LA CRESTA ROJA DE LA TERCERA OLA EN PUEBLA

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Puebla vive los días más complicados de toda la pandemia. De no ser por los pocos que han alcanzado en el estado vacunas, equivalente a 38 por ciento de los mayores de 18 años, con las dos o una dosis, el escenario sería catastrófico. Este jueves, las cifras alcanzaron el máximo histórico de toda la epidemia de COVID-19 en nuestra entidad, con ¡863 contagios en un solo día!

El horizonte se ve lleno de nubarrones.

Más preocupante todavía, si tomamos en cuenta que estamos a 11 días del emplazamiento que realizó el gobierno federal para el regreso a las aulas el próximo lunes 30 de agosto.

Los 863 casos positivos al SARS-CoV-2, que la Secretaría de Salud estatal reportó este jueves, es la más alta vista hasta ahora y por mucho.

En la segunda ola, para darnos una idea, el pico llegó a 704 casos.

Y hay una tendencia claramente creciente.

Hasta esta entrega, había 865 personas hospitalizadas y, de éstas, 116 están intubadas.

A nivel nacional todos los registros también se han roto: este miércoles se reportaron 28 mil 953 casos confirmados.

La letalidad es actualmente de 7.94 por ciento en el país y es mucho menor al más de 13 por ciento que alcanzó en la segunda ola.

Pero muy por arriba del promedio mundial que está en 2.49 por ciento.

Todos y cada uno de los decesos -nunca hay que pasarlo por alto- representan tragedias humanas, familiares, sociales.

Esta tercera ola ha resultado geométricamente peor en los contagios.

Aunque se mantiene comparativamente bajo el número de defunciones, gracias a las vacunas.

Eso también es innegable.

Las variantes, principalmente la Delta de COVID, han resultado más virulentas, que las anteriores.

En el estado, la capital y su zona metropolitana representan el mayor foco de riesgo.

Hemos vuelto aquí al Semáforo Rojo.

Sin embargo, no se cerrará la actividad, como en las anteriores olas, porque simplemente las economías local, estatal y nacional ya no lo resistirían.

Las vacunas representan la manera más eficaz de combatir la pandemia, pero no han llegado suficientemente a Puebla.

Literalmente, y porque así lo dijo el mismo Miguel Barbosa, la administración estatal ha tenido que rogar al gobierno federal la distribución de bilógicos para los poblanos y las poblanas.

Ro-gar.

Sin eufemismos.

El miércoles, el gobernador estuvo en la Ciudad de México, para realizar la gestión.

Consiguió que el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) se comprometiera a enviar al estado medio millón de vacunas, en los siguientes días.

No son suficientes.

Pero avanzaremos.

Se requieren 4 millones de dosis, para realmente dar pasos hacia la cobertura de la vacunación de los habitantes de Puebla.

Luego de que el gobernador debió ir personalmente a “rogar” -son sus propias palabras-, la pregunta es dolorosamente obvia:

¿Qué hacen los diputados federales, los funcionarios delegados en Puebla del Gobierno de México y hasta los senadores?

Su gestión es nula.

No existen la representación de los ciudadanos (labor de los diputados federales) ni de los intereses del estado (que compete a los senadores), al menos en cuanto a las vacunas.

¿Así quieren el regreso a los planteles educativos, que ha planteado Palacio Nacional?

La tercera ola es ya un tsunami completo.

gar_pro@hotmail.com

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