EL INOPORTUNO ‘DÍA D’ DEL REGRESO A LAS AULAS

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En el preciso e inadecuado momento en que, de acuerdo con las cifras, pareciera que hemos alcanzado la meseta de la tercera y más intensa ola de la pandemia, se cumple el próximo lunes el emplazamiento del gobierno lopezobradorista para regresar a las aulas.

La meseta, no hay que perderlo de vista, no significa la disminución asegurada.

Es el momento en que está en vilo la posibilidad de que vuelva la cresta.

Por doquier el “no” mayoritario confirma que las familias han decidido que sus hijos se queden en casa.

Mediciones de asociaciones de padres de familia y de centros educativos ubican a siete de casa 10 padres/madres de familia y tutores que optarán por seguir con las clases en línea.

Otra referencia sobre la opinión pública la ofrecimos en estas páginas y en este espacio, el 17 de agosto.

La encuesta “Actitud hacia el regreso a clase presenciales”, de la empresa de Indicadores, de Elías Aguilar.

Ésta arrojó que 46 por ciento de los “padres/madres de familia residentes en la ciudad de Puebla” que fueron entrevistados, está de acuerdo con que sus hijos vuelvan a las clases presenciales.

En una amplia minoría.

Pero minoría, al fin de cuentas.

Está también el registro numérico de la intensidad de esta tercera ola.

El pasado 19 de agosto, con 863 casos confirmados en un día, Puebla alcanzó su máximo histórico de contagios de COVID.

La cifra máxima en la segunda ola fue de 704 casos en un registro.

A nivel nacional también se rompió cualquier antecedente, con más de 21 mil contagios ese mismo y nefasto 19 de agosto.

En esta semana, Puebla ha registrado 260 casos el domingo, 206 el lunes, 553 el martes y este miércoles 580.

Sobre el regreso a los planteles educativos, del que el Presidente de la República se ha empeñado en decir que no hay “riesgo”, las autoridades estatales han actuado en consecuencia con el llamado federal.

Los planteles y los docentes se han estado preparando.

También se ha establecido un modelo híbrido.

Presencial, pero alternado en días y asistencia, para no generar grandes concentraciones.

Se ha explicado y se ha realizado una campaña de información.

Eso se ha tenido que hacer y se ha hecho.

También está muy claro que será voluntario el regreso.

Eso ha sido interpretado como generalidad por algunas instituciones.

Sobre todo, las privadas.

Algunas, principalmente aquellas que imparten preescolar y primaria, han preguntado a los padres si tienen disposición de que regresen sus hijos.

De acuerdo con la auscultación directa, en cada caso definen incluso que las clases continúen en línea.

El domingo por la noche es la víspera.

Una distinta.

No solamente con el nerviosismo y el entusiasmo natural por el nuevo ciclo, en los estudiantes.

Por conocer nuevos compañeros.

Por el cambio de curso y de maestros.

La pandemia imprime un nuevo estado de ánimo, situándonos en la realidad.

Por supuesto que son atendibles las reflexiones sobre la calidad del aprendizaje, que también ha bajado con la ausencia en los planteles.

Está también afectado el desarrollo social y personal de los infantes y los jóvenes.

Sin embargo, hay algo muy claro: una cosa es lo que diga y en lo que se empecine Andrés Manuel López Obrador y otra la decisión de cada familia.

Se llama libre albedrío.

Esa es también una excelente noticia.

gar_pro@hotmail.com

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