{"id":90649,"date":"2020-10-26T02:11:41","date_gmt":"2020-10-26T02:11:41","guid":{"rendered":"legacy-k2-2019-103988"},"modified":"2020-10-26T02:11:41","modified_gmt":"2020-10-26T02:11:41","slug":"el-juicio-de-los-7-de-chicago-ya-en-netflix-k2-103988","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2020\/cine\/el-juicio-de-los-7-de-chicago-ya-en-netflix-k2-103988\/90649\/","title":{"rendered":"El juicio de los 7 de Chicago, ya en Netflix"},"content":{"rendered":"<p>En octubre de 1968, la convenci\u00f3n del Partido Dem\u00f3crata deb\u00eda elegir su candidato presidencial<\/p>\n<p>En octubre de 1968, la convenci\u00f3n del Partido Dem\u00f3crata deb\u00eda elegir su candidato presidencial. Las cosas hab\u00edan cambiado en los \u00faltimos meses. Los d\u00edas parec\u00edan m\u00e1s veloces que nunca. El presidente Johnson tuvo que resignar sus ansias de reelecci\u00f3n debido al descr\u00e9dito por la creciente participaci\u00f3n norteamericana en Vietnam. Luego quien parec\u00eda el candidato perfecto a sucederlo, Bobby Kennedy fue asesinado; esta muerte se produjo poco despu\u00e9s de otra que hizo cimbrear a la sociedad de Estados Unidos, la de Martin Luther King.<\/p>\n<p>El vicepresidente Hubert Humphrey iba a ser elegido como candidato. Una mala elecci\u00f3n: era Johnson, aunque sin el carisma y el pasado de LJB. Pero antes de eso, antes de que su candidatura quedara firme, en esos cuatro d\u00edas de discursos, ritos y apoyos, fuera de la sala en la que los delegados jugaban a la pol\u00edtica, las calles de Chicago ardieron.<\/p>\n<p>Lo que produjo los disturbios fue un c\u00f3ctel de presi\u00f3n social, grupos de protesta organizados, un clima de \u00e9poca efervescente, la resistencia que produc\u00eda la guerra de Vietnam y la militarizaci\u00f3n de la ciudad por parte del alcalde Richard Daley. El alcalde quiso demostrar que en un a\u00f1o violento (los riots tras la muerte de Martin Luther King se hab\u00edan extendido por todo el pa\u00eds), \u00e9l pod\u00eda asegurar el orden en su ciudad y que el camino era la mano dura. Entre polic\u00edas y tropas federales 15.000 hombres armados sitiaban la ciudad.<\/p>\n<p>Las distintas organizaciones pacifistas decidieron movilizarse a Chicago para expresar su oposici\u00f3n a la guerra y al presidente Johnson. La ciudad se puso firme en prohibirles manifestarse frente al lugar en el que se llevaba a cabo la Convenci\u00f3n. Tampoco les permiti\u00f3 realizar un festival musical (Festival por la Vida se llamar\u00eda). Cada pedido para realizar una marcha o un acto p\u00fablico fue rechazado por los funcionarios. Los manifestantes (sus l\u00edderes) sab\u00edan que los choques ser\u00edan inevitables y que eso redundar\u00eda en su causa. Otra consecuencia de ese clima fue que la candidatura de Humprhey, d\u00e9bil en s\u00ed misma, quedar\u00eda fam\u00e9lica despu\u00e9s de esos cuatro d\u00edas. Richard Nixon ganar\u00eda las elecciones. Y todo ser\u00eda peor.<\/p>\n<p>La administraci\u00f3n dem\u00f3crata decidi\u00f3 no juzgar a nadie por los disturbios. Consider\u00f3 que las revueltas se produjeron en gran medida por la represi\u00f3n policial. Pero con el nuevo gobierno todo cambi\u00f3. Los republicanos quer\u00edan que el escarmiento, desde el inicio de su gesti\u00f3n, se explicitara; que todos entendieran que eran nuevos tiempos y que imperar\u00eda el orden. Adem\u00e1s cre\u00edan que hab\u00edan encontrado un buen motivo para encarcelar a los principales promotores de las protestas.<\/p>\n<p>El Departamento de Justicia decidi\u00f3 juzgar a un Dream Team de la protesta. Ocho que fueron altamente representativos.<\/p>\n<p>L\u00edderes de las principales organizaciones que se opon\u00edan a la guerra, los que llevaban adelante a los Yippies (el partido de la juventud: los hippies organizados y en busca de la revoluci\u00f3n) y para que la ensalada estuviera completa el fundador del partido revolucionario negro m\u00e1s activo, las Panteras Negras. Para equiparar, para dar la apariencia de ecuanimidad, tambi\u00e9n se orden\u00f3 llevar a juicio, en otra causa, a ocho polic\u00edas acusados de excesos.<\/p>\n<p>El Juicio de los Chicago 7 es un reciente estreno de Netflix. La pel\u00edcula de Aaron Sorkin (guionista de Moneyball, The West Wing, Newsroom y a Red Social, entre otras) recrea el juicio a los acusados de organizar las protestas que tuvieron lugar en Chicago durante esa Convenci\u00f3n Dem\u00f3crata de 1968. El juicio fue uno de los hitos de la contracultura; expuso durante varios meses las posiciones antib\u00e9licas de los distintos l\u00edderes. Los principales personajes son encarnados por actores de gran popularidad como Sacha Baron Cohen, Michael Keaton, Eddie Redmayne o Frank Langella.<\/p>\n<p>El juicio ya fue llevado a la pantalla en varias oportunidades. Varios documentales y en especial dos largometrajes. El primero, Conspiracy The Trial of Chicago (producido por HBO) en el que se reproduce el juicio a partir de las actas taquigr\u00e1ficas. Elliot Gould es uno de los abogados. Y en medio de las escenas de las audiencias se sobreimprimen testimonios documentales de los protagonistas a casi dos d\u00e9cadas de los hechos. El segundo se estren\u00f3 en el 2007. Chicago 10 tiene grandes hallazgos documentales y las audiencia son recreados a trav\u00e9s de dibujos animados, una vez m\u00e1s en base a las actas taquigr\u00e1ficas.<\/p>\n<p>Abbie Hoffman, Jerry Rubin, David Dellinger, Tom Hayden, Rennie Davis, John Froines y Lee Weiner fueron los Siete de Chicago. El juicio fue tal como dijo Jerry Rubin como los Premios Oscar de la protesta.<\/p>\n<p>El abogado defensor tambi\u00e9n era una celebridad. William Kunstler era especialista en defender causas de referentes pol\u00edticos y sociales, de representantes de las minor\u00edas. Perfil alto, de movimientos exuberantes y teatrales, identificaci\u00f3n pol\u00edtica, estilo firme y siempre combativo. A lo largo de su trayectoria, Kunstler rechaz\u00f3 varios casos por no comulgar con los postulados pol\u00edticos de los acusados.<\/p>\n<p>\u00c9l era el que deb\u00eda enfrentar, al menos, cuatro frentes simult\u00e1neos. Por un lado deb\u00eda derribar las acusaciones de la fiscal\u00eda y convencer a un jurado que se ve\u00eda poco permeable a los intereses de sus defendidos; por el otro ten\u00eda que lidiar con el complicado juez Hoffman; tambi\u00e9n luchaba con el frente interno: c\u00f3mo mantener juntos a personajes tan dis\u00edmiles y con perfil tan alto como el de los siete; por \u00faltimo, lideraba no s\u00f3lo la estrategia judicial sino la comunicacional, el juicio tambi\u00e9n se disputaba en las calles, canales de televisi\u00f3n y diarios.<\/p>\n<p>A cargo del proceso estaba el juez Julius Hoffman (interpretado magistralmente por Frank Langella), un hombre de 74 a\u00f1os seco y recio que desde el principio mostr\u00f3 hostilidad hacia los acusados. Confund\u00eda los nombres de los personajes, no admit\u00eda ning\u00fan recurso de la defensa ni siquiera sus objeciones, limit\u00f3 varios importantes medios de prueba y reparti\u00f3, cual refer\u00ed enloquecido que revolea tarjetas rojas al aire, imputaciones de desacato. En la vida real su accionar fue tan r\u00edgido y parcial como en la pel\u00edcula o a\u00fan peor. Todos los acusados y los miembros de la defensa, al finalizar las audiencias deb\u00edan m\u00e1s de dos a\u00f1os de prisi\u00f3n en virtud de los m\u00faltiples desacatos. Sin embargo, Julius Hoffman sigui\u00f3 ejerciendo la magistratura hasta su muerte en 1983.<\/p>\n<p>Los acusados entendieron que el proceso ten\u00eda una dimensi\u00f3n pol\u00edtica que prevalec\u00eda sobre la jur\u00eddica. Las acusaciones que pesaban sobre ellos eran de conspiraci\u00f3n y de incitar a la violencia traspasando varios estados para hacerlo. Se utiliz\u00f3 una ley de ese a\u00f1o que ten\u00eda como fin legislar sobre los reclamos raciales. Por ese motivo, la postura de los sentados en el banquillo, excedi\u00f3 el mero fin de convencer al jurado de su inocencia, por eso levantaban la voz y coleccionaban desacatos del parcial juez. Quer\u00edan subrayar su mensaje, aprovechar la tribuna que el juicio les daba y se mostraban algo resignados respecto a su suerte personal.<\/p>\n<p>Abbie Hoffman ya era una celebridad. Convocaba miles de j\u00f3venes, hac\u00eda rutinas de stand up comentando la realidad y propon\u00eda una revoluci\u00f3n cultural. Fue fundador de los Yippies (Youth International Party). Fue una de las voces del Flower Power y del movimiento contracultural de fines de los sesenta. Desafiante, gracioso, inteligente y siempre con una provocaci\u00f3n m\u00e1s debajo de la manga.<\/p>\n<p>Con el juicio lleg\u00f3 a la tapa de la Rolling Stone: Chicago, el juicio a la nueva cultura. Tuvo un best seller que, parad\u00f3jicamente, llamaba a no comprarlo: Roba este libro se llam\u00f3. Con los shows que brindaba mientras se llevaba a cabo el juicio, sac\u00f3 un disco que tuvo \u00e9xito. En Woodstock interrumpi\u00f3 la actuaci\u00f3n de The Who, lo que le vali\u00f3 empujones e insultos de Pete Townshend. Durante las siguientes d\u00e9cadas sigui\u00f3 siendo vocero de la contracultura y del pacifismo. El legajo suyo en el FBI lleg\u00f3 a tener m\u00e1s de 15.000 p\u00e1ginas. En 1989 se suicid\u00f3 con una sobredosis de sedantes.<\/p>\n<p>Pese a lo que muestra la pel\u00edcula, la conducta de Hoffman durante las audiencias fue bastante correcta. Fue de los que menos desacatos acumul\u00f3. Se supone que por ser el personaje de perfil m\u00e1s alto, se le pidi\u00f3 m\u00e1s recato que a los dem\u00e1s. Sin embargo un d\u00eda ingres\u00f3 disfrazado con una toga para emular al juez y era uno de los que a viva voz gritaba \u201cDenegada\u201d a cada objeci\u00f3n interpuesta por su propio abogado, para mofarse del juez que era su hom\u00f3nimo. El juez aclar\u00f3 al principio de las audiencias que pese a llevar el mismo apellido nada ten\u00eda que ver con Abbie.<\/p>\n<p>De todos los personajes Jerry Rubin es el que es dibujado con menor cari\u00f1o. Interpretado por Jeremy Strong (el hijo d\u00edscolo en Succession) es como si los actos posteriores al juicio hubieran condenado a Rubin a ser caricaturizado. Tiempo despu\u00e9s dej\u00f3 el activismo pol\u00edtico y gan\u00f3 fortunas con inversiones en Wall Street. Una sola letra hizo la diferencia. De Yippie a Yuppie. Pero Rubin, muestran las im\u00e1genes documentales, era como el resto de los acusados muy articulado para hablar: llama la atenci\u00f3n lo elaborados de los mensajes p\u00fablicos de los siete, discurso mucho m\u00e1s complejos y con una b\u00fasqueda menor del impacto de los que estamos acostumbrados a escuchar en la actualidad.<\/p>\n<p>Tom Hayden era joven y lideraba un grupo anti belicista que se opon\u00eda a la guerra de Vietnam. Continu\u00f3 en la vida p\u00fablica por muchos a\u00f1os. Fue elegido legislador en varias ocasiones. Su pr\u00e9dica pacifista no s\u00f3lo le hizo cosechar votos y un esca\u00f1o sino tambi\u00e9n el amor de Jane Fonda con quien estuvo casado 17 a\u00f1os. Luego del divorcio, Hayden se cas\u00f3 con la actriz Barbara Williams.<\/p>\n<p>Por el juicio pasaron tambi\u00e9n varias celebridades. Norman Mailer dio un encendido discurso y no se dej\u00f3 interrumpir por el fiscal, Phil Ochs y Judy Collins intentaron cantar desde el estrado ante la desesperaci\u00f3n del juez Hoffman, pero tal vez quien se llev\u00f3 todos los premio por su actuaci\u00f3n fue el poeta beat Allen GInsberg. Era considerado el l\u00edder espiritual, casi religioso, de los Yippies. Encabez\u00f3 varias de las marchas de esos d\u00edas. El fiscal le hizo recitar tres de sus poemas. Eran versos er\u00f3ticos que hablaban de una amor homosexual. GInsberg cont\u00f3 que se trataban de poemas que representaban sue\u00f1os h\u00famedos. Los gestos del conservador jurado se retorcieron.<\/p>\n<p>Las objeciones de Kunstler no fueron escuchadas. As\u00ed se desat\u00f3 una batalla de gritos, insultos y martillazos entre el juez, el fiscal y el abogado defensor que dur\u00f3 casi diez minutos. Durante todo ese tiempo, GInsberg, sentado a la derecha del juez, junt\u00f3 el pulgar con el \u00edndice de cada mano y empez\u00f3 a cantar Ommmm Ommmm para intentar apaciguar los \u00e1nimos. Cuando todos se callaron y \u00e9l segu\u00eda con su mantra pac\u00edfico, fue expulsado a los gritos de la sala por el juez Hoffman.<\/p>\n<p>Los 7 de Chicago en realidad fueron 8. El octavo era Bobby Seale, uno de los fundadores de las Panteras Negras, el grupo negro radicalizado. Su inclusi\u00f3n en el juicio fue un capricho m\u00e1s del Departamento de Justicia norteamericano. Seale casi no hab\u00eda estado en Chicago. Su estad\u00eda hab\u00eda sido muy breve y hab\u00eda ido a reemplazar a Eldrige Cleaver. El principal argumento para derribar la acusaci\u00f3n de Conspiraci\u00f3n ni siquiera era ese. S\u00f3lo de seguir la trayectoria de su agrupaci\u00f3n por los diarios o con haber escuchado al menos uno de los discursos de su l\u00edderes, cualquier persona se dar\u00eda cuenta que las Panteras Negras no se asociar\u00edan con nadie y menos con grupos de blancos que privilegiaban el reclamo por Vietnam que sobre las injusticias raciales.<\/p>\n<p>Tal como muestra la pel\u00edcula, el juicio se inici\u00f3 sin asistencia letrada para \u00e9l. Su abogado estaba convalesciente de una operaci\u00f3n y no acept\u00f3 ser defendido por Kunstler, el defensor de los dem\u00e1s acusados. El juez lo quer\u00eda obligar a aceptar a ese abogado pero \u00e9l se opuso f\u00e9rreamente. Hasta intent\u00f3, recurriendo a jurisprudencia, que le permitieran ejercer su propia defensa. Pedido denegado. Una vez m\u00e1s. As\u00ed que el iracundo Seale cada vez que pod\u00eda y siempre que era mencionado en un testimonio exig\u00eda a viva voz que lo dejaron repreguntar y ped\u00eda la palabra. Los cruces con el juez Hoffman fueron permanentes. Las acusaciones de desacato, m\u00faltiples. Hasta que una de esas intervenciones no permitidas por Seale se extendi\u00f3 m\u00e1s de lo habitual y la discusi\u00f3n con el juez lleg\u00f3 a los gritos. Este orden\u00f3 que lo sacaran de la sala y \u201cse encargaran de \u00e9l\u201d. Volvi\u00f3 a los pocos minutos cargado por el alguacil y dos polic\u00edas. Atado y encadenado a una silla y amordazado fue dejado en la sala de audiencia.<\/p>\n<p>Ac\u00e1 una vez m\u00e1s, Sorkin se aleja de los hechos. Una vez m\u00e1s, morigera la realidad para hacer m\u00e1s cre\u00edble su historia porque si contara lo sucedido tal c\u00f3mo ocurri\u00f3 muchos pensar\u00edan que un exceso de imaginaci\u00f3n perjudic\u00f3 al guionista (aunque a veces eso le sucede pero por la profusi\u00f3n de di\u00e1logos veloces o la propensi\u00f3n a crear escenas ic\u00f3nicas). Seale asisti\u00f3 a las audiencias maniatado y amordazado durante tres d\u00edas. En un momento hubo que reforzar los vendajes de la cara, pasando una tira por debajo de la mand\u00edbula para que no emitiera m\u00e1s sonidos. Seale se encarg\u00f3 de seguir molestando. Farfullaba detr\u00e1s de su mordaza cada vez que pod\u00eda. Tres d\u00edas despu\u00e9s el juez lo sac\u00f3 de la causa y orden\u00f3 un nuevo juicio que nunca se realiz\u00f3. Seale sigui\u00f3 detenido durante un tiempo dado que estaba acusado de un homicidio.<\/p>\n<p>En 1971 su esposa qued\u00f3 embarazada mientras \u00e9l estaba detenido. Algunos de los Panteras Negras se\u00f1alaron a uno de sus compa\u00f1eros como el presunto padre. Ese hombre apareci\u00f3 descuartizado unos meses despu\u00e9s. Seale fue investigado por el homicidio pero fue declarado inocente.<\/p>\n<p>El final de la pel\u00edcula es otro de los momentos en que el autor se aleja de los hechos reales. No hay constancias de que Rennie Davis, el compa\u00f1ero de Tom Hayden, llevara un cuaderno con los nombres de los ca\u00eddos en Vietnam. Las palabras finales, antes de conocer el veredicto, de los acusados no fue esa enumeraci\u00f3n de los muertos. Sin embargo, en una de las audiencias David Dellinger, el m\u00e1s veterano de ellos, aprovech\u00f3 que ese era el d\u00eda en el que se recordaba a los ca\u00eddos en combate. Los siete y sus abogados portaban esa jornada un brazalete negro en sus brazo derecho en se\u00f1al de luto (gesto que provoc\u00f3 otra queja de la fiscal\u00eda).<\/p>\n<p>Mientras Dellinger de pie le\u00eda el listado de los ca\u00eddos en esos d\u00edas, el juez ingres\u00f3 luego de un cuarto intermedio. Le orden\u00f3 que hiciera silencio y se sentara en su lugar. El acusado continu\u00f3 con la lectura. Luego lo de todos los d\u00edas: discusiones, alg\u00fan grito, el martillazo del juez sobre el estrado y el desacata de uno de los siete que se acumulaba. Otra de las licencias creativas del gui\u00f3n es la pi\u00f1a que le pega el veterano Dellinger a uno de los guardias. Pese a que acumul\u00f3 advertencias del juez Hoffman, el hecho violento no tuvo lugar.<\/p>\n<p>Los cargos de conspiraci\u00f3n fueron desechados (qued\u00f3 probado que los acusados no hab\u00edan articulado sus movimientos entre s\u00ed: de hecho algunos casi no se conoc\u00edan previamente) pero fueron culpados por violar la ley que imped\u00eda atravesar estados para provocar revueltas y disturbios callejeros. De todos los cargos quedaron eximidos John Froines y Lee Weiner.<\/p>\n<p>En la pel\u00edcula estos dos son utilizados como excusa de la acusaci\u00f3n para que no todos sean condenados y as\u00ed demostrar la imparcialidad del proceso. SIn embargo, Froines y Weiner estaban acusados de dar cursos para ense\u00f1ar a fabricar bombas Molotov y otros explosivo caseros (Sorkin atribuye esa actividad a Rubin).<\/p>\n<p>Al resto el juez los conden\u00f3 a cinco a\u00f1os de prisi\u00f3n por este delito. A todos se les sumaron varios a\u00f1os m\u00e1s por los desacatos durante el juicio. Sin embargo todas estas penas cayeron en las apelaciones posteriores. Respecto a la acusaci\u00f3n principal, los jueces de alzada determinaron que deb\u00eda hacerse un nuevo juicio. Pero eso nunca ocurri\u00f3. El estado no volvi\u00f3 a acusar a los 7 de Chicago.<\/p>\n<p>Fuente: Infobae<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En octubre de 1968, la convenci\u00f3n del Partido Dem\u00f3crata deb\u00eda elegir su candidato presidencial En octubre de 1968, la convenci\u00f3n del Partido Dem\u00f3crata deb\u00eda elegir su candidato presidencial. Las cosas hab\u00edan cambiado en los \u00faltimos meses. 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