LA RUTA DE MARTHA ÉRIKA ALONSO RUMBO A CASA PUEBLA

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Mientras más se diluyen los argumentos de la impugnación sobre su triunfo y los agoreros de la anulación se quedan sin voz, la gobernadora electa de Puebla, Martha Érika Alonso Hidalgo, transita en un camino sin distracciones para tomar las riendas del estado el próximo 15 de diciembre. Supervisa obras que le tocará avalar, termina de afinar los nombres y cargos en su equipo, se reúne con diputados locales electos y con los que van de salida, para perfilar agendas legislativas inmediatas y futuras. También configura con las autoridades municipales que asumirán sus cargos en octubre planes de colaboración y acciones. En suma, evidencia que a ella dejaron de preocuparle aquellos que siguen con el mito del fraude.

La primera mujer panista en conducir un gobierno estatal ha trazado una ruta consistente y sin pausas hasta su rendición de protesta.

Nada será improvisado a la mitad de diciembre, cuando asuma funciones si, como anuncian los hechos y las percepciones, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ratifica su constancia de mayoría, a más tardar en noviembre próximo.

Desde hace un par de semanas, Martha Érika ya tiene en funciones a su primer equipo para el relevo en la gubernatura: Franco Rodríguez Álvarez, coordinador de enlace Institucional; Eduardo Tovilla, coordinador Administrativo y Finanzas; Sandra Izcoa, coordinadora de Comunicación, y David Rosas Armijo, coordinador de Oficina y Agenda.

El 1 de agosto quedó instalada ya la Comisión de Transición, para la entrega-recepción, un proceso terso gracias al oficio y los buenos modales políticos del gobernador Tony Gali y la prudencia e institucionalidad de la propia Martha Erika, respetuosa -hasta la médula- del tiempo, y el espacio, del actual huésped de Casa Puebla.

Al frente de dicha Comisión de Transición están el actual secretario general de Gobierno, Diódoro Carrasco Altamirano, y el citado Franco Rodríguez, quien fungió como coordinador de la campaña de la ex candidata a Casa Puebla.

Sin meterse en una sola de las disputas políticas que buscan los cada vez menos seguidores del candidato derrotado, Luis Miguel Barbosa Huerta, la primera mandataria estatal poblana sigue adelante.

Sin atender una sola de sus provocaciones, ha logrado conseguir en torno suyo, de su equipo y de su trabajo, una etapa de normalidad en esta transición.

Ya el pasado lunes, de hecho, el experimentado Eduardo Tovilla, quien se perfila como secretario de Finanzas y Administración, sostuvo una primera reunión de transición con el actual titular de esa dependencia, Enrique Robledo, para intercambiar puntos de vista sobre el panorama del estado en la materia y perfilar una administración austera, como lo ha expresado ya la propia gobernadora electa.

En forma paralela, Martha Erika Alonso también ya acordó con los diputados locales que terminan funciones el 15 de septiembre posibles reformas para un periodo extraordinario, ante la beligerante actitud de los integrantes de la mayoría lopezobradorista del próximo ejercicio legislativo, quienes se niegan al diálogo.

Es un plan legal y legítimo para darle la vuelta a la agenda de hiel de los diputados del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), que absurdamente se han propuesto ir contra todo lo que ella proponga.

Ante ellos y como anuncio de lo que trabajará con los legisladores de “Por Puebla al Frente” que conformarán la LX Legislatura, Alonso Hidalgo presentó su plan de austeridad, ahorro y la propuesta de crear la Secretaría de Medio Ambiente, cuyo titular podría ser Michel Chaín, el ex candidato del Partido Verde (PVEM).

La gente en las calles de Puebla y en las mesas familiares, en muchos sentidos, tiene también la percepción de que la normalidad del estado no se ha trastocado.

La gobernabilidad desde los tres poderes está intacta.

A pesar de la intensidad de los mensajes y la cobertura mediática a los derrotados, la versión del fraude se ha desdibujado casi por completo a poco más de un mes de la jornada electoral.

El pasado sábado, Martha Erika Alonso se reunió con autoridades municipales electas y adelantó una línea de trabajo con base en el humanismo y el cumplimiento de compromisos, para ofrecer buenos gobiernos.

La gobernadora electa estuvo luego este domingo recorriendo las obras de los remodelados Paseo Bravo y Parque Juárez con el alcalde Luis Banck, quien ha cumplido con creces su encomienda y se perfila para ocupar una importante posición dentro del próximo gabinete estatal, tal vez como poderoso jefe de la Oficina de la titular del poder Ejecutivo.

La Puebla indignada y “en pie de lucha” de la que hablan los barbosistas no existe o al menos no está a la vista.

El próximo fin de semana, sin duda, habrá una marcha contra el supuesto fraude, pero los hechos y las percepciones, que siempre terminan por traducir la esencia de la política-política, caminan por otro rumbo.

Los pedazos de la Puebla rota tras la elección tampoco tienen rastros visibles.

Hay, por hoy, una sola realidad.

Salvo que el TEPJF, por la “voluntad política” de AMLO –como desea y sueña Barbosa- disponga otra cosa.

Foto: El Sol de Puebla

gar_pro@hotmail.com

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