{"id":380369,"date":"2011-06-07T23:54:18","date_gmt":"2011-06-07T23:54:18","guid":{"rendered":"http:\/\/legacy-k2-2009-13710"},"modified":"2026-03-27T18:20:36","modified_gmt":"2026-03-28T00:20:36","slug":"cuales-son-las-consecuencias-de-nuestras-decisiones-k2-13710","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2011\/puebla\/cuales-son-las-consecuencias-de-nuestras-decisiones-k2-13710\/380369\/","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1les son las consecuencias de nuestras decisiones?"},"content":{"rendered":"<div>Los seres humanos estamos condenados a decidir, siendo esta facultad una de las que define como especie. En otras palabras, somos seres que decidimos, que tenemos que decidir.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Ya en otros trabajos he insistido que la etimolog\u00eda de la palabra inteligencia tiene que ver inter, entre y \u00a0legere, leer; pero este leer no se ubica \u00fanicamente en la identificaci\u00f3n de letras, incluyendo \u00a0las capacidades o facultades de entender, discernir y decidir. \u00a0Ser inteligente, desarrollar la inteligencia, implica irremediablemente las capacidades de darnos cuenta, entender algo, separar lo que no nos interesa de lo que nos interesa, lo bueno de lo malo, lo bonito de lo feo, lo falso de lo verdadero, etc., que es lo que procede del discernimiento.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Por tanto, si queremos ser inteligentes no podemos renunciar al compromiso que tenemos de decidir. Pero, hoy en d\u00eda, no es tan f\u00e1cil ser inteligente; pues estamos inmersos en un oc\u00e9ano de situaciones que nos est\u00e1n interpelando constantemente, oblig\u00e1ndonos a pronunciarnos sobre el mundo que nos rodea, a tomar decisiones en definitiva.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>La toma de decisiones nos exige como paso previo la emisi\u00f3n de juicios en las que reconozcamos las cualidades previas de la materia en consideraci\u00f3n y con ello el afirmar o negar su condici\u00f3n: es \u00a0o no es algo. Juicios que son promovidos desde la totalidad de \u00e1mbitos de las experiencia humana, desde los m\u00e1s cotidianos y pr\u00e1cticos, hasta los m\u00e1s complejos y eruditos. Enjuiciar de suyo tiene su dificultad, pero enjuiciar y decidir lo es a\u00fan m\u00e1s, sobre todo si reconocemos que decidir tiene como paso siguiente la acci\u00f3n, el satisfacer la decisi\u00f3n en funci\u00f3n del juicio construido o realizado. Por ejemplo, emitir juicios sobre en qu\u00e9 universidad me conviene realizar mis estudios, con qu\u00e9 persona me interesa tener relaciones afectivas, a d\u00f3nde realizar\u00e9 mis vacaciones de verano, etc., tienen como pasos siguientes el decidir y actuar en consecuencia, pero todo esto no es tan f\u00e1cil porque las opciones con las que contamos los seres humanos actualmente son enormes, complicando tanto la emisi\u00f3n de juicios como la decisi\u00f3n.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>No son pocas las personas que se paralizan ante el hecho de tomar decisiones, de comprometer su decisi\u00f3n con la acci\u00f3n y prefieren, por tanto, que otras personas decidan por ellos, fen\u00f3meno que bien comprendi\u00f3 Erich Fromm en la d\u00e9cada de los sesenta y que expresa en su c\u00e9lebre libro Miedo a la libertad. El decidir est\u00e1 inseparablemente ligado con nuestra libertad, asumiendo impl\u00edcitamente el riesgo del error, de la equivocaci\u00f3n. Mientras somos m\u00e1s libres, m\u00e1s comprometidos estaremos con nuestras propias decisiones; sin embargo este compromiso no garantiza que nuestras decisiones sean correctas, ni siquiera que seamos capaces de prever sus consecuencias.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00bfCu\u00e1ndo decidimos, sabemos en plenitud cu\u00e1les son las consecuencias de esas decisiones, la tomas en cuenta? En el campo de la \u00e9tica uno de sus principios b\u00e1sicos es el reconocimiento de que nuestros actos, nuestras acciones producto de nuestras decisiones tienen consecuencias. Nada de lo que hacemos puede quedar sin alg\u00fan tipo de consecuencias, siendo estas \u00e9ticas, morales, religiosas, laborales, cient\u00edficas, emotivas, afectivas, etc. Pero, todo esto se complejiza cuando no se consideran las consecuencias no deseadas de nuestras decisiones. Es decir, que nuestras decisiones encierran una caterva de consecuencias que ni esperamos, ni consideramos, ni mucho menos deseamos, que, sin embargo, est\u00e1n impl\u00edcitas en la naturaleza de nuestra decisi\u00f3n.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Un ejemplo claro al respecto la encontramos en la decisi\u00f3n libre de una pareja que decide casarse. En el horizonte de sus intereses est\u00e1 el encuentro lib\u00e9rrimo de dos seres que se aman y que desean construir una relaci\u00f3n de amor que pudiera eventualmente extenderse hasta el fin de sus vidas. Cuando dos personas se casan, lo sepan o no lo sepan, en la pr\u00e1ctica se est\u00e1n casando (uniendo) con una familia, una cultura, unas tradiciones, etc., que ni se esperaban ni se deseaban y que con el paso del tiempo modificar\u00e1n su vida; incluso de idea de amor. Si los contrayentes tienen la capacidad de adaptarse a sus nuevas familias, podr\u00e1n cumplir con sus expectativas; y de no ser as\u00ed, por mucho amor y pasi\u00f3n que existiera entre ellos, su historia fenecer\u00e1.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>M\u00e1s all\u00e1 de nuestras buenas intenciones, los mejores deseos, nuestras decisiones pueden tener como resultado exactamente lo contrario a lo que deseamos. Y, esto puede suceder en todas nuestras decisiones y muchas de ellas con consecuencias fatales; as\u00ed decidimos elegir a un gobernante en funci\u00f3n de sus promesas, pero no en funci\u00f3n de sus decisiones, y estas son las que pueden modificar la historia de una naci\u00f3n. Las consecuencias no deseadas de nuestras decisiones deber\u00edan obligarnos a reflexionar cada vez m\u00e1s sobre el sentido de \u00e9stas y explorarlas, aunque fuera someramente; pues una vez tomada una decisi\u00f3n se ponen en marcha eventualidades y azares.\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>+El art\u00edculo expresa la opini\u00f3n personal del autor, que es acad\u00e9mico de la Universidad Iberoamericana Puebla<\/div>\n<div><\/div>\n<div>**Este texto se encuentra en: http:\/\/circulodeescritores.blogspot.com\u00a0<\/div>\n<div>Sus comentarios son bienvenidos.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los seres humanos estamos condenados a decidir, siendo esta facultad una de las que define como especie. 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