MORENA Y SU (ABSURDA Y VENGATIVA) PRETENSIÓN DE UN VIRTUAL GOLPE DE ESTADO LEGISLATIVO

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Con desconocimiento sobre las facultades mínimas que tendrán como legisladores y los alcances sociales negativos y altos costos económicos de sus pretensiones, la mayoría de 22 diputados locales lopezobradoristas ha planteado una agenda parlamentaria inmediata para la LX Legislatura llena de rencor y en búsqueda de venganza contra cualquier medida que haya avalado en el pasado el morenovallismo. Su intención de facto es consumar, por encima de la conveniencia, la lógica y el bienestar de los poblanos, un virtual golpe de Estado legislativo contra la administración que encabezará Martha Érika Alonso Hidalgo a partir del 14 de diciembre –estando pendiente, claro, la impugnación presentada por MORENA y lo que en su momento decida el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación-.

En ese grupo legislativo que busca coordinar el camaleónico y violento José Juan Espinosa Torres -de hecho ya lo hace sin nombramiento oficial-, la inexperiencia es casi completa.

Solamente 2 de los 22 diputados que lo integran han ocupado antes una curul, el mismo Espinosa y el también impresentable ex priísta y ex panalista Héctor Alonso Granados.

Esa falta de tablas –que se vuelve supina en el caso de Gabriel Biestro- presagia dos cosas: rumbos y propuestas huecas en el desempeño de la legislatura que arranca el 15 de septiembre y que, muy previsiblemente, el grueso de los legisladores lopezobradoristas poblanos se conviertan en levantadedos a favor de las órdenes y los caprichos y los rencores de su coordinador –así como los diputados federales y senadores de Morena lo harán respecto a su Gran Señor, Don Andrés Manuel López Obrador-.

La bancada que encabeza el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) amaga, de entrada, con destituir a los consejeros del Instituto Estatal Electoral (IEE) y a los magistrados del Tribunal Electoral del Estado de Puebla (TEEP), sin conocer los procesos para ello, que exceden sus potestades.

Olvidan que es el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) el que tiene la última palabra sobre primer el asunto, pero seguramente apenas se están enterando de eso.

Si no hay cambio en su actitud, bien podrían convertirse los diputados y diputadas afines a MORENA en un indeseable factor de ingobernabilidad y parálisis para el estado de Puebla, un caos de proporciones inimaginables que terminarán pagando los ciudadanos a los que dicen querer servir.

En la agenda que perfilaron hace unos días con un aire de soberbia y odio pocas veces visto –como si alguien les hubiera matado a un hijo o secuestrado a un ser querido-, hay una lista de revanchas antes que un interés genuino por legislar, con la anulación de muchas de las reformas del morenovallismo, pero sin advertir el camino procesal y los costos políticos y sociales que eso implicaría.

Los ejemplos ahí están: prometen la destitución del fiscal general del estado, sin presentar una propuesta seria; revertir la privatización del agua, sin un plan para obtener los miles de millones de pesos que costaría cancelar la concesión; o reabrir las cuentas públicas ya aprobadas del ex gobernador Rafael Moreno Valle, sin advertir que pueden generar recursos jurídicos de impugnación. También proponen enviar al paredón al auditor Superior del Estado, David Villanueva, como si eso fuera garantía de certidumbre para la fiscalización de las autoridades.

Los diputados morenovallistas generarían así una cascada de amparos, recursos y controversias legales, llevando al Congreso mismo en su conjunto al constante litigio de barandilla contra particulares. Un pleito sobre el pleito, en una espiral interminable.

Desoyen con esa actitud el mandato que los poblanos les dieron en las urnas.

Se anuncian como un grupo rijoso y revanchista por la derrota en la gubernatura.

Y, finalmente, ignoran que las campañas ya terminaron y que el Poder Legislativo también gobierna.

Más allá de la estridencia y el protagonismo insatisfecho de los J.J. y los Biestro Medinilla, deberá aparecer tarde o temprano, la voz del presidente virtualmente electo Andrés Manuel López Obrador para llamarlos al orden.

De otro modo, el caos será inevitable.

Y Puebla entera terminará pagando las consecuencias.

gar_pro@hotmail.com

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