{"id":358643,"date":"2012-10-23T03:06:40","date_gmt":"2012-10-23T03:06:40","guid":{"rendered":"legacy-k2-2009-31986"},"modified":"2012-10-23T03:06:40","modified_gmt":"2012-10-23T03:06:40","slug":"carlo-maria-martini-sj-iii-k2-31986","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2012\/puebla\/carlo-maria-martini-sj-iii-k2-31986\/358643\/","title":{"rendered":"Carlo Mar\u00eda Martini, S.J. (III)"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: right\"><em><strong>\u201cSin el perd\u00f3n la vida se convierte en un infierno\u201d,<\/strong><\/em><\/div>\n<div style=\"text-align: right\"><em>\u00a0Martini<\/em><\/div>\n<div>Carlo Mar\u00eda Martini defendi\u00f3 el debate de Mart\u00edn Lutero en relaci\u00f3n al celibato y a la ordenaci\u00f3n de mujeres.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sostuvo que la vida no empieza con la concepci\u00f3n.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Su libertad de pensamiento, su sentido com\u00fan, su libertad interior y su congruencia, llaman la atenci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En la Iglesia, conservadora por tradici\u00f3n, se atrevi\u00f3 a pensar y a ser diferente, pero sin ofender.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Quer\u00eda que el Cristianismo saliera al encuentro del otro, de los no creyentes y marginados.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cTengo conocidos que son parejas homosexuales, hombres estimados y sociables. Nunca se me ha pedido, ni a m\u00ed se me habr\u00eda ocurrido, condenarles\u201d, dijo un d\u00eda.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Renunci\u00f3 a su estatus de pr\u00edncipe al jubilarse y se refugi\u00f3 en una austera residencia de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, cerca de Roma.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ah\u00ed, Gregorio Valerio, su secretario, y Sandro, su chofer de toda la vida, lo acompa\u00f1aron en su nuevo domicilio.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Valerio recuerda todos los detalles de su habitaci\u00f3n, humilde, un estudio sencillo, sin lujos y extravagancias.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Su colaborador se estremeci\u00f3, aquella austeridad era casi insoportable. \u201cLos jesuitas ya saben como son\u201d, dijo con gesto indescifrable.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Estas cosas eran intrascendentes para el padre Martini, quien, de hecho, cambi\u00f3 desde joven su vida de comodidades.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Una vez, ya en su residencia de retiro, el cardenal se hab\u00eda comprometido a dar una entrevista, pero ese d\u00eda estaba muy enfermo, sin fuerzas.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Un gesto confirm\u00f3 su desapego a lo mundano y revel\u00f3 su personalidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Martini llam\u00f3 personalmente a la periodista para disculparse.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cEstoy en tratamiento m\u00e9dico. Mi salud falla, siento mucho decirte que no puedo, pero no estoy bien\u201d.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00bfQu\u00e9 fue lo que realmente hizo para que su fama creciera?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La primera, fue leer el Evangelio a los j\u00f3venes y dar espacio al silencio y a la meditaci\u00f3n en sus vidas. Miles de personas se reun\u00edan con \u00e9l para conversar y para pensar en lo que Dios quiere de ellos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En medio del frenes\u00ed diario de Mil\u00e1n \u2013junto a Tur\u00edn, motor econ\u00f3mico de Italia-, Martini predicaba con pausas, con claridad de ideas, con profundidad espiritual, con sentido humano, que impactaba a todos.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El segundo gran acierto lleg\u00f3 en 1987, y est\u00e1 bautizado como la c\u00e1tedra de los no creyentes. Fueron encuentros espor\u00e1dicos con intelectuales laicos para debatir sobre las razones de la duda, de la fe y del ate\u00edsmo.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Al purpurado le abrumaban los elogios, le interesaban m\u00e1s los comentarios cr\u00edticos, porque de ellos aprend\u00eda m\u00e1s. Apreciaba la calma, el orden, la tranquilidad, en medio del ajetreo diario.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Martini conserv\u00f3 desde su infancia la afici\u00f3n por las excursiones a los Alpes, pero no s\u00f3lo como una distracci\u00f3n, como vacaciones, sino que aprovechaba el contacto con la naturaleza para purificarse en las alturas y en la soledad.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Quiz\u00e1 para encontrarse con Dios, a quien amaba.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Gregorio Valerio le recuerda siempre correcto, incapaz de una mala palabra, aunque siempre distante. \u201cEs un hombre pasional pero se domina. Lo consigue a fuerza de voluntad y de entrenamiento\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Era moderado en las comidas y segu\u00eda una dieta f\u00e9rrea.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pasaba horas y horas en su estudio privado, casi siempre con la puerta abierta, pero cuando la cerraba, sus colaboradores entend\u00edan que era una se\u00f1al de que no deb\u00edan molestarle porque estaba concentrado en algo importante.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Compart\u00eda mesa en el desayuno, en la comida y en la cena, con sus ayudantes.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Franco Agnesi, de la curia milanesa, lo define como un hombre con gran sentido del humor, aunque siempre reservado, distante. Algunos fieles dec\u00edan que era un hombre insuperable en frialdad, sereno, apacible, tranquilo.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Martini siempre crey\u00f3 en la raz\u00f3n que est\u00e1 en perfecta armon\u00eda con la fe.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Su educaci\u00f3n, su historia, los golpes de la vida, hicieron de \u00e9l un hombre casi impenetrable. Fue el segundo de tres hermanos y naci\u00f3 en una familia de la burgues\u00eda industrial.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En 1972 perdi\u00f3 a su hermano a quien amaba y conviv\u00eda con \u00e9l cada vez que pod\u00eda.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Muri\u00f3 de un infarto cerebral y dieciocho meses despu\u00e9s fallecieron sus padres. Estos acontecimientos lo marcaron, igual que su enfermedad.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Un amigo personal de Martini, Vincenzo Paglia, comenta que el cardenal no fue un hombre de izquierdas, ni de una visi\u00f3n pol\u00edtica o revolucionaria, sino m\u00e1s bien evang\u00e9lica.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En uno sus libros pol\u00e9micos, el cardenal confiesa las dudas que lo atormentaron por a\u00f1os, \u201csu dificultad de comprender las razones de Dios, al fin un misterio, para hacer sufrir a su Hijo en la cruz\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Siendo ya obispo, Martini, considera insoportable, a veces, la contemplaci\u00f3n de un crucifijo. \u00a0Tampoco era capaz de aceptar la muerte, hasta que un d\u00eda comprendi\u00f3:\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cSin la muerte no nos entregar\u00edamos totalmente a Dios. Nos quedar\u00edan salidas de emergencia abiertas\u201d.\u00a0<\/div>\n<div><\/div>\n<div>So\u00f1\u00f3 con una iglesia en pobreza y humildad, aunque esto no ha sido posible, pero al menos debe intentar adaptarse a las nuevas realidades, porque el mundo cambia, y el tiempo la est\u00e1 dejando atr\u00e1s.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>He querido compartirle el perfil de este cristiano, seguramente santo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>vivereparvo45@yahoo.com.mx \u00a0<\/strong><\/div>\n<div><strong>vivereparvo45@hotmail.com<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSin el perd\u00f3n la vida se convierte en un infierno\u201d, \u00a0Martini Carlo Mar\u00eda Martini defendi\u00f3 el debate de Mart\u00edn Lutero en relaci\u00f3n al celibato y a la ordenaci\u00f3n de mujeres.\u00a0 Sostuvo que la vida no empieza con la concepci\u00f3n.\u00a0 Su libertad de pensamiento, su sentido com\u00fan, su libertad interior y su congruencia, llaman la atenci\u00f3n. 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