ELECCIÓN DEL 1 DE JULIO, UNA LUCHA DE ESTRUCTURAS

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Siguen las campañas políticas federales y, junto con ellas, el despliegue impresionante -y seguramente muy costoso ejercicio- de tratar de insertarse en el corazón de los electores. Aunque con distintos actores, todas las campañas son iguales. Si algo debemos reconocer al régimen anterior, al vilipendiado tema de los 80 o más años de priismo, es la capacidad que tenía por formar entre sus filas a políticos natos, a aquellos que hicieron del tema de “entender a los ciudadanos” un arte.

En aquellos tiempos no había encuestas, ni grupos de enfoque, mucho menos media training ni tampoco ejercicios demoscópicos bien detallados y enfocados. Había políticos de cepa, con errores como cualquier ser humano, pero expertos en el arte de gobernar y de mantener la estabilidad “revolucionaria” a cualquier costo.

La política era cosa seria y para ello había que dedicarle un tiempo considerable.

Sólo hay que leer las memorias de algunos zooms politikon de esa época, algunos por cierto muy metidos en la toma de decisiones de Morena, para entender el modelo que predominó durante muchos años.

Los resultados obtenidos por supuesto que son motivo de análisis, pero habría que enfocarse en su efectividad al momento de gobernar.

El PRI no fue un partido político. Durante muchos años se convirtió en una cultura de hacer política y difícilmente algo como eso puede ser desarraigado de la sociedad.

En los próximos días los ciudadanos comunes y corrientes seguiremos sometidos a un bombardeo incesante de mensajes y de temas de campaña: escucharemos a aquellos que dicen que todo está mal y que debemos corregir, pero también a aquellos que consideran que las cosas no son tan malas y que nos encontramos en un periodo de ajuste, donde solamente debemos hacer algunas correcciones, pero que nos encontramos en el camino correcto.

Ya será decisión de cada uno en lo individual decidir su voto.

Lo que es innegable es que nos encontramos frente a una elección inédita.

Los genios operadores de los partidos políticos intentan por todos lados desentrañar los misterios que vienen aparejados en este ejercicio.

Hay quienes apuestan por manipular el voto y diferenciarlo, y hay quienes ingenuamente consideran que nada sufrirá variaciones.

Las cosas han cambiado, no pueden ser igual con tantas y tantas variables que se le presentarán al ciudadano cuanto tenga en sus manos 6 boletas, y la capacidad de elegir entre todas. Eso es algo que difícilmente se puede predecir.

Ese es el gran triunfo social, por primera vez en la historia dependeremos totalmente de la fuerza ciudadana.

No hay un método que nos permita manipular a plenitud la voluntad de los electores.

Por primera vez acudiremos a un ejercicio donde existen 6 opciones a escoger y tratar de incidir en ello en un trabajo ciertamente complicado.

Los mapaches de todos los partidos se han dado cuenta de que es prácticamente imposible meter la mano como la han venido haciendo desde hace muchos años.

Si hablábamos en columnas anteriores de un proceso de depuración de los partidos políticos, para ser justos también deberíamos hablar de un periodo de depuración de operadores electorales. Las cosas han cambiado y seguramente en los próximos años seguirán en esa dinámica.

El próximo proceso electoral será una lucha de estructuras, no hay más.

Parece una obviedad, pero no lo es tanto. El ganador será aquel que logre afinar a sus militantes y simpatizantes en un solo objetivo: llevar el mayor número de votos a las urnas.

Las estructuras tan vilipendiadas y sobajadas durante años, hoy encontrarán campo fértil para reactivarse, para demostrar su valía y por ello, su capacidad para movilizarse en momentos coyunturales y aclarar que tienen vida.

Sin embargo, también deberán entender una cosa: ya no ganan elecciones solas, necesitan del apoyo de otro sector de la población que vota, que sin duda no tiene ninguna simpatía por alguna expresión política, pero que ve con buenos ojos alguna candidatura.

Esa es la gran ventaja que tiene el PRI, a quien no hay que dar por muerto, o no todavía: años y años de experiencia organizando redes de apoyo, y que gracias a ese trabajo hoy tiene un voto duro que le garantiza un “colchón” de votos para considerarlo por lo menos como un adversario de respeto.

Puebla se encuentra sumergida políticamente en un proceso de transición.

Los partidos políticos afinan detalles y ensayan respuestas ante sucesos inesperados.

Pero detrás de ellos se encuentran aquellos políticos que aspiran a mantener el poder.

También quienes tienen todas las ganas y la actitud de mantenerse en la ruta del progreso.

Detrás de estos partidos políticos anquilosados se encuentra una nueva generación de políticos con ganas de hacer mejor las cosas.

El próximo proceso electoral dejará un cúmulo de experiencias y vivencias, que serán necesarias para planificar las elecciones de los próximos años.

Habrá que estar al pendiente para localizar a las nuevas caras de la política que desde ahora están luchando por un espacio desde el cual desplegar toda su creatividad y talento.

Estoy seguro que entre nosotros ya ronda el personaje que será candidato a gobernador en la próxima elección.

Solo es cuestión de tiempo.

gar_pro@hotmail.com

One Response to “ELECCIÓN DEL 1 DE JULIO, UNA LUCHA DE ESTRUCTURAS”

  1. ELECCIÓN DEL 1 DE JULIO, UNA LUCHA DE ESTRUCTURAS says:

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