PUEBLA, MORENA Y EL COSTO DE GOBERNAR

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El aumento al pasaje, el incremento en impuestos, el molesto trámite y gasto que se avecinan por el cambio de la tarjeta de circulación y el reemplacamiento, los despidos en la administración estatal, son medidas impopulares que ya enfrenta el gobierno morenista del estado. A eso hay que sumar los yerros a nivel federal: el descontento por la distribución del presupuesto, que tiene en protesta constante a grupos de presión; la inseguridad y la desordenada conducción del la economía y del país en general, del presidente Andrés Manuel López Obrador, son las banderas que la oposición al lopezobradorismo tiene para echar en cara que la 4T nomás no camina. En la proximidad de las elecciones intermedias de 2021, estos negativos del actual régimen son oro puro para PAN y PRI y lo pueden capitalizar en las urnas.

Desde este lunes, en nado sincronizado, los dirigentes estatales de los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI) salieron a reclamar al gobernador el incremento de gravámenes y el despido masivo del personal del gobierno, entre otros temas.

En el campamento del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), el nacional y en Puebla, debería además existir mucha preocupación por la súbita caída en las encuestas.

De marzo de este año a este noviembre, pasó de contar con 51.9 por ciento de las potenciales preferencias electorales, a apenas 36.3 por ciento.

Una disminución muy drástica de 15.6 por ciento, de acuerdo con la medición de El Universal, que fue publicada este lunes.

Es decir, 71.3 por ciento de los encuestados en la muestra nacional consideran que “estaríamos mejor con un Presidente de otro partido”.

Aunque las cifras no son exclusivas de Puebla, el estudio debe encender los focos rojos en el estado, por sus propias circunstancias.

Morena está dividido en la entidad.

Así quedó demostrado en la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) entre los diputados federales lopezobradoristas de Puebla.

El partido en el poder no tiene en realidad un voto duro.

Su triunfo en 2018, en diputaciones locales, federales y alcaldías, se debió al efecto AMLO.

Dan la impresión los gobiernos municipales y los legisladores federales morenistas que no tienen coordinación con Casa Aguayo.

Se grillan entre sí.

Y fuerte.

La efervescencia por la elección de las dirigencias nacional y en el estado los tienen enfrentados.

Morena está distraído en sus pleitos internos y la división de los grupos lo pulveriza.

Las medidas que ha debido tomar el gobierno de Miguel Barbosa Huerta, sin que pudiera eludirlas, son inexorablemente impopulares.

El alza del pasaje, de 6.5 a 8.5 pesos, con todo y el subsidio para el descuento a los estudiantes, no ha caído bien.

Golpeó los bolsillos de las clases media y baja, en donde está la base más grande de votos.

El anuncio del despido de 15 por ciento de la plantilla de la burocracia es otro escollo, que se podría potenciar en los votos de los familiares de quienes vayan a ser cesados.

El incremento del ISN, de 2.5 a 3 por ciento, no tiene nada contentos a los empresarios locales.

Se estima, con base en la Ley de Ingresos estatal, que 6 de cada 10 pesos que recaude la administración vendrá de la Iniciativa Privada poblana.

Esto, a través de los impuestos Sobre Servicios de Hospedaje y por Remuneraciones al Trabajo Personal, conocido como ISN.

Se respira también inestabilidad en la administración estatal, con el anuncio y versiones de tantas renuncias, cambios y/o enroques en el gabinete.

También, en el terreno de la responsabilidad federal, pero que pega mucho en Puebla, sigue la incertidumbre sobre lo que pasó con el percance aéreo en que murieron la gobernadora Martha Érika Alonso, su esposo el senador Rafael Moreno Valle y tres personas más.

Hay dudas.

Muchas.

Y no hay información precisa.

Ante este panorama, Morena debiera redoblar esfuerzos para apaciguar los ánimos y trabajar en el convencimiento electoral de la base de beneficiarios de los programas lopezobradoristas.

Es ahí donde está su tabla de salvación.

Más de 10 millones de personas que de manera directa reciben alguna beca o pensión.

De los programas asistencialistas del Presidente de la República.

Ese número, en todo el país, es previsiblemente exponencial en sus familiares.

Por lo pronto, PAN y PRI han encontrado en estos “defectos” de la Cuarta Transformación (4T) la bandera ideal.

El pretexto para llevar sufragios a su causa.

Y no erran el camino.

Ni el discurso.

En Puebla Morena está padeciendo ya el costo de gobernar.

¿Alguna duda de que el poder desgasta y pasa factura?

gar_pro@hotmail.com

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