DAVID MÉNDEZ Y EL CANTO DE LA SIRENAS

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Sordo al canto de las sirenas, esa que desde la Secretaría de Gobernación se escucha tan cercano y tan seductor, es como David Méndez ha ofrecido que será su conducta como titular de la Segob. El compromiso que expresó, de que no estará en las boletas de 2021, es una buena noticia. El gobernador Miguel Barbosa, Puebla y los poblanos necesitan un encargado de la gobernabilidad que esté de tiempo completo y sin distracciones. Desde la memoria de los tiempos priístas, siempre el titular de esa dependencia se había visto como el “jefe de gabinete”, el “segundo de a bordo”, y como el “futuro sucesor”. Méndez, político que nació literalmente en la cuna de la izquierda histórica poblana, aseguró que será un funcionario de overol y no de oropel. Que, de verdad, así sea.

En principio, el compromiso que hizo este lunes Méndez es de reconocerse.

En entrevista con medios, se descartó para buscar algún cargo en 2021.

No se ve a sí mismo en ninguna boleta.

Ni en el proceso federal, ni en el local.

“Tengo que enfocarme a hacer un trabajo muy importante.

“En este encargo no hay que distraerse ni escuchar el canto de las sirenas.

“Yo vengo a responder con resultados”.

Resumió Méndez, a quien muchos ya habían candidateado para posiciones en los corto y largo plazos.

No va.

En 2021 no, dijo.

Su comportamiento sería muy distinto de los últimos titulares de esa dependencia.

Incluso cuando tuvo otros nombres.

Quién puede olvidar la definición de “delfín” que casi por antonomasia, en la jerga política poblana, se le atribuía al titular de la Secretaría de Gobernación o General de Gobierno.

Muchos que por ahí pasaron sí sucumbieron a la encantadora -pero engañosa- tonada.

Y en ésta se perdieron.

Olvidaron su alta responsabilidad y se enfocaron en su personal proyecto político personal.

Incluso, con lo difícil que es construir uno político desde esa posición.

Pocos lograron el éxito y descuidaron sus tareas principales.

Ahí está el hoy prófugo Mario Marín Torres.

Él si llegó a Casa Puebla, tras ser el alcalde capitalino y luego de haber pasado por la Segob.

Fue el último.

Los demás han fracasado.

Carlos Alberto Julián y Nácer, en el melquiadismo, no logró su su sueño de ser alcalde de Puebla.

Javier López Zavala también fracasó, no pudo ser gobernador en la etapa final del priato en Puebla.

De poderoso secretario terminó en pobre caricatura política.

Mario Montero Serrano, otro a quien no se le dio ese salto, en su caso a la presidencia municipal capitalina.

Ya en el morenovallismo, Fernando Manzanilla Prieto tampoco pudo surcar la ruta a la sucesión, desde la entonces Secretaría General de Gobierno.

La lista la completan muchos otros más.

Ahí está el caso de Jesús Rodríguez Almeida, quien se cayó como posibilidad de gobernador interino.

En contraste, David Méndez Márquez se ha descartado apenas a cinco días de asumir el mando de la Segob.

La rapidez con que lo hace se traduce en contundencia.

La contundencia en compromiso.

Ha dicho también que ejercerá una función muy cerca de las autoridades municipales.

Y es que efectivamente, con la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado, con la que comenzó el barbosisimo, la Segob tiene más ese perfil.

También de diálogo con el Congreso y las fuerzas políticas.

David Méndez prometió que su desempeño no será de escritorio.

No será, como en otros casos, un secretario de salón, de oficina, de cafés y restaurantes.

Estará, dijo, ocupado de encontrar soluciones a los conflictos del estado de Puebla.

Y lo recorrerá.

Esa secretaría, de la que tanto depende en la entidad, requiere un titular de tiempo completo.

Más en los tiempos que corren.

Parece que Méndez sí lo está entendiendo.

Que sea para bien.

Que las ambiciones de grupo no modifiquen el camino.

Porque le haría mucho daño a su jefe.

Lastimaría su oficina y afectaría la gobernabilidad de la entidad.

Y reeditaría lo malo del pasado.

gar_pro@hotmail.com

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