EL INCONSISTENTE DOBLE DISCURSO DE MORENA EN PUEBLA: ACEPTO SI ME DAN GANADOR Y GRITO FRAUDE SI PERDÍ

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El triunfo, aunque sea estrecho, que el recuento preliminar del IEE, que coincide con el conteo rápido del INE, da a Martha Érika Alonso Hidalgo en la contienda por la gubernatura, es un tema de solidez matemática, pero también de madurez democrática y de legalidad. Más allá de la proclama y la acusación infundada, no hay elementos para suponer que esas cifras, que ponen a la panista en Casa Puebla, sean producto de un “fraude”. Se trata del mismo proceso electoral, no debemos olvidarlo, en el que el morenovallismo ha respetado, sin asomo de reclamaciones ni suspicacias, las victorias de MORENA en la Presidencia, Senado, diputaciones federales y locales y alcaldías. Por esa legitimidad y con esa autoridad moral, los partidos de la alianza Por Puebla al Frente están exigiendo que les respeten el suyo en la gubernatura. No más, pero tampoco menos.

¿Hubo “fraude” en gubernatura pero no en las otras elecciones?

¿Cómo?

Se festeja en el lopezobradorismo poblano que haya ganado Claudia Rivera Vivanco en la alcaldía de Puebla capital y hasta se aplaude el reconocimiento de resultados adversos del panista Eduardo Rivera Pérez, pero el discurso es diametralmente opuesto en el caso de la contienda por el gobierno estatal.

Se trató de las mismas casillas, de papelería que fue entregada y resguardada de igual modo y con iguales medidas de seguridad; se usaron las mismas mamparas y fueron los mismos ciudadanos quienes sufragaron.

No se acepta, por no convenir a las ambiciones personales del candidato derrotado en los números preliminares, Luis Miguel Barbosa Huerta, que haya resultados distintos, producto de un claro voto diferenciado en Puebla.

Hay bipolaridad en el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA): solamente en la elección que perdió anuncia judicialización, mientras la pureza de las otras no está en tela de juicio.

“Si gano hay democracia, si pierdo hay fraude”, es la máxima de no pocos en el partido del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien, por cierto, no se ha manifestado sobre el tema y se ve difícil que lo haga.

Consentir el discurso de Barbosa en Puebla sería poner un lunar muy oscuro a su triunfo en el país.

Hasta la tarde de este lunes y aún con muchas horas por delante para llegar el miércoles a los conteos distritales, Barbosa Huerta no había presentado una sola prueba de su “triunfo”.

Su proclama la sustenta en encuestas de salida con resultados apretados y que incluso han sido admitidas como fallidas por sus realizadores, como el caso de Roy Campos de Consulta Mitofsky.

Dijo este lunes muy temprano en el noticiario de Televisa con Carlos Loret de Mola: “decidimos tomar riesgos, tomamos riesgo en siete estados, en seis de ellos nos fue bien, en Puebla no. Las encuestas de salida no identificaron bien, no sólo la mía, cuatro encuestas de salida que se dieron a conocer, las cuatro dieron a conocer que MORENA iba adelante”.

Ese reconocimiento de Campos, profesional sin duda, generó que Barbosa se le fuera a la yugular, como acostumbra con su tono intolerante.

“Yo le tenía mucho respeto. Ya no le tendré ningún respeto ni consideración”, escribió el candidato en Twitter.

De nuevo, “sólo cuando gano hay limpieza”.

Este lunes también, al reconocer su fracaso en la elección para gobernador, el priísta Enrique Doger Guerrero dio su aval a las cifras del Instituto Electoral del Estado (IEE) y la ventaja de Alonso Hidalgo.

Pero no hay que perder de vista que el plan original del ex perredista siempre fue la judicialización y hasta la anulación del proceso. Como aquí se reportó, fue construyendo la narrativa del “fraude” por anticipado.

Por eso, desde días antes del 1 de julio, llegó a Puebla el ex titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), Santiago Nieto Castillo.

Ahora es su asesor de cabecera.

Sin embargo, Barbosa está ahora ante el riesgo de quedarse solo con sus acusaciones.

Nada raro sería que los morenistas triunfadores, aquellos que tienen cargos asegurados, comenzando con los virtuales alcaldesa de Puebla, Claudia Rivera, y senador, Alejandro Armenta Mier -fiel a su estilo-, lo dejen muy pronto solo.

Si López Obrador no lo ha abandonado, lo parece.

Así se respira.

Su silencio sobre Puebla presagiaría un reconocimiento tácito a la victoria de Martha Érika.

Además, el virtual presidente electo tiene temas más importantes que atender ahora.

Hay también puentes de entendimiento del morenovallismo con él, muy importantes.

Nadie quiere pleito.

Parecería infructuoso, así, llegar así a tribunales.

gar_pro@hotmail.com

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