{"id":356071,"date":"2012-08-23T02:09:02","date_gmt":"2012-08-23T02:09:02","guid":{"rendered":"legacy-k2-2009-29351"},"modified":"2012-08-23T02:09:02","modified_gmt":"2012-08-23T02:09:02","slug":"holtville-cementerio-dedicado-al-inmigrante-desconocido-k2-29351","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2012\/puebla\/holtville-cementerio-dedicado-al-inmigrante-desconocido-k2-29351\/356071\/","title":{"rendered":"Holtville, cementerio dedicado al inmigrante desconocido"},"content":{"rendered":"<div>El cementerio de Holtville tiene cientos de tumbas que pertenecen a personas desconocidas, en las cuales se presume hay migrantes indocumentados que fracasaron en sus intentos de cruzar la frontera entre M\u00e9xico y Estados Unidos<\/div>\n<div>La BBC informa que son 50 hileras de huecos mal cavados, rellenos luego con una tierra seca y polvorienta que no conoce pasto: tumbas sin l\u00e1pidas, marcadas cada una con un ladrillo marr\u00f3n y un nombre repetido, \u201cJohn Doe\u201d o \u201cJane Doe\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>As\u00ed clasifican los estadounidenses a los muertos no identificados y el cementerio de Holtville los tiene en abundancia: la mitad de casi 700 tumbas pertenecen a personas desconocidas, la mayor\u00eda de las cuales se presume fueron migrantes indocumentados que fracasaron en sus intentos de cruzar la frontera entre M\u00e9xico y\u00a0Estados Unidos, a menos de 15 kil\u00f3metros de aqu\u00ed.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Los peritajes forenses no alcanzan para devolverles la identidad: no est\u00e1n registrados en las bases de datos de las autoridades estadounidenses y a veces ni siquiera sus familias los buscan. Los presumen vivos en el pa\u00eds al que viajaron persiguiendo el \u201csue\u00f1o americano\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Pero all\u00ed est\u00e1n, en tumbas que paga el estado, obligado por ley a dar entierro a quienes no pueden costearlo. Tumbas que nadie visita.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cLas familias no tienen dinero ni saben d\u00f3nde est\u00e1n. Por eso ni servicio (religioso) se les hace\u201d, dice el cuidador Mart\u00edn S\u00e1nchez, un mexicano de piel ajada por el sol tras 27 a\u00f1os de rastrillar tierra sobre los ata\u00fades.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Aunque no existen cifras certeras, se estima que entre 180 y 280 personas mueren cada a\u00f1o intentando entrar a Estados Unidos por el sur. Y aunque el flujo migratorio est\u00e1 en baja, el n\u00famero de decesos se ha mantenido constante.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cEs que la traves\u00eda se ha vuelto m\u00e1s peligrosa. Hay m\u00e1s agentes, la presencia del narcotr\u00e1fico ha incrementado la violencia y hay tambi\u00e9n muchos que se aventuran por terrenos m\u00e1s inh\u00f3spitos por creerlos menos controlados\u201d, dice a BBC Mundo Enrique Morones, director de la organizaci\u00f3n pro-inmigrante \u00c1ngeles de la Frontera.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>***<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Los entierros de NN (no name, sin nombre) en Holtville, en medio del des\u00e9rtico Valle Imperial de California, comenzaron a mediados de los \u201990, cuando qued\u00f3 chico otro camposanto vecino al tiempo que comenz\u00f3 a aumentar el n\u00famero de cuerpos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Coincidi\u00f3 con la Operaci\u00f3n Gatekeeper, establecida durante el gobierno de Bill Clinton para detener los ingresos no autorizados, as\u00ed como con la construcci\u00f3n de la valla divisoria.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Desde 1993, la frontera se ha cobrado al menos 3.800 vidas, seg\u00fan las cifras m\u00e1s conservadoras; algunas organizaciones \u2013como la Coalici\u00f3n de Derechos Humanos de Tucson- hablan de m\u00e1s de 6.000. De ellos, unos mil est\u00e1n sepultados sin nombre.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Cada mes, el activista Morones viaja a Holtville con un grupo de estudiantes secundarios para \u201cmantener viva la memoria\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cEstos cientos de seres humanos todav\u00eda no descansan en paz. Ni servicio digno, ni pasto tienen, ni familias enteradas de que han muerto. Esto es una crisis humanitaria, aqu\u00ed mismo dentro de Estados Unidos\u201d, opina Morones, mientras sus alumnos clavan cruces de madera pintadas en colores chillones con una inscripci\u00f3n: <\/div>\n<div>\u201cNo Olvidados\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Aqu\u00ed, dice Morones, est\u00e1 el mayor cementerio de NNs civiles de Estados Unidos, detr\u00e1s del de Arlington, que es de car\u00e1cter militar y alberga a soldados desconocidos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Parad\u00f3jicamente, los cuerpos que llegan son cada vez menos: s\u00f3lo 2 fueron sepultados en el \u00faltimo a\u00f1o. Por cuestiones de costos, la Oficina P\u00fablica se inclina cada vez m\u00e1s por la cremaci\u00f3n de los no identificados, con lo que se ahorran unos US$1.000 por cada lote de tierra en Holtville.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>***<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>A esta altura de la frontera californiana, el desierto blanco donde el term\u00f3metro marca 50 grados cent\u00edgrados parece tierra de nadie.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Apenas unas matas achaparradas, ondulaciones leves del terreno y una monta\u00f1a que llaman El Centinela. Del otro lado, M\u00e9xico. Aqu\u00ed no hay muro elevado, sino unas estructuras de hierro clavadas en la arena para impedir el cruce de veh\u00edculos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Cualquier podr\u00eda pasar caminando entre las vallas, sin siquiera torcer el cuerpo de lado. Pero la geograf\u00eda enga\u00f1a: unas cuarenta c\u00e1maras de seguridad y m\u00e1s de 1.200 agentes de la Patrulla Fronteriza vigilan noche y d\u00eda un tramo de apenas 55 kil\u00f3metros de l\u00edmite binacional.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Los arrestos aqu\u00ed no son noticia, son unos 100 diarios. 33.000 en 2011, una d\u00e9cima parte del total reportado por la Oficina de Aduanas y Protecci\u00f3n Fronteriza (CBP, en ingl\u00e9s), la mayor\u00eda en el vecino estado de Arizona.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cTenemos m\u00e1s cercas, m\u00e1s sensores de movimiento, c\u00e1maras infrarrojas port\u00e1tiles y otras en las torres, m\u00e1s equipo\u2026 de todo, pues, para hacer detenciones en cuesti\u00f3n de minutos\u201d, asegura el agente supervisor Adri\u00e1n Corona.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Los oficiales son, tambi\u00e9n, quienes muchas veces encuentran los cuerpos de migrantes fallecidos.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cNadie puede sobrevivir en este calor por m\u00e1s de dos horas, sobre todo en verano. Las condiciones son extremas, pero eso no detiene a la gente\u201d, se\u00f1ala Corona a BBC Mundo.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La mayor\u00eda perece por deshidrataci\u00f3n aguda. Otros, heridos o enfermos, son abandonados por el grupo, generalmente liderado por un \u201ccoyote\u201d a quien los migrantes pagan para asistirlos en el cruce.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Algunos resultan v\u00edctimas de la violencia adjudicada al narcotr\u00e1fico, e incluso sobre la Patrulla pesan acusaciones de abusos: hace unos d\u00edas, un mexicano fue presuntamente baleado por un oficial de Texas, en un episodio que est\u00e1 siendo investigado.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Pero las estad\u00edsticas se\u00f1alan que, despu\u00e9s del calor, es el agua la que m\u00e1s mata: un tercio de los decesos en este sector ocurren en el Canal All-American, construido en los a\u00f1os \u201830 para irrigar el Valle Imperial, que corre paralelo a la frontera y tiene 75 metros de ancho.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cEl agua se mueve mucho m\u00e1s r\u00e1pido de lo que parece. Se ve f\u00e1cil de nadar, pero una vez en la corriente es dif\u00edcil salirse\u201d, se\u00f1ala a BBC Mundo el agente J. Priest, de la unidad BOARSTAR (de B\u00fasqueda, Trauma y Rescate) de la Patrulla Fronteriza.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>***<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Los cuerpos que entrega la Patrulla y otros que son hallados \u2013en canales subsidiarios del All-American, por ejemplo, arrastrados por las aguas- son la primera responsabilidad de la Oficina Forense.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>El a\u00f1o pasado han recibido unos 40, calcula el supervisor Thomas Garc\u00eda. El \u00faltimo, hace apenas dos d\u00edas, fue el de una mujer de 29 a\u00f1os, deshidratada.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>En su oficina -repleta de muebles de archivo con carpetas blancas, una para cada caso- se guarda el detalle de lo que llega: a veces apenas huesos sueltos, zapatos gastados, ropa con etiquetas \u201cHecho en M\u00e9xico\u201d, estampas religiosas, alg\u00fan amuleto que supo ser compa\u00f1\u00eda de viaje.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Las autopsias resuelven 40% de los casos. Los tatuajes ayudan, as\u00ed como cualquier se\u00f1a particular que pueda ser identificada por familiares o las huellas dactilares para aquellos que han sido deportados en el pasado y ya figuran en los registros de las autoridades federales.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u201cSi mueren en el desierto y los cuerpos no se encuentran pronto, la actividad animal deteriora los restos, dice Garc\u00eda a BBC Mundo. Los coyotes comen incluso los huesos\u201d.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Cuando la ciencia forense se agota, los NN son cremados o enterrados en el cementerio de Holtville.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Cada uno deja detr\u00e1s una carpeta blanca: John o Jane Doe en la etiqueta, \u201ccausa de muerte indeterminada\u201d, datos de ADN, fotos de restos humanos, fotos si acaso de alguna pertenencia. Casos que se mantienen abiertos, a la espera de que alguien, alguna vez, les devuelva su nombre.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cementerio de Holtville tiene cientos de tumbas que pertenecen a personas desconocidas, en las cuales se presume hay migrantes indocumentados que fracasaron en sus intentos de cruzar la frontera entre M\u00e9xico y Estados Unidos La BBC informa que son 50 hileras de huecos mal cavados, rellenos luego con una tierra seca y polvorienta que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":415144,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"newspack_featured_image_position":"","newspack_post_subtitle":"","newspack_article_summary_title":"Overview:","newspack_article_summary":"","newspack_hide_updated_date":false,"newspack_show_updated_date":false,"footnotes":""},"categories":[104],"tags":[],"class_list":["post-356071","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-puebla","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/356071","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=356071"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/356071\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/415144"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=356071"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=356071"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=356071"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}