ELECCIÓN DEL NUEVO AUDITOR DEL ESTADO, PRUEBA DE FUEGO DEL CONGRESO DE PUEBLA

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El Congreso del estado enfrenta una de sus mayores pruebas de fuego -una más- esta semana cuando deba presentar la terna de aspirantes a la titularidad de la Auditoría Superior del Estado (ASE). En primera instancia, la Junta de Gobierno y Coordinación Política, que encabeza el morenista Gabriel Biestro, tiene la palabra y tendrá que dejar constancia de que los padrinazgos y los recomendados no pesan más que los postulantes con suficientes méritos y pulcritud profesionales. Caer en la inercia del pasado, cuando se privilegió el “dedazo divino”, con base en intereses, cuotas y proyectos políticos, sería el peor de los mensajes en la Cuarta Transformación (4T) poblana. Este proceso no puede reeditar los vicios y la falta de legitimidad con que se dio el nombramiento del presidente de la Comisión de Derechos Humanos estatal. De ser así, estaríamos ante un indeseable y perverso retroceso.

A unas horas de que la llamada Jucopo, que preside Biestro Medinilla, presente los tres nombres elegidos, entre los 18 postulantes -solamente hay dos mujeres-, hay también ya los autoproclamados o mencionados como “favoritos”.

Entre quienes se asumen con esa condición, que lleva hedor al más rancio y negativo pasado, hay algunos que se ven como los elegidos del gobernador, de Biestro o incluso de algunos ex titulares de la ASE.

¡Qué despropósito!

¡Qué manera de contaminar el proceso!

En cambio, lo que sí está claro es que esos “preferidos” han detectado ya que Juan Carlos Díaz Carranza es el candidato más fuerte.

La ruta para llegar a esta conclusión es simple:

El también catedrático de las universidades Iberoamericana y Anáhuac es quien no tiene negativos reales.

Comparte, así lo ha expresado en sus exposiciones y en su labor profesional y académica, la visión del gobierno federal de combate a la corrupción.

Fue el mejor en las comparecencias y tiene suficientes vínculos nacionales, principalmente en la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

La guerra de lodo y las grillas, que también en este tema se han dado, han apuntado sus balas contra Juan Carlos Díaz Carranza.

Eso algo nos está diciendo, en el contexto y los intereses aviesos de quienes quieren llegar por sus “relaciones políticas” y no por sus méritos.

Y es que, en realidad, no los tienen.

Díaz Carranza, experto en fiscalización de recursos federales, rendición de cuentas y evaluación del gasto público, ha sido víctima de numerosos ataques e inventos.

Porque eso son precisamente, diatribas sin sustento.

Una repetida hasta la saciedad: su supuesta cercanía con el priísta Jorge Estefan Chidiac, un vínculo que no existe desde hace 10 años.

O que es una especie de “emisario” de personajes como José Antonio Meade o Luis Videgaray.

Al más puro estilo aldeano de los políticos menores de Puebla, buscan desacreditarlo ante los ojos del gobernador, quien será un importante factor de decisión.

Al oído le susurran palabras envenenadas.

A estas alturas, con candidez pueril hay quienes piensan que a golpe de periodicazos llegarán a esa importante posición, a la responsabilidad de vigilar que el dinero público se aplique correctamente en el estado.

Creen que la llave para la ASE es la guerra sucia.

Se equivocan.

Hace unos días, llegó a Garganta Profunda, vía correo postal, un voluminoso expediente sobre Francisco Romero Serrano, uno de los autoproclamados “elegido” por Miguel Barbosa.

Contiene valiosa información del ex presidente del Colegio de Contadores.

Sin embargo, es innecesario comentarlo, por lo obsceno de su contenido.

Lo importante y de fondo es que el Congreso local no repita los yerros en que ha caído, en casos análogos al de la ASE, que está por definir esta semana.

Tanto en el gobierno como en el Legislativo se han cometido algunos errores en la designación de perfiles para el mando de posiciones estratégicas, los que han debido enmendarse en el camino.

Si hay algo en lo que el barbosismo no puede, no debe, equivocarse, es en la designación de la persona correcta, que estará a cargo de las auditorías a todos los sujetos obligados.

Todos, desde el gobernador y el rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), hasta los presidentes municipales y titulares de dependencias y organismos descentralizados.

Ya en una entrega de Garganta Profunda, el pasado 22 de septiembre, se dio cuenta de la altísima responsabilidad que tienen los 41 diputados y diputadas del Congreso local en este tema.

Pero especialmente ésta recae en la mayoría del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

(http://www.pueblaonline.com.mx/garganta_prof/?p=12081#.XdMIYldKjIU)

Deben superarse las inercias del pasado.

Soslayar padrinazgos e intereses políticos.

Ir por la mejor carta.

Está mucho en juego.

Más vale que se esté bien consciente de ello.

gar_pro@hotmail.com

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