EL PELIGRO DE QUE LA EMERGENCIA POR EL COVID-19 SEA USADA COMO ARMA POLÍTICA

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Hay una altísima gravedad, que no alcanzan a dimensionar algunos dirigentes políticos, si la emergencia por el Coronavirus en el país y en Puebla se busca utilizar como un arma política contra el adversario. Los errores de las autoridades se deben señalan, por supuesto. Sin embargo, es ya muy perverso suponer que el Covid-19 y su contingencia, que viene con un crecimiento ya casi exponencial, pueden ser una herramienta electoral para los procesos local y federal de 2021. Aquí se necesita de todos. Unión es lo que, en los países europeos, hoy paralizados por la pandemia, se está pidiendo para salir adelante. En México, los casos están creciendo geométricamente: hay 82 confirmados. Del domingo a este lunes tuvieron su saltó más importante, 29 más. Las voces que dividen y los oportunistas no tienen cabida en este grave momento.

El Comunicado Técnico Diario de la Secretaría de Salud arrojó esta noche del lunes el mayor crecimiento en los casos, desde que se dio a conocer el primero el pasado 27 de febrero.

En 24 horas, de 53 pasamos a 82 casos confirmados.

Son 29 más.

El otro incremento importante se registró de viernes 13 al sábado 14 de marzo, cuando de 26 pasamos a 41 casos.

No son tiempos de disputas.

Menos aún las políticas.

No hay mucho caso que los dirigentes partidistas salgan con diatribas a dar su punto de vista.

A comparar los gobiernos de un color con los de otro.

Que algunos legisladores ofrezcan su “sabia” posición respecto del tema.

En eso sí tiene razón el presidente Andrés Manuel López Obrador, no es momento de politiquerías.

Sin perder el ánimo crítico, veamos los yerros.

Pero detectemos también a los oportunistas.

No es muy difícil, son los de siempre.

Y de todos los colores.

El gobierno del estado de Puebla confirmó la mañana de este lunes, que hay nueve casos.

Todos en la franja de importados.

Seis de un mismo grupo de amigos que viajaron juntos a Europa y regresaron a México y a Puebla a principios de marzo.

Ninguno está grave.

Se asume en Casa Aguayo la atención a esta contingencia como un asunto de gobierno.

La economía de Puebla y la actividad de gobierno no se detendrán.

El abastecimiento de medicamentos y productos de primera necesidad está garantizado, dijo Barbosa.

Pidió no caer en pánico, a pesar de la justificable preocupación.

En el entorno nacional, Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, tuvo lo que algunos consideran una desafortunada declaración.

En la conferencia mañanera de este 16 de marzo, dijo que “la fuerza del Presidente es moral, no es una fuerza de contagio, en términos de una persona, un individuo que pudiera contagiar a otros”.

Sí, desafortunada.

Respondía a una pregunta de una reportera quien, insistente, pedía saber si López Obrador detendría sus giras por ser posible agente de contagio.

“Si llegara a ser portador y va a las zonas, como usted mencionaba, de alta marginación ¿podría contagiar de alguna manera o no como portador?”, preguntó la periodista.

No fue la mejor respuesta.

Sin embargo, luego de ésta, vino la andanada desde distintos frentes, de dirigentes partidistas y legisladores de oposición, exigiendo la renuncia del especialista.

No.

No es de ese tamaño la reprimenda, si es que una debiera sufrir.

No ahora que estamos en plena contingencia.

De ahí la reflexión.

El Covid-19 y el manejo que se le dé, desde los gobiernos estatales y el federal, pesará inexorablemente en ánimo de los votantes en 2021.

Pero no por eso es herramienta política.

No es un arma química contra el adversario.

gar_pro@hotmail.com

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