VACUNAS EN PUEBLA CAPITAL: DEL DESASTRE BUROCRÁTICO AL ÉXITO DEL SENTIDO COMÚN

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El terrible desastre en que, con la organización en sus manos, convirtió el minidelegado Rodrigo Abdala Dartigues la vacunación de los adultos mayores en la capital poblana, y luego el acierto emergente con que el gobierno del estado tomó la responsabilidad para sacar avante la titánica tarea, debiera dejar muchas lecciones para quienes, en los tres órdenes de gobierno, toman las decisiones.

Hay mucho que analizar.

Hay observaciones que hacer.

Sería mezquino señalar al delegado de Bienestar como culpable directo del fallecimiento de una mujer de 82 años, mientras hacía fila bajo un agresivo sol y altas temperaturas, el pasado 30 de marzo.

Pero sí se le puede responsabilizar a Abdala, sin ninguna duda, de la desorganización.

Esa que privó por su decisión de llevar la vacunación a Ciudad Universitaria, en donde con muchas dificultades se aplicaron alrededor de 68.5 mil dosis.

Luego de horas y horas de espera.

Después, vino el gobierno del estado y, sin contratiempos, en un periodo menor y con agilidad, aplicó casi 96 mil dosis en 19 puntos, todos del Sector Salud Poblano.

La mayoría, unidades del gobierno estatal, otras del IMSS e ISSSTE, además del Hospital Regional Militar.

Así, sencillo.

No se trataba de inventar el hilo negro.

Ni de entibiar el agua por primera vez en la historia.

El mismo gobernador Miguel Barbosa Huerta lo había advertido, desde que semanas antes comenzaron a delatarse las primeras y graves fallas en la zona conurbada con la organización (o más bien: desorganización) de Abdala.

Los gobiernos municipales, en esos casos, le salvaron el tema a la Delegación de Bienestar federal en Coronango, Cuautlancingo, Huejotzingo, Ocoyucan, San Andrés Cholula, San Gregorio, Atzompa, San Martín Texmelucan, San Pedro Cholula y Santa Isabel Cholula.

Desde entonces, el mandatario poblano dijo, palabras más, palabras menos:

Los lugares idóneos para la vacunación son los lugares donde siempre se han aplicado, donde las madres han llevado a sus hijos a recibir sus vacunas toda la vida, los centros médicos.

El sentido común debió ser el primero en ponerse alerta en los funcionarios federales que operan en Puebla bajo el mando de Abdala, poco menos que un cero a la izquierda.

Sin embargo, hubo un interés político.

Protagonismo.

Ansia de brillar.

De acaparar la responsabilidad.

Y fracasaron.

Con todo y sus intereses político-partidistas en el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

En todo esto hay, sin duda, lecciones.

El aprendizaje dependerá de cada quien.

La soberbia a veces no deja aprender.

El mensaje es, además, claro y contundente, para quienes en Morena menosprecian la fuerza de un gobernador y de la estructura de un gobierno.

¿O no?

gar_pro@hotmail.com

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