TODOS LOS CAMINOS PARECEN LLEVAR AL PRI-MOR

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Cada momento histórico que al Partido Revolucionario Institucional (PRI) le ha tocado ser oposición, en el ámbito parlamentario ha ejercido su vocación de “aliado” del régimen en el poder, que lo mismo ha pasado por la “construcción de acuerdos”, el abierto colaboracionismo e incluso la descarada sumisión. Así ha sido en el Congreso de la Unión y también en el Legislativo poblano.

Cuando el tricolor llegó a la LX Legislatura de San Lázaro, con la bancada más pírrica de toda su historia hasta entonces, 106 curules, apuntaló al Partido Acción Nacional (PAN) para resistir los embates del lopezobradorismo, entonces ubicado en un PRD beligerante, por los ecos del “fraude electoral”.

Los panistas entonces no tenían ni siquiera la mayoría simple.

Su cuenta era de apenas 206 diputados y diputadas federales.

Desde el día mismo de la rendición de protesta de Felipe Calderón Hinojosa, el PRI fue escudero de Acción Nacional.

Si Calderón pudo entrar aquel 1 de diciembre de 2006 a San Lázaro, fue solamente gracias a los priístas.

Los priístas fueron aliados del PAN para sacar adelante las reformas del calderonismo.

Algo muy similar ocurre hoy, en una nueva disyuntiva histórica del PRI.

En lo federal y en lo local.

Aunque electoralmente hicieron alianza con los panistas, en la práctica, para los tricolores podrían ser más redituable apoyar legislativamente a Andrés Manuel López Obrador.

El Presidente de la República tiene con el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y los partidos de Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM) la mayoría simple resuelta de sobra.

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Juntos sumarán 292 en su mejor escenario.

Y 265 en el peor, pues todavía hay impugnaciones y deberá el Instituto Nacional Electoral (INE) resolver la distribución de los plurinominales.

Tiene la mitad más uno de los votos en la Cámara de Diputados.

Con ello garantiza que los Presupuestos de Egresos de la Federación (PEF) de los años que le restan a su sexenio, saldrán a su gusto.

Para lo que no le alcanza Andrés Manuel es para desahogar la agenda de reformas constitucionales que se supone tenía.

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Se ha hablado mucho de una reforma que desaparecería, por ejemplo, al INE.

Pues si no la realiza antes del 31 de agosto, se le dificulta muchísimo después del 1 de septiembre, cuando comienza la LXV Legislatura.

Para conseguir la mayoría calificada, las dos terceras partes de los votos, López Obrador necesita de los priistas.

O a alguna minoría que se preste.

Pero el tricolor está que ni pintado.

Los priistas tienen históricamente esa vocación.

Por cierto, hay dos priístas poblanos que estarán en San Lázaro: Blanca Alcalá y Lázaro Jiménez.

Que llegarán de la única manera posible en estos tiempos para los priístas: por la vía plurinominal.

En estos días el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, has respondido con timidez e incluso con silencio a los guiños que le han hecho desde Palacio Nacional.

Coqueteos muy públicos, por cierto.

La pequeñísima bancada del tricolor, que tendrá entre 63 a 75 curules, de acuerdo con el conteo rápido del INE, puede convertirse en bisagra.

Esas pocas curules, sin embargo, son de oro puro.

Ahí están los votos.

Para quien quiera acceder a ellos.

Aunque los acusen de PRI-Morosos.

gar_pro@hotmail.com

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