa&#8230;&#8221;. 16 a\u00f1os despu\u00e9s, Ariel sostiene una jeringa y se sincera.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>En Estados Unidos se volvi\u00f3 adicto a la hero\u00edna. Conseguir droga en aquel pa\u00eds le result\u00f3 m\u00e1s f\u00e1cil de lo que cre\u00eda. En la construcci\u00f3n las jornadas eran largas y muchos mexicanos buscaban alivio en los estupefacientes duros.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>A Ariel lo deportaron, como a miles de mexicanos, y 10 a\u00f1os m\u00e1s tarde volv\u00eda a pisar el suelo mexicano. Con &#8220;chambitas de alba\u00f1iler\u00eda&#8221; logr\u00f3 ocuparse.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>A su regreso, se rent\u00f3 un departamento en un multihabitacional en la colonia M\u00f3dulos de Otay, localizado a un costado de la garita para ingresar a Estados Unidos. Recuerda que fue aqu\u00ed donde consigui\u00f3 un &#8220;trabajazo&#8221;, el sueldo ser\u00eda de 2 mil pesos semanales.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>&#8220;Estaba parado en la tienda de la esquina y en eso lleg\u00f3 un conocido, a quien le dec\u00edan El Charlie, me dijo que el trabajo iba ser para una persona de dinero, hab\u00eda que pintar, pero pintar en forma. Me dec\u00eda que era una casona&#8221;, rememora.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La obra estaba casi terminaba, hab\u00eda que ajustar pocos detalles, entre ellos la pintura. Lleg\u00f3 a la casa con el n\u00famero 19311 de la calle Sor Juana In\u00e9s de la Cruz, esa que incautar\u00eda el Ej\u00e9rcito a\u00f1os despu\u00e9s, donde se desarticular\u00eda uno de los narcot\u00faneles m\u00e1s sofisticados de todos los tiempos. Pero en esa entonces ni Ariel ni ning\u00fan otro trabajador atinar\u00edan para qu\u00e9 servir\u00eda el inmueble.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>&#8220;Me contrataron por dos meses. Imag\u00ednate qu\u00e9 tan grande era, si desde que llegu\u00e9 el jefe de la obra me dijo que s\u00f3lo pintarla me llevar\u00eda un par de meses; uno al que le dec\u00eda El Patr\u00f3n&#8221;, cuenta Ariel.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La casa le pareci\u00f3 enorme: \u00e9l calculaba que hab\u00eda 10 cuartos, un atrio central y dos cocheras. Pero lo que m\u00e1s lo desconcertaba era el garage que media m\u00e1s de ocho metros de alto.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00bfQui\u00e9n construir\u00eda un garaje con esas dimensiones?, uno que va a meter un tr\u00e1iler, se pregunta y responde al recordar la casa Ariel.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><strong>La casa era una bodega<\/strong><\/div>\n<div>Hoy es mayo de 2013, y Ariel est\u00e1 otra vez en la casa que pint\u00f3 en los a\u00f1os 90. Est\u00e1 parado a un costado de un colch\u00f3n destartalado, encima de una capa de basura. 17 a\u00f1os despu\u00e9s, Ariel no est\u00e1 contento de estar conversando en esta casa.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El 25 de noviembre de 2010, la casona fue escenario de uno de los golpes m\u00e1s grandes que ha logrado el Ej\u00e9rcito. Con la colaboraci\u00f3n de la DEA, descubrieron que la casona en la que trabaj\u00f3 como carpintero serv\u00eda para empacar y mandar droga a Estados Unidos.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Seg\u00fan autoridades, la casa fue usada como bodega para apilar mariguana, que m\u00e1s tarde ser\u00eda enviada a Estados Unidos a trav\u00e9s de un pasadizo que desembocaba en el \u00e1rea industrial de la ciudad de San Diego, California.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>&#8220;No lo pude creer cuando escuch\u00e9 que encontraron un t\u00fanel, hasta me vino a la mente el color original de la casa: era un azul beb\u00e9, empezaba la jornada a las ocho de la ma\u00f1ana y como a las seis de la tarde me iba a mi casa, ya que siempre terminaba muy cansado&#8221;, platica.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Ariel es adicto a la hero\u00edna y al cristal. No queda nada del hombre que fue. Vive de planta en la casa de la Calle Sor Juana In\u00e9s de la Cruz, y trabaja limpiando vidrios en la l\u00ednea. Su adicci\u00f3n a los estupefacientes se recrudeci\u00f3 y necesita &#8220;picarse&#8221; cada cuatro horas.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Dice que ir\u00f3nicamente regreso a la casa muchos a\u00f1os despu\u00e9s. Otros adictos le comentaron que le decomisaron un t\u00fanel y ahora el inmueble estaba solo y pod\u00edan sacar algunas cosas que la PGR no se llev\u00f3: cableado, tuber\u00edas de cobre y algunos muebles de madera fina.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Al ver que nadie regresaba a la casa, y que ning\u00fan polic\u00eda resguardaba el lugar, consideraron que era un buen lugar para vivir: &#8220;As\u00ed que nos instalamos, mejor que nosotros tuvi\u00e9ramos d\u00f3nde dormir&#8221;.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Ariel gustoso ofrece dar un recorrido por el lugar que lleg\u00f3 a conocer muy bien. Camina agitado de un cuarto a otro, rememorando los buenos tiempos.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>&#8220;A veces me da tristeza, pero luego pienso que son cosas materiales y alg\u00fan d\u00eda alguien la comprar\u00e1 y la va arreglar mejor, m\u00e1s bonita que como era; lo \u00fanico que se necesita es trabajo y dinero&#8221;.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Agrega: &#8220;Muchos vienen a platicar, a fumar mota, la agarramos de escondite para no andar deambulando por las calles porque eso s\u00ed es muy peligroso, la polic\u00eda nos molesta constantemente por c\u00f3mo nos ve y nos corren&#8221;.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Duerme en la casona, que, de acuerdo con los c\u00e1lculos de un arquitecto, as\u00ed en ruinas, debe ascender el precio a los 300 mil d\u00f3lares. Los pilares son fuertes y las\u00a0<span style=\"line-height: 1.3em\">cocheras son espectaculares. &#8220;Una verdadera obra de un narco, con una cochera para traficar&#8221;.<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Llega la hora de la inyecci\u00f3n y Ariel se excusa: &#8220;tengo que \u2018picarme&#8217;, ya me agarr\u00f3 la malilla&#8221;. Prepara su dosis sin que nadie lo moleste; lo hace muy lentamente. <\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Disuelve la hero\u00edna en agua sobre una cuchara, a fuego lento y la menea cuidadosamente con la punta de la jeringa.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Cierra sus ojos, los abre r\u00e1pidamente y habla: &#8220;Sabe de qui\u00e9n es esta casa, de El Chapo. Y no me lo va a creer, pero un d\u00eda en la l\u00ednea (aduana) yo volv\u00ed a ver al patr\u00f3n de la obra. \u00a1Si, estaba haciendo l\u00ednea! Quise preguntarle si se enter\u00f3 de lo del t\u00fanel, si es que \u00e9l sabia&#8230; pero en eso avanz\u00f3 muy r\u00e1pido la l\u00ednea&#8221;.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Ariel se recuesta en el colch\u00f3n, lanza al aire algunas palabras que resultan inentendibles, pareciese que divaga aunque despu\u00e9s tiene un lapsus de cordura: &#8220;\u00bfSabe se\u00f1orita?, ahora s\u00ed que trabaj\u00e9 sin querer queriendo para El Chapo&#8230;&#8221;, y suelta una risotada.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luego de ser deportado de EU, Ariel lleg\u00f3 a Tijuana, Baja California, donde se dedic\u00f3 a hacer chambitas. 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