APUNTES SOBRE EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL POBLANO

foto-estudiantes

Poco tenemos que presumir las generaciones recientes respecto de la conciencia social que hemos mostrado. Desde los años 60, sin menospreciar el debate que puede darse, en Puebla no se sentía con tan benéfica estridencia el despertar de la conciencia dormida de los jóvenes. El movimiento estudiantil para exigir justicia por el asesinato de tres estudiantes, dos de la UPAEP, colombianos de intercambio, y uno de la BUAP, todos de Medicina, ha traído un despabilamiento general en los poblanos, sin reparar en estratos, edades, ni oficios. También ha estremecido y ha puesto mayor alerta en las autoridades, sobre la inseguridad. Toca ahora a los estudiantes mantener el mismo ritmo de lucidez y madurez, para darle causa a sus manifestaciones, más allá de los paros. Por lo pronto, el febrero de Puebla tiene ya un sitio de referencia en la memoria colectiva.

No queda duda que el entusiasmo es mucho.

Que cada expresión ha sido totalmente pacífica.

Hay esperanza en el movimiento.

Hay prácticamente unánime aprobación social.

En cada paro de facultades y escuelas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

De todas las escuelas y otras universidades que se ha sumado.

Han sido estremecedoras las legítimas proclamas y las marchas, que desde el pasado martes 25 de febrero se han realizado.

Un día después de que se confirmaron los asesinatos de sus compañeros.

Hoy mismo, ya con la mega marcha convocada para el próximo jueves 5 de marzo, en que se entregará un pliego petitorio a las autoridades estatales, sin embargo, hay interrogantes respecto de la ruta del movimiento.

¿Cuánto más les alcanzará a los jóvenes este entusiasmo?

Las causas seguirán vigentes, sin duda.

Pero, ¿hacia dónde más va esta ejemplar manifestación, más allá de los paros de actividades?

El rector de la BUAP, Alfonso Esparza, hizo un llamado a continuarlo en mesas de diálogo.

Atender ahí los temas de la inseguridad, acoso y violencia de género, entre otros.

También advirtió y reconoció que es decisión de los universitarios atender el llamado.

En su reflexión está la última palabra.

El gobernador también reconoció la legitimidad de sus demandas.

Eso nadie lo ha puesto en duda.

Habrá expresiones de solidaridad de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) este mismo lunes en la Ciudad de México.

Gracias a este movimiento poblano se han abierto muchos ojos.

Se han sacudido conciencias.

Nadie ha dudado de las motivaciones y demandas genuinas de los jóvenes.

Muchos los aplauden y se solidarizan más allá del simplista retwitt o el “me gusta” de estos tiempos perezosos de las redes sociales.

Pero la ruta debe ser trazada con la misma responsabilidad que hasta ahora se ha llevado a cabo cada manifestación.

Sin pintas.

Sin violencia.

Sin arengas fuera de lugar o distorsionadas.

En sus mentes creativas y en sus manos solidarias están las siguientes decisiones.

¿Hacia dónde?

¿Para qué?

El febrero de Puebla ya tiene su sitio en la memoria poblana.

gar_pro@hotmail.com

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