ARMENTA O BARBOSA, LA DUDA DEL LOPEZOBRADORISMO Y EL MISMO AMLO, EN CASO DE ELECCIÓN EXTRAORDINARIA

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La posibilidad, más cercana que nunca, de la anulación del proceso para elegir gobernador, que fue perfilada por el magistrado ponente del TEPJF, José Luis Vargas, llevó al clímax de la especulación a lopezobradoristas y militantes de base de otros partidos, quienes ven al senador Alejandro Armenta como una posibilidad de relevo en MORENA para Casa Puebla en una nueva elección. Sin demeritar a Luis Miguel Barbosa, quien ha sabido llevar su impugnación a esta instancia, es innegable que se reflexiona también en la cúpula morenista y el círculo cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador, sobre las cualidades competitivas de uno y otro, para una contienda extra con un alto nivel de dificultad.

Ese considerado Plan B no es novedad y ha rondado la mente de seguidores, militantes y los hombres y mujeres que deciden en el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), desde hace más de cinco meses.

La diferencia es que ahora, con la cercanía de la votación en la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y luego de conocerse la resolución que propone la nulidad, ese Plan B es hoy intenso al máximo.

Así como los partidos y personajes del Frente que encabezó el PAN)viven horas amargas y buscan revertir la tendencia negativa y hacer un bloque nacional que frene la injerencia externa en el TEPJF, los lopezobradoristas poblanos están en éxtasis.

La posibilidad de que Armenta releve a Barbosa en la candidatura es tan clara, que incluso entre líneas y en privado los dos la reconocen.

En sus últimas entrevistas y conferencias de prensa, el ex perredista ha tenido matices en su discurso.

Ha cambiado el “estoy seguro”, por el condicionante “si yo soy”, cuando se le pregunta sobre si será nuevamente abanderado de una alianza ente MORENA, PT y PES.

En tanto, Alejandro Armenta ha transitado del “no” contundente, al “he trabajado toda mi vida para esta lucha”, cuando deben responder sobre quienes lo impulsan para aparecer en la boleta de un proceso extraordinario.

También ha recurrido, ya varias veces, a la consabida frase de: “Seré gobernador de Puebla si Dios quiere y los poblanos quieren”, palabras con mucho mar de fondo y que Barbosa entiende perfectamente.

El ex presidente de Acatzingo y titular de Desarrollo Social en gobiernos del PRI, tiene además impulsores importantes.

Se cuenta que trae el apoyo de Alfonso Romo, jefe de Gabinete de López Obrador; de César Yáñez, coordinador de Política y Gobierno, además del afecto de su esposa, la empresaria Dulce Silva.

Encima, no hay que perder de vista que Ricardo Monreal, coordinador de la bancada mayoritaria de MORENA en el Senado, lo tiene muy cerca y como uno de sus consentidos. Tanto que lo impulsó como presidente de la (poderosa) Comisión de Hacienda de la Cámara Alta.

En la entidad, el ex priísta tiene el respaldo incondicional de mas de la mitad de los 48 alcaldes y alcaldesas lopezobradoristas.

Su Talón de Aquiles está entre los diputados locales, pues de los 22 de MORENA, PT y PES, solamente un par serían enteramente armentistas. Los demás están con Barbosa.

En la bancada federal las cosas son distintas, pues Armenta tiene el respaldo de casi todos y todas.

Además, por su pasado tricolor -y sus ligas con el ex gobernador Mario Marín-, tiene el apoyo de muchísimos priístas y la mayoría de los operadores que antes militaron en el tricolor están ahora con él.

Quienes no lo han hecho y permanecen en el Revolucionario Institucional (PRI) lo han buscado ya o, sin dejar su militancia, le han ofrecido su respaldo.

Muchos de esos 564 mil votos que consiguió el PRI para Enrique Doger estarían agazapados esperando la migración, si el hoy senador de MORENA es el candidato de relevo.

Del otro lado, Luis Miguel Barbosa Huerta conserva también fuerza y el liderazgo moral entre muchos alcaldes, la mayoría de los diputados locales y un puñado de los y las federales.

Sin embargo, el desgaste natural de estos más de 150 días de contienda postelectoral, con mayor desgaste mediático y anímico que en la campaña constitucional, le han dejado saldos negativos.

Según algunas fuentes, Barbosa ya no es visto como del todo “confiable” en el primer círculo del Presidente de la República.

Los comentarios son que el tabasqueño quiere un candidato muy competitivo, que asegure el triunfo.

Pues no habría hecho “todo esto” -si es que así fue-, para entregar la plaza en una elección extraordinaria nuevamente al morenovallismo.

Hay un tema que también se valora muchísimo.

En el supuesto de que Armenta llegara a Casa Puebla, el oriundo de Izúcar de Matamoros, pero que desde niño fue a vivir a Acatzingo, garantiza desde la visión de muchos la posibilidad de estabilidad para la entidad.

Su carácter personal, humano, cercano y más afable que el de Barbosa, quien es visto como un hombre de poca tolerancia y de agrio trato, perfilarían un gobierno muy distinto al que ofrecería el candidato original de Juntos Haremos Historia.

La capacidad de Armenta para conciliar y sumar, ya demostrada en su paso por el PRI y la administración pública, también juegan a su favor.

La decisión, en caso de llegar a ese escenario, será de un solo hombre, no hay que confundirse ni desgastarse.

Claro, uno que escucha a sus cercanos.

No hay necesidad de enfermar a Barbosa, ni de desatar el golpeteo con las leyendas negras.

No.

Allá en la oficina que está frente a la Plaza de la Constitución, en a Ciudad de México, se tomará la determinación.

Eso, si es que llega el momento.

gar_pro@hotmail.com

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