ARITMÉTICA Y ELECCIÓN: CON ALTO ABSTENCIONISMO, BARBOSA ARRIBA; CÁRDENAS FRÁGIL Y JIMÉNEZ MERINO EN FOCOS ROJOS

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Al ser una elección solamente de gobernador, la extraordinaria en Puebla tendrá un alto abstencionismo, que preocupa. En el mejor de los escenarios, pero también el menos probable, participaría 52 por ciento de los 4.5 millones de potenciales votantes de la Lista Nominal estatal. Sin embargo, la lógica ubica en 46 por ciento -si acaso- la concurrencia a las urnas. Así, con su abrumadora ventaja, el candidato puntero de Juntos Haremos Historia, Luis Miguel Barbosa, rondaría el millón de votos; Enrique Cárdenas, abanderado de PAN, PRD y MC, tendría un techo de unos 500 mil, y con la votación más pobre de la historia del PRI, Alberto Jiménez Merino, con unos 200 mil sufragios. Falta ver si esta aritmética funciona y si, en un milagro, las campañas prenden y al menos emocionan.

Las cifras de participación de ciudadanos el 2 de junio serán muy pálidas, en comparación con el histórico 68.3 por ciento -de acuerdo con los análisis más pausados- del 1 de julio de 2018.

Sólo lo supera la votación poblana de 74 por ciento en 1994, en la elección federal en que resultó elegido presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, con un país en tensión, tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio, y con el perredista Cuauhtémoc Cárdenas, el panista Diego Fernández de Cevallos y otros seis candidatos, como opositores.

Hubo mucha expectativa en ese momento.

La previsión actual en Puebla, de que acudirá a votar entre 52 a 46 por ciento de la Lista Nominal, que calculan en el cuarto de guerra de Barbosa, resulta lógico.

El año pasado se eligió todo: diputados locales y federales, senadores, alcaldes, gobernador y Presidente.

El efecto Andrés Manuel López Obrador volcó a los ciudadanos a sufragar.

En Puebla, la contienda cerrada y muy disputada, emocionó hasta el nerviosismo a los seguidores de las dos principales opciones.

Esta elección extraordinaria tiene condiciones completamente distintas.

En las campañas hay apenas algunos destellos y en el tema de emocionar, el morenista Luis Miguel Barbosa Huerta es el único protagonista.

Muchos de sus sus actos tienen calidez y las condiciones en que navega hacia el 2 de junio, con holgura, le permiten ensayan discursos con punch.

En cambio, Cárdenas y Jiménez Merino, al menos como percepción desde la distancia, pareciera que no hacen química con sus posibles votantes.

No prenden, no emocionan, salvo -hay que reiterar y dejar el beneficio de la duda- algunos destellos aislados.

El mismo Barbosa los convocó a realizar campañas más emocionantes, pues dijo que de eso depende la posibilidad de menguar el abstencionismo.

La ventaja le permite incluso esas recomendaciones que, seguramente, no tomaron muy bien en los otros cuarteles.

Para definir la expectativa de concurrencia a las urnas, Consulta Mitofsky realizó un análisis comparativo de las últimas 10 elecciones en Puebla:

Son 1992, que tuvo una participación de 50.1 por ciento; 1994, que tiene el récord con 74 por ciento de participación y 1998, con 55.5.

Luego está el año 2000, con 62.6; en 2004 se registró 55.2 por ciento de la Lista Nominal; 2006, con 57.2 por ciento; 2010, también con 57.2.

Llegó 2012 y se registró una participación de 63.3 por ciento; en 2016, la de la llamada minigubernatura, la más baja de este comparativo, con apenas 44.6; y finalmente 2018, que Consulta Mitofsky considera con una participación en las urnas de 68.3 por ciento (hay otros análisis que la ubican en 67.2).

Con base en estos comportamientos, en este proceso extraordinario, la casa encuestadora de Roy Campos prevé que apenas se arañará 46 por ciento de participación.

La Lista Nominal es de 4 millones 500 mil 580 electores.

La previsión de una participación tan baja, de 46 por ciento, nos deja una bolsa de 2 millones 70 mil votos.

Luego entonces y en estricta aritmética, viene la proyección para cada candidato, descontando un margen de votos nulos, que siempre se da.

En las casas de campaña, al menos de quien es realista, la previsión es de alrededor de un millón o más de votos para Barbosa, de Juntos Haremos Historia en Puebla (Morena, PT y PVEM).

Entre 400 a 500 mil para Enrique Cárdenas, quien ronda 20 por ciento de las potenciales preferencias.

Y en el sótano, el priísta Alberto Jiménez Merino con, en este momento, un escenario grave: con 10 por ciento o menos de las preferencias que han reflejado las encuestas, estaría por ahí de 200 mil votos, menos de la mitad de lo que consiguió Enrique Doger el año pasado, 565 mil sufragios.

A la mitad de la ruta de 60 días de campaña, aún hay tiempo para intentar que la previsión de una baja participación no se cumpla.

Pero si los candidatos no emocionan lo suficiente, no ocurrirá.

gar_pro@hotmail.com

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