LA ATROZ INDOLENCIA DE AMLO ANTE EL COVID-19

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Alejados de catastrofismos, sin embargo, hay que ser certeros respecto del diagnóstico sobre la actuación del gobierno lopezobradorista ante la emergencia del Covid-19: ha sido atroz, sin siquiera lucidez y con una indolencia criminal. Las pocas medidas que se han tomado llegan retrasadas; no hay pruebas de detección y recién comenzaron a buscarse en Alemania; la infraestructura hospitalaria es minúscula e ineficiente, ante la proporción que alcanzará la pandemia: no hay camas, no hay insumos, instrumental ni equipo. Y apenas vamos en los primeros días, Fase 1, de contagios que podrían llegar a cientos de miles. AMLO y su administración han perdido semanas valiosas entre confusiones, inmovilidad, absurdos y payasadas. La economía cae y no hay acción ni estímulos para su supervivencia. El país está en vilo, las vidas están en riesgo pero él sigue confiando en sus amuletos y su “fuerza moral”.

En el colmo, este fin de semana, al hacer una parada en un restaurante de Oaxaca, se atrevió a decir que los mexicanos somos muy resistentes a todas las calamidades y exhortó a los ciudadanos a no dejar de salir (a las calles) porque todavía estamos en la Fase 1: “Yo les voy a decir cuando no salgan”, subrayó con su típica pose de sabelotodo, en una muestra más de su gigantesca irresponsabilidad.

https://www.facebook.com/lopezobrador.org.mx/videos/214737003208063/

En el corte de esta noche de domingo de la Secretaría de Salud, los casos llegaron a 316 confirmados.

Los sospechosos son ya 793.

El incremento viene avanzando en proporciones geométricas.

Eso se sabía y no se realizaron las acciones para soportar, para atajar, el embate de la pandemia.

Seguimos siendo prácticamente el único país del mundo que aún no está coloreado con rojo en el mapa de la enfermedad.

El que registra menos casos.

Proporcionalmente con países de Europa o Estados Unidos, son bajísimos nuestros números.

Pero eso tiene una siniestra explicación: no sabemos en realidad las altas cifras de contagiados, porque no tenemos las pruebas suficientes.

En México estamos literalmente a ciegas.

No se puede conocer la real dimensión de la situación en el país.

¿Cómo actuar entonces?

Y eso termina por evidenciarse en las decisiones del gobierno lopezobradorista.

En su tardanza.

Apenas este 22 de marzo, a casi un mes de la detección del primer caso el pasado 27 de febrero, el Presidente de la República ordenó la entrega de recursos extraordinarios.

La Secretaría de Hacienda los otorgará a la Secretaría de la Defensa Nacional, para que se haga cargo de 10 hospitales.

Y para preparar los planes de emergencia DN-III y Marina, para reforzar a las autoridades sanitarias.

Pero siguen con confusiones graves.

El viernes pasado se dijo que, a partir de este lunes 23 de marzo, la administración pública federal pararía.

Luego que no.

Que el documento que se dio a conocer era un “borrador”.

Se hizo creer a los laboratorios privados que no podían hacer las pruebas sobre el Coronavirus.

A pesar de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Luego que no.

Que siempre no está prohibido.

Sino restringido.

Que sólo lo pueden hacer las instituciones privadas que estén certificadas.

Que sí pueden los laboratorios que demuestren “competencia técnica”.

Pareciera que López Obrador ve a México como una isla, la que por alguna razón no va a sufrir lo de Italia o España.

Su administración emite recomendaciones para la población, pero él mismo se las pasa por el arco del triunfo.

Hasta se burla.

Y ya hay muertos.

Lo que una dependencia dice un día.

Otra lo desestima al siguiente día.

O él hace exactamente lo contrario.

No hay una muy necesaria política de comunicación de Estado respecto de la pandemia.

¿Para qué tanta conferencia mañanera?

¿Para qué las nocturnas de la Secretaría de Salud?

Si ni el Presidente atiende las medidas y las recomendaciones.

Y el Sector Salud nacional, así de claro, está tronado.

El sistema de salud federal puede colapsar apenas con el arranque del crecimiento de la curva de contagios.

En la Fase 2 (dispersión comunitaria).

La falta de insumos es evidente, muy peligrosa y general.

En Puebla, para muestra, este sábado, trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Tehuacán protestaron por la falta de insumos y materiales.

De hecho, el sistema mismo es incapaz de hacer frente a la contingencia desde ahora mismo.

El nuevo Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) peor.

Está en ya derrotado, rebasado, ante la emergencia por Coronavirus en México, han advertido especialistas.

Ni siquiera ha sido capaz de dar continuidad a la atención y tratamientos que cubría el desaparecido Seguro Popular.

Y qué nos dicen desde Palacio Nacional: si se siente usted con los síntomas de Coronavirus, guárdese en casa, cúrese solo o espere el desenlace fatal.

Volvemos al tema: no hay pruebas suficientes.

Apenas la semana pasada se trataron de comprar en Alemania, de acuerdo con la información que ha trascendido.

Pero tampoco hay ya.

Sólo así se explica que seamos el único país del Continente Americano que no ha decretado la Fase 2.

Seguimos contando los contagios como Fase 1 (importación).

Y no es que los mexicanos seamos inmunes por nuestra dieta con base en salsas.

No.

Es porque en realidad no sabemos cuántos ya están infectados.

Y mientras tanto, las payasadas, las confusiones, la inmovilidad.

López Obrador y su gobierno han sido superados por una emergencia que ni siquiera está en su punto más grave.

Se prevé que los picos de contagios vendrán a finales de abril.

¿Y qué hace el gobierno de México?

Muy poco, habiendo tanto por hacer.

Su criminal indolencia lo consume.

Su ignorancia, terquedad y ceguera, también.

gar_pro@hotmail.com

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