{"id":375117,"date":"2012-01-30T02:40:13","date_gmt":"2012-01-30T02:40:13","guid":{"rendered":"http:\/\/legacy-k2-2009-21837"},"modified":"2026-03-27T19:01:17","modified_gmt":"2026-03-28T01:01:17","slug":"john-locke-vendio-un-millon-de-e-books-k2-21837","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2012\/puebla\/john-locke-vendio-un-millon-de-e-books-k2-21837\/375117\/","title":{"rendered":"John Locke vendi\u00f3 un mill\u00f3n de e-books"},"content":{"rendered":"<p>Sus escritos de acci\u00f3n han cautivado a los lectores de Amazon <\/p>\n<p>El Diario El Pa\u00eds en su edici\u00f3n digital informa que John Locke tard\u00f3 11 d\u00edas en teclear su \u00faltima novela, Maybe.Como es habitual, no se sent\u00f3 frente al ordenador de su despacho hasta que hubo completado en su cabeza un mapa con 10 &#8220;escenas pivote&#8221;; de esta manera suele esquivar el &#8220;bloqueo del escritor&#8221;. Luego vol\u00f3 sobre el teclado, centr\u00e1ndose en lo relevante de la trama, confundiendo quiz\u00e1 el nombre de alg\u00fan personaje y el orden de los cap\u00edtulos, pues escribe de forma no lineal, y anotando &#8220;descripci\u00f3n, descripci\u00f3n&#8221; donde corresponde, dejando huecos en blanco que repensar\u00e1 en alg\u00fan momento muerto, &#8220;en la ducha&#8221;, por ejemplo.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a escribir a los 58 a\u00f1os, tras un susto coronario. Hasta entonces hab\u00eda creado un imperio vendiendo seguros<\/p>\n<p>Cuando hubo terminado el bruto, lo imprimi\u00f3 y lo ley\u00f3, tachando un 5%, para eliminar la grasa sobrante y dotar a la novela de ese aroma a Locke, &#8220;con m\u00e1s punch, mitad cohete espacial, mitad monta\u00f1a rusa&#8221;, en sus palabras. Se la dio a leer a un par de personas de confianza; y con la ayuda de la editorial indie Telemachus Press dio con una portada sugerente, en l\u00ednea con el toque pulp de las anteriores: piernas de mujer, esta vez con medias de encaje.<\/p>\n<p>En resumen, Locke comenz\u00f3 a escribir despu\u00e9s de Acci\u00f3n de Gracias y Maybe estuvo lista antes de Navidad. Entonces, el autor carg\u00f3 los archivos en Amazon.com, el mayor portal de venta online del mundo, y un par de semanas despu\u00e9s, la novela entraba en el top 100 de los e-books de ficci\u00f3n m\u00e1s descargados. Nada de lo que alardear, pues no era ni de lejos la mejor marca lograda con una de sus novelas protagonizadas por Donovan Creed: en 2011, el autor hab\u00eda logrado colar en el top 10 cuatro libros sobre este exagente de la CIA, mat\u00f3n a sueldo de una oscura agencia estadounidense. Pero esta vez lograba el registro en el instante en que sorb\u00eda un bourbon de 20 a\u00f1os, Pappy Van Winkle&#8217;s, su favorito y el de Creed, y respond\u00eda, acodado en la barra de su mansi\u00f3n de tres millones de d\u00f3lares, a las \u00faltimas preguntas desconfiadas de El Pa\u00eds Semanal.<\/p>\n<p>Porque la anterior es solo su versi\u00f3n de los hechos. O mejor, la versi\u00f3n que dio la persona que dijo llamarse John Locke y ejerci\u00f3 de anfitri\u00f3n durante nuestra visita a la ciudad de Louisville (Kentucky), adonde hab\u00edamos sido invitados para entrevistar a un escritor superventas, un fen\u00f3meno de la era digital, convertido, en poco m\u00e1s de un a\u00f1o, en el primer autor autoeditado que superaba el mill\u00f3n de libros electr\u00f3nicos vendidos en Amazon.com sin el apoyo de ninguna editorial; un club selecto inaugurado por Stieg Larsson (Los hombres que no amaban a las mujeres) y al que acababa de incorporarse Stephanie Meyer (Crep\u00fasculo), dos hitos que daban cuenta de la magnitud del asunto. Pero, entonces, \u00bfqui\u00e9n demonios era John Locke? \u00bfDe d\u00f3nde hab\u00eda salido? \u00bfY c\u00f3mo era posible que apenas se le conociera?<\/p>\n<p>La ausencia de mercado en Espa\u00f1a podr\u00eda ser parte de la explicaci\u00f3n. Pero hab\u00eda m\u00e1s motivos para la sospecha. Una b\u00fasqueda r\u00e1pida en Internet devolv\u00eda de forma exasperante una \u00fanica imagen del autor, la de un hombre de unos 60 a\u00f1os, calvo, con mirada dura y cazadora negra. Estaba su blog oficial, su cuenta de Twitter, su perfil en Amazon, una breve entrada en Wikipedia. Aparec\u00edan tambi\u00e9n las car\u00e1tulas sensuales de sus libros, pero la mayor\u00eda de los resultados desviaban la pista hacia el fil\u00f3sofo y el personaje de la serie Perdidos hom\u00f3nimos. Entre cientos de enlaces pod\u00edan hallarse dos o tres entrevistas formales. Pero estas a\u00f1ad\u00edan confusi\u00f3n sobre su identidad, pues hab\u00edan sido publicadas en blogs desconocidos y no en grandes medios, como cabr\u00eda esperar. Una de ellas, firmada por el escritor Joe Konrath, fue realizada, seg\u00fan el autor, &#8220;en los Alpes suizos, en un refugio secreto de autores superventas, donde calentamos nuestros jacuzzis quemando fajos de billetes de 100 d\u00f3lares&#8221;.<\/p>\n<p>La falta de rigor en torno a la figura del &#8220;primer gran best seller de la era digital&#8221;, como lo apod\u00f3 la directora de comunicaci\u00f3n de Ediciones B, lo hac\u00eda esfumarse al modo en que lo har\u00eda un personaje de sus novelas. De hecho, nadie en la casa editorial con la que ten\u00eda previsto el lanzamiento de Gente letal, la primera de la saga de Donovan Creed, hab\u00eda tratado con el autor en persona, ni siquiera por tel\u00e9fono. Estaban a punto de publicar sus libros, en papel y en versi\u00f3n digital. Pero Marta Rossich, la editora que dio con Locke, dijo haberlo conocido a trav\u00e9s de Twitter y conversado con \u00e9l exclusivamente por e-mail. As\u00ed que su historia pod\u00eda ser cierta. O un montaje bien orquestado, al estilo del documental Exit through the gift shop sobre el artista enmascarado Banksy. Quiz\u00e1 fuera un escritor inventado por varios escritores. \u00bfC\u00f3mo, si no, era posible que hubiera publicado 14 libros en menos de tres a\u00f1os; nueve en 2011?<\/p>\n<p>O quiz\u00e1 se tratara de una pantomima creada para cuestionar el papel de las grandes editoriales. Muchas se hab\u00edan mostrado reticentes a ba\u00f1arse en aguas digitales, un medio hostil en el que ve\u00edan menguar cuota de mercado y margen de beneficio. Quer\u00edan mantener el precio de sus libros en lo alto. John Locke, en cambio, hab\u00eda cimentado su \u00e9xito en Internet sobre una estrategia agresiva: novelas por 0,99 d\u00f3lares (\u00e9l se queda el 35%), a precio de compra compulsiva. Las de Larsson, por ejemplo, se venden 10 veces m\u00e1s caras. Curiosamente, esto parec\u00eda ser lo \u00fanico que hab\u00eda atra\u00eddo a la prensa tradicional. Su nombre y sus declaraciones figuraban en un pu\u00f1ado de art\u00edculos concisos en cabeceras estadounidenses de referencia. Pero nunca, seg\u00fan nos confes\u00f3 Locke, se hab\u00eda enfrentado a un periodista cara a cara.<\/p>\n<p>Nuestro primer encuentro transcurri\u00f3 en un restaurante situado en el piso 16\u00ba de uno de los edificios m\u00e1s modernos de Louisville. Poco antes, una limusina hab\u00eda acudido al aeropuerto a recoger al periodista. La luz del comedor era tenue. Su rostro y su vestimenta le confer\u00edan un aire a Tony Soprano (sus amigos, dijo, suelen llamarle as\u00ed). Hab\u00eda encargado un vino de 2007, y su mujer, Annie, una despampanante profesora de aerobic de alto impacto, brillaba como un f\u00f3sforo reci\u00e9n prendido. Ante los embates sobre su identidad, Locke solt\u00f3 una carcajada. Refulgieron el diamante en su anular y las escamas de oro de un reloj Piaget.<\/p>\n<p>Achac\u00f3 su ausencia en los medios a un &#8220;conflicto de intereses&#8221;: muchas de las editoriales comparten accionariado con los diarios y canales m\u00e1s influyentes. Tambi\u00e9n dijo que no ley\u00f3 a tiempo un e-mail del USA Today, el peri\u00f3dico de mayor tirada del pa\u00eds, pidiendo una entrevista con \u00e9l (le cogi\u00f3 escribiendo de forma compulsiva). Y cont\u00f3 una an\u00e9cdota: en abril de 2011, cuando su presencia entre los autores superventas era ya escandalosa, un periodista de The Wall Street Journal contact\u00f3 con \u00e9l. Lo entrevist\u00f3, pero, al poco, volvi\u00f3 a llamarle y se disculp\u00f3. Su editor jefe, dijo, no se tragaba la historia. \u00bfC\u00f3mo iba a haber vendido 369.000 ejemplares solo en marzo, m\u00e1s de 12.000 al d\u00eda, ocho libros cada minuto? Locke le pas\u00f3 su nombre de usuario y su contrase\u00f1a en Amazon, para que pudiera comprobar los datos. La historia sali\u00f3 publicada bajo el t\u00edtulo El desaf\u00edo de los e-books baratos: t\u00edtulos a 99 c\u00e9ntimos de autores desconocidos a\u00f1aden presi\u00f3n sobre las grandes editoriales. Puede que el diario econ\u00f3mico tambi\u00e9n apoyase el montaje, pero aquello era ir demasiado lejos. Y en el fondo, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s daba? Los libros exist\u00edan, se vend\u00edan en Amazon y otras casas de venta online, eso eran hechos. En cuanto a la identidad&#8230;, \u00bfacaso importa en la era digital?<\/p>\n<p>As\u00ed que, durante los d\u00edas siguientes, Locke fue narrando su vida, la de un exitoso vendedor de seguros, padre de cinco hijos en tres matrimonios, hombre de negocios que siempre contaba historias, pero no comenz\u00f3 a escribirlas hasta hace tres a\u00f1os, a los 58, cuando el coraz\u00f3n le dio un susto a causa del estr\u00e9s; trabajador infatigable -duerme tres horas diarias-, nacido en Puerto Rico, hijo de un militar canadiense y de una profesora de lectura que engatus\u00f3 a su hijo ley\u00e9ndole cuentos cada noche; se matricul\u00f3 en filolog\u00eda inglesa y ley\u00f3 &#8220;todos los cl\u00e1sicos&#8221; . Pero no acab\u00f3 sus estudios y comenz\u00f3 a vender seguros puerta a puerta. Lleg\u00f3 a Louisville, donde fund\u00f3 su primera empresa; en un a\u00f1o fue valorada en un mill\u00f3n de d\u00f3lares, gracias a cierta &#8220;f\u00f3rmula universal&#8221; para vender seguros que transmit\u00eda a sus empleados, a quienes llamaba OOU (one of us, uno de los nuestros) cuando interiorizaban sus principios. A sus fans los llama igual, OOUS; tiene 28.000 seguidores en Twitter.<\/p>\n<p>Antes que novelista fue autor de de manuales sobre t\u00e9cnicas de venta. Luego lleg\u00f3 la operaci\u00f3n a coraz\u00f3n abierto, y la idea de escribir ficci\u00f3n para relajarse. Como era due\u00f1o de una docena de peque\u00f1os centros comerciales las rentas no le preocupaban. Redujo su empresa de 35 empleados a uno: su secretaria, ahora entregada a la edici\u00f3n de sus libros; y comenz\u00f3 a trazar las &#8220;escenas pivote&#8221; de su primera novela. La protagonizaba un tipo duro llamado Donovan Creed, dotado de un lado humano irresistible para muchas mujeres (el 70% de sus lectores lo son, seg\u00fan Locke). La tir\u00f3 a la basura y empez\u00f3 la siguiente, Gente letal, que autoedit\u00f3 en papel, sin \u00e9xito, en julio de 2009. Le ocurri\u00f3 igual con Lethal experiment, y Saving Rachel, escrita en 14 d\u00edas. En marzo de 2010 las puso a la venta en formato digital a 0,99 d\u00f3lares e inici\u00f3 nuevas sagas, ampliando mercado. En 2011, sus cifras de ventas se volvieron astron\u00f3micas. Saving Rachel alcanz\u00f3 el n\u00famero 1 y lleg\u00f3 a tener seis t\u00edtulos simult\u00e1neos en el top 100 de Amazon. Ha vendido 1.720.000 copias digitales de sus 14 libros. El \u00faltimo, Maybe, novena entrega de Creed, ascend\u00eda al top 58 de los e-books de ficci\u00f3n m\u00e1s vendidos al escribirse estas l\u00edneas. Hab\u00eda escalado m\u00e1s de 40 puestos en siete d\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sus escritos de acci\u00f3n han cautivado a los lectores de Amazon El Diario El Pa\u00eds en su edici\u00f3n digital informa que John Locke tard\u00f3 11 d\u00edas en teclear su \u00faltima novela, Maybe.Como es habitual, no se sent\u00f3 frente al ordenador de su despacho hasta que hubo completado en su cabeza un mapa con 10 &#8220;escenas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":418171,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"newspack_featured_image_position":"","newspack_post_subtitle":"","newspack_article_summary_title":"Overview:","newspack_article_summary":"","newspack_hide_updated_date":false,"newspack_show_updated_date":false,"footnotes":""},"categories":[104],"tags":[],"class_list":["post-375117","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-puebla","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/375117","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=375117"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/375117\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":437452,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/375117\/revisions\/437452"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/418171"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=375117"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=375117"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=375117"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}