{"id":65053,"date":"2021-11-13T06:13:05","date_gmt":"2021-11-13T06:13:05","guid":{"rendered":"legacy-k2-2019-117462"},"modified":"2021-11-13T06:13:05","modified_gmt":"2021-11-13T06:13:05","slug":"mexico-no-da-una-ante-estados-unidos-ahora-pierde-2-0-rumbo-al-mundial-k2-117462","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2021\/deportes\/mexico-no-da-una-ante-estados-unidos-ahora-pierde-2-0-rumbo-al-mundial-k2-117462\/65053\/","title":{"rendered":"M\u00e9xico no da una ante Estados Unidos, ahora pierde 2-0 rumbo al Mundial"},"content":{"rendered":"<p>ESPN informa que lo m\u00e1s lacerante fue el canto de la tribuna. Lo m\u00e1s humillante fue la resurrecci\u00f3n dolorosa, dolosa y doliente del aullido de burla y befa. Ese coro largo, babeante de desprecio y de sorna: &#8220;Dousacerooouuuu&#8221;, que empalagaba las gargantas festivas estadounidenses.<\/p>\n<p>2-0, escupen Christian Pulisic y Weston McKennie sobre la tumba abierta de M\u00e9xico. Estados Unidos es el Patriarca de la Concacaf. O mejor, es el Pa-Tri-arca de M\u00e9xico y de la Concacaf. Es l\u00edder del Octagonal Final de la Concacaf, recupera la hegemon\u00eda de la zona, y sobre todo, convierte al Tri en el pati\u00f1o de sus fiestas.<\/p>\n<p>Estados Unidos fue dominante al menos 75 minutos del juego. Tuvo el control t\u00e1ctico, mental y futbol\u00edstico del partido. Impuso condiciones, empalag\u00f3 a la tribuna y llen\u00f3 de oprobio a una Selecci\u00f3n Mexicana que, desde la banca no supo reaccionar, y que en la cancha naufrag\u00f3, como los marinos torpes, a puritito miedo.<\/p>\n<p>Gerardo Martino tiene un r\u00e9cord indecoroso y humillante: el \u00fanico t\u00e9cnico con M\u00e9xico que ha sufrido tres derrotas ante Estados Unidos en menos de cinco meses. Lo m\u00e1s grave: el rival le ha jugado siempre igual y El Tata reacciona siempre igual: inoperante e impotente.<\/p>\n<p>En el mejor marco posible, en Cincinnati, en el Octagonal Final de la Concacaf, se presenta la peor versi\u00f3n en la gesti\u00f3n de Gerardo Martino. Dominado, burlado, defenestrado, humillado. Y \u00e9l, desde el puente de mando, eligi\u00f3 la muerte lenta de los pusil\u00e1nimes.<\/p>\n<p>COMO AYER Y COMO SIEMPRE&#8230;<\/p>\n<p>Vieja historia. Quince minutos y M\u00e9xico tiene el bal\u00f3n y el manifiesto del juego. Estados Unidos se siente c\u00f3modo al borde del precipicio. Lo suyo es la paciencia y el albur de cartas escondidas. Sufre, sin histerias, porque M\u00e9xico, con motor de Sergio P\u00e9rez, anticipa y roba balones, pero adem\u00e1s, los consiente, los talla, los organiza.<\/p>\n<p>Por eso, el Tri es el primero que irrita a Zack Steffen. Un disparo de Luis Romo hurga sobre su poste derecho. Hirving Lozano llega pleno, pero el arquero alarga la osamenta y los falanges, e impide la tragedia. Una diagonal de Chucky Lozano al \u00e1rea, sorprende a la zaga, pero m\u00e1s a Tecatito, quien remata con los taquetes y desviado. Bufidos que no cotizan en el marcador.<\/p>\n<p>Un primer tiempo donde M\u00e9xico se acerca a la emboscada. Estados Unidos hace recorridos cortos en defensa, intensos, organizados, s\u00f3lidos, obligando al desgaste f\u00edsico de M\u00e9xico, con m\u00e1s din\u00e1mica, m\u00e1s relevos y menos reposos. El galgo tricolor resopla, el conejo es tes\u00f3n. La telara\u00f1a se extiende. El 0-0 tiene un elevado costo en los pulmones mexicanos.<\/p>\n<p>Y afloran las consecuencias. Los \u00faltimos minutos del primer tiempo, el futbol se regodea con taquicardias en el patio de Guillermo Ochoa. Reflejo del acoso y el paso de los minutos. M\u00e9xico ya no puede salir del fondo. La estrategia de Gerardo Martino se deforma, se transforma, se trastorna, en la aventura desesperada de un pelotazo.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n del tr\u00e1mite contagia la tribuna. Los Forajidos de Estados Unidos son los \u00fanicos vigentes. Los poco mexicanos, entre la marea que los repele, agitan las banderas m\u00e1s por el nerviosismo que colapsa sus manos, que por un genuino af\u00e1n de abanderar a sus atribulados soldados.<\/p>\n<p>En el fondo, el Tri sufre los velocistas en sus carriles interiores, y el relevo con los costados. Edson \u00c1lvarez persigue sombras y Luis Romo caza fantasmas. \u00bfH\u00e9ctor Herrera? Ek de siempre, intermitente, defiende poco, pero es el \u00fanico que enciende luces de coherencia.<\/p>\n<p>Por eso, EEUU surfea entre la zaga mexicana. Weah, McKeannie, Adams, Aaronson y el distractor Pepi, le juguetean con drama, y encima estorban hasta el rid\u00edculo la salida balbuceante del Tri. \u00bfChaka y Gallardo? Autopistas de la estulticia y de la traici\u00f3n.<\/p>\n<p>La pregunta inevitable es: \u00bfdespu\u00e9s de dos partidos jugados as\u00ed, Gerardo Martino sabe menos de Estados Unidos de lo que Gregg Berhalter sabe de M\u00e9xico? Uno olvida y el otro aprende. La amnesia multiplicada del fracaso.<\/p>\n<p>El 0-0 del primer tiempo, parec\u00eda un acto de compasi\u00f3n para Estados Unidos, pero termin\u00f3 siendo un desborde de misericordia, para un equipo mexicano atribulado, y sin respuesta en el fondo. Un 0-0 con muchos misterios e histerias para el segundo tiempo.<\/p>\n<p>EN LA RATONERA&#8230;.<\/p>\n<p>Estados Unidos vio un fiambre y decidi\u00f3 organizar el sepelio apenas con el graznido del juez salvadore\u00f1o Iv\u00e1n Barton para el segundo tiempo. Estados Unidos acordon\u00f3 la zona, entre el nerviosismo mexicano. El 0-0 se fue agigantando con remates de McKeannie y Pepi, que glorificaron a Ochoa, o que terminaron como vergonzosas ofrendas al vac\u00edo.<\/p>\n<p>El Tri recapitulaba la humillante met\u00e1fora sobre s\u00ed mismo. El ratoncito verde ya no quer\u00eda queso, sino salir de la ratonera. Su mejor respuesta es tratar de armar dos zacapelas, a empujones, ara\u00f1azos y amontonamientos, m\u00e1s para estafar el reloj, que para generar una reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>El destino juega al tah\u00far con la ley de las probabilidades. Weah sigue montado rid\u00edculos con las cenizas de Gallardo. Al &#8217;75 llega a fondo. El centro es preciso. Aparece Christian Pulisic, cent\u00edmetros m\u00e1s cerca de la gloria que el salto desesperado de Catita Dom\u00edngues. La pepena de seco cabezazo, lejos de los eventuales milagros de Guillermo Ochoa. 1-0.<\/p>\n<p>Y de nuevo el recurso preferido de Estados Unidos: entrega pelota y terreno. Se pertrecha. Jugadores que nacieron para el sufrimiento, para la supervivencia estoica, para la resistencia al borde del colapso. La gen\u00e9tica de su futbol.<\/p>\n<p>Por eso, con la trampa perfecta para animales irracionales, tan conocida de Estados Unidos, al 86, la historia se redondea con el drama tragic\u00f3mico del tan conocido &#8220;dousacerou&#8221;. De nuevo, desbordando, a placer, por en medio de cuerpos vencidos, torpes, atemorizados.<\/p>\n<p>Weston McKennie lo hab\u00eda buscado 86 minutos. Lo encuentra, fulminando a Ochoa, encaramando a EE.UU. en la tabla de posiciones, asumiendo el cacicazgo del \u00e1rea. S\u00ed, el Pa-Tri-arca de la Concacaf. Tata Martino, tres martirios, y a expensas de otra zarandeada en Cand\u00e1, el pr\u00f3ximo martes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESPN informa que lo m\u00e1s lacerante fue el canto de la tribuna. Lo m\u00e1s humillante fue la resurrecci\u00f3n dolorosa, dolosa y doliente del aullido de burla y befa. 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