{"id":63601,"date":"2021-09-29T00:53:42","date_gmt":"2021-09-29T00:53:42","guid":{"rendered":"legacy-k2-2019-115994"},"modified":"2021-09-29T00:53:42","modified_gmt":"2021-09-29T00:53:42","slug":"el-juego-de-calamar-porque-ha-causado-furor-la-serie-de-netflix-k2-115994","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2021\/actualidad\/el-juego-de-calamar-porque-ha-causado-furor-la-serie-de-netflix-k2-115994\/63601\/","title":{"rendered":"El Juego de Calamar \u00bfporqu\u00e9 ha causado furor la serie de Netflix?"},"content":{"rendered":"<p>El Correo informa quiz\u00e1s nunca estalle la burbuja y desfallezcamos como espectadores ante la avalancha de novedades semanales cuyo ritmo es imposible de seguir. El empacho audiovisual es considerable, hasta el punto de provocar ansiedad a la hora de elegir qu\u00e9 ver. Hay quien acaba apagando el televisor, o lo que toque, tras perder el tiempo navegando por men\u00fas inabarcables. Netflix se lleva la palma a la hora de ofrecer cantidades desorbitadas para la ingesta de grandes audiencias. Ya se habla de producto y no de obra. No hay tiempo material para digerir tanta oferta, en alg\u00fan momento se estabilizar\u00e1 esta situaci\u00f3n, las leyes del mercado mandan, pero no hay que quitar m\u00e9ritos al auge de las plataformas. Atrac\u00f3n aparte, tienen sus ventajas, como la posibilidad de acceder a t\u00edtulos impensables de manera legal en streaming, procedentes de cinematograf\u00edas lejanas a las cuales el p\u00fablico medio apenas ten\u00eda en cuenta y no prestaba atenci\u00f3n. La globalizaci\u00f3n del consumo ha permitido que una serie surcoreana, &#8216;El juego del calamar&#8217;, se convierta en un fen\u00f3meno mundial y sea degustada por un mont\u00f3n de gente, sorprendida ante la originalidad de una apuesta con label oriental que bebe de un mont\u00f3n de fuentes a la hora de inspirarse.<\/p>\n<p>El doblaje, no siempre cuidado en este tipo de material, ha ayudado a que la fiebre por &#8216;El juego del calamar&#8217; se expanda v\u00eda Netflix, como as\u00ed lo reflej\u00f3 su lista de sus diez principales en la semana de su lanzamiento. De entrada, la serie juega con la ventaja de enganchar directamente a los amantes de populares historias de supervivencia como &#8216;Los juegos del hambre&#8217;, o la m\u00edtica cinta de culto &#8216;Battle Royale&#8217;, referencia inevitable a la hora de hablar del fen\u00f3meno &#8216;Fornite&#8217; en el \u00e1mbito de los videojuegos. S\u00f3lo puede quedar un jugador y en el \u00faltimo filme citado ya aparec\u00eda el gran Takeshi Kitano, cineasta y actor que tambi\u00e9n ejerc\u00eda de presentador en un concurso televisivo que deleit\u00f3 a una generaci\u00f3n gracias a las voces en off que relataban, con un sentido del humor pol\u00edticamente incorrecto a d\u00eda de hoy, lo que acontec\u00eda: &#8216;Humor amarillo&#8217;. A estas referencias podemos a\u00f1adir &#8216;Cube&#8217;, &#8216;Saw&#8217;, la espa\u00f1ola &#8216;Intacto&#8217; -a reivindicar- y tantas otras, incluyendo la actual moda por las salas de escape, como bien reflejaba hace unos meses otra propuesta en la misma l\u00ednea, menos sanguinolenta, &#8216;Alice in Borderland&#8217;, de nacionalidad japonesa, adictiva de principio a fin, con ecos de &#8216;Perseguido&#8217;, la pel\u00edcula de acci\u00f3n con Arnold Schwarzenegger. Si batimos estas sugerentes menciones, y mangas como &#8216;Gantz&#8217; -que tambi\u00e9n cuentan con su versi\u00f3n en imagen real-, aderezando el resultado con la pasi\u00f3n por el juego y las apuestas que embriaga a los ciudadanos asi\u00e1ticos, servimos en bandeja &#8216;El juego del calamar&#8217;, cuyo primer cap\u00edtulo va directo a las emociones, no ocultando cierta truculencia efectista que contrasta con su est\u00e9tica colorista.<\/p>\n<p>Matar o morir<\/p>\n<p>En &#8216;El juego del calamar&#8217;, un buen n\u00famero de personas pr\u00e1cticamente desahuciadas, en bancarrota, con una enfermedad terminal o algo terrible que ocultar, participan en una competici\u00f3n a vida muerte para llevarse la friolera de 45.600 millones de wones, alrededor de 330 millones de euros. Solamente puede haber un ganador, el resto perder\u00e1 la vida en el intento. Las pruebas son, sencillamente, juegos tradicionales infantiles a los que se da la vuelta para que resulten letales. Simpatizar con los personajes principales del reparto coral -desconocido para el p\u00fablico occidental- es peligroso, nadie est\u00e1 a salvo de la quema. Las escenas dram\u00e1ticas, con el toque histri\u00f3nico propio de la ficci\u00f3n coreana, no faltan en un historia serializada en nueve entregas que encuentra su mejor baza en el contraste entre fondo y forma, las est\u00e9tica infantil de las actividades mortales frente al sadismo de las mismas. La violencia es expl\u00edcita, sin contemplaciones, excepto en momentos puntuales donde la narrativa exige otra opci\u00f3n. Hwang Dong-hyuk, responsable de la recomendable &#8216;The Fortress&#8217;, escribe y dirige est\u00e1 distop\u00eda con visos de convertirse en realidad, si no lo ha hecho ya, en una sociedad que abraza cada vez m\u00e1s la gamificaci\u00f3n. Todo es un juego, a trav\u00e9s del m\u00f3vil o una computadora, desde renovarse el carnet de conducir a ligar manej\u00e1ndose h\u00e1bilmente con la pantalla t\u00e1ctil.<\/p>\n<p>&#8216;El juego del calamar&#8217; exprime sus referencias para crear un plato nuevo que, en el fondo, sabe a lo que imaginamos, con alg\u00fan condimento inesperado. Es el secreto del \u00e9xito de un drama con contadas escenas de acci\u00f3n contenida que da un volantazo a la intriga en su segundo cap\u00edtulo. Supone un pu\u00f1etazo en la mesa, que puede descolocar a m\u00e1s de un espectador, pero a la postre se revela su raz\u00f3n de ser: coger carrerilla para lo que viene despu\u00e9s. Un infierno emocional, donde la condici\u00f3n humana es diseccionada y se pone contra las cuerdas nuestra idea de supervivencia. \u00bfQu\u00e9 estamos dispuestos a hacer por salvar el pellejo o hacernos ricos? Las miserias humanas florecen, como ya lo hac\u00edan en &#8216;Par\u00e1sitos&#8217; y otras propuestas de similar procedencia, se\u00f1alando el clasismo imperante. El cine social est\u00e1 presente en un relato absorbente que tambi\u00e9n se preocupa por la migraci\u00f3n, dando protagonismo a un rol de origen pakistan\u00ed, un detalle poco habitual en esa onda de producciones.<\/p>\n<p>Aunque previsible en algunos giros, y cierto tono ingenuo que viene bien con la tem\u00e1tica, &#8216;El juego del calamar&#8217; navega hacia un final demoledor, poco agradecido, pero inevitable. La traves\u00eda est\u00e1 plagada de tensi\u00f3n, describe un cat\u00e1logo de personajes que se mueven entre la bondad y la ruindad, adem\u00e1s de subrayar los problemas de adicci\u00f3n a los juegos que asolan nuestra civilizaci\u00f3n, caricaturizando bajo una perspectiva no exenta de moralismo un mundo en franca decadencia. La verg\u00fcenza, la redenci\u00f3n, el concepto del \u00e9xito, los traumas emocionales, la envidia y los anhelos se ven reflejados con un planteamiento bien desarrollado cuya primera temporada cierra perfectamente, no deja ning\u00fan frente importante abierto, pero deja algunos flecos que pueden permitir la existencia de una posible continuaci\u00f3n. \u00bfUnicamente en Corea del Sur o en otros pa\u00edses del planeta? Lancemos el dado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Correo informa quiz\u00e1s nunca estalle la burbuja y desfallezcamos como espectadores ante la avalancha de novedades semanales cuyo ritmo es imposible de seguir. El empacho audiovisual es considerable, hasta el punto de provocar ansiedad a la hora de elegir qu\u00e9 ver. 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