El CISO también tiene a Montero como líder de la carrera a Palacio Municipal

Arturo Luna Silva

Un nuevo estudio, esta vez del Centro de Investigaciones sobre Opinión Pública (CISO) de la BUAP, confirma las primeras tendencias en la guerra por Palacio Municipal de Puebla capital.

Mario Montero Serrano domina el ranking general, pues aparece en la primera posición en los tres rubros medidos: conocimiento, confianza y voto efectivo.

Nadie más lo supera: ningún priísta y tampoco ningún panista, pues tanto Ana Teresa Aranda como Humberto Aguilar Coronado y Eduardo Rivera Pérez también fueron considerados por este ejercicio hasta hoy inédito, aplicado del 10 al 13 de septiembre de 2009 mediante encuesta por vivienda, a población residente en la ciudad de Puebla con credencial para votar del IFE, con un tamaño de muestra de 800 entrevistas efectivas (97% en secciones urbanas y 3% en rurales), y con un margen de error de +/- 3.5%.

Tras Montero, Ana Teresa Montero aparece como la mejor posicionada: es la segunda en conocimiento, pero la cuarta en confianza y la cuarta en voto efectivo.

El priísta más cercano al secretario de Gobernación del gobierno estatal es Luis Alberto Arriaga, quien está ubicado en tercer lugar de conocimiento, segundo en confianza y segundo en voto efectivo; no obstante, como se sabe, el diputado ya ha anunciado su declinación en la puja por Puebla capital para aspirar a ser el candidato del tricolor por San Andrés Cholula, por lo que sus números ya no son una referencia de peso.

Por su parte, el titular de la SCT, Valentín Meneses, se encuentra más que bien calificado: es el cuarto en conocimiento, tercero en confianza y tercero en voto efectivo. Sería, al parecer, el gran beneficiario de la salida del ex conductor de Televisa, pues ante la ausencia de Arriaga, se consolidaría entonces en los hechos como el segundo priísta mejor rankeado después de su compadre Mario Montero.

El que sí es una verdadera sorpresa es el ex diputado federal Jorge Estefan Chidiac.

Y es que sin decir que aspira a suceder a Blanca Alcalá, sus números en la ciudad de Puebla son mejores que muchos que han dicho en público que sí quieren y que están en febril, abierta actividad proselitista –por cierto, entre lo legal y lo ilegal-.

El ex presidente de la poderosa Comisión de Hacienda de San Lázaro aparece en quinto lugar en los tres rubros: conocimiento, confianza y voto efectivo, con porcentajes muy similares a los de Valentín Meneses, con quien está prácticamente en empate técnico.

La gran diferencia, insisto, es que Valentín sí ha dicho que quiere, mientras que Jorge no se ha pronunciado al respecto, pues hasta hoy sigue en el bloque de los aspirantes al gobierno del estado, compitiendo con Javier López Zavala, Enrique Doger, Jesús Morales, Alberto Amador, Víctor Hugo Islas y ¿Blanca Alcalá?

A Jorge Estefan no se le puede considerar un marinista puro.

Así que si es cierta la teoría de que el grupo en el poder no puede –ni debe- quedarse al mismo tiempo con la gubernatura (Javier López Zavala) y la alcaldía de Puebla (Mario Montero Serrano), pues se romperían los equilibrios del sistema y los inconformes podrían multiplicarse, Jorge sería una opción más que competitiva y sobre todo un as bajo la manga del “Gran Elector” para repartir el juego (o el pastel) en condiciones de equidad, en aras de satisfacer a todos los grupos internos del Revolucionario Institucional.

Pero regresemos a la encuesta del CISO.

Ya debajo de Jorge Estefan viene el pelotón de media tabla: Pericles Olivares, Víctor Manuel Giorgana, Pablo Fernández del Campo, Humberto Aguilar Coronado, Gerardo Pérez Salazar, Eduardo Rivera Pérez, Javier García Ramírez, Guillermo Deloya y Arturo Hernández Davis, ocupando distintas posiciones, pero siempre del seis hacia abajo (y fueron 14 los personajes del PRI y PAN medidos).

Es de llamar la atención que la que muchos panistas consideran como su mejor carta para la presidencia municipal de Puebla, no lo es, o no tanto.

Y es que el diputado estatal Eduardo Rivera Pérez no sólo es rebasado por Ana Teresa Aranda (de hecho, la hipotética rival externa más peligrosa para Mario Montero), sino también por Humberto “El Tigre” Aguilar.

El senador está instalado en el noveno sitio en conocimiento, en el séptimo en confianza y en el séptimo en voto efectivo; en contraste, Eduardo Rivera aparece en el once en los tres rubros: conocimiento, confianza y voto efectivo.

Según el CISO, al coordinador de los diputados de Acción Nacional en el Legislativo local le ganan en intención de voto hasta Gerardo Pérez Salazar, Pablo Fernández del Campo, Víctor Manuel Giorgana y Pericles Olivares; ya no se diga Mario Montero, Valentín Meneses y el citado Jorge Estefan Chidiac.

Estamos, pues, ante el rival más débil del PAN, o mejor dicho: el más cómodo para quien resulte el abanderado del PRI.

Hete aquí el concentrado general del ranking potencial de aspirantes a la presidencia municipal de Puebla:


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Otro de los muchos aspectos a destacar de la encuesta del CISO de la BUAP, copia de la cual obtuvo este reportero, es la gran ventaja que hoy se le otorga al PRI sobre el PAN y el resto de las opciones partidistas en intención de voto efectivo.

Es más: si el día de hoy fuera la elección, el Revolucionario Institucional ganaría la presidencia municipal de Puebla con 54 por ciento de la votación, por 25 por ciento de Acción Nacional; es decir, una diferencia de ¡casi 30 puntos!

Lo que también es digno de llamar la atención, sobre todo en momentos en que se empieza a hablar de alianzas estratégicas para el 2010, es el pobre registro de los otros institutos políticos en la Angelópolis en cuanto a posicionamiento y simpatías entre el electorado.

Según este estudio, el PRD trae una mísera intención de voto de 6 por ciento; el PT, de 2 por ciento; el PVEM, de 2 por ciento; Convergencia, de 1 por ciento, y Nueva Alianza, de 2 por ciento.

Es decir: también resultaría un fracaso en Puebla capital la supuesta alianza que algunas voces están planteando entre PAN y PRD.

Y es que ni siquiera sumando los 25 puntos del blanquiazul y los 6 puntos del sol azteca, les alcanzarían para derrotar al PRI, que aún así ganaría con una diferencia de 23 puntos.

Es decir:

PAN-PRD, 31 por ciento.

PRI, 54 por ciento.

Diferencia: 23 puntos.

Bueno, para terminar rápido: ni siquiera una extraordinaria (e impensable) mega alianza PAN-PRD-PT-PVEM-PC-PANAL lograría arrebatarle al PRI el ayuntamiento capitalino.

Por supuesto que es imposible, sobre todo porque el capital político es intransferible y el comportamiento del electorado no es mecánico, pero siguiendo la lógica de este juego de proyecciones, la oposición toda sumaría 38 puntos, insuficiente todavía para matar los 54 que hoy se le otorgan al priísmo.

Esto es:

PAN-PRD-PT-PVEM-PC-PANAL, 38 por ciento.

PRI, 54 por ciento.

Diferencia: 16 puntos.

Pero que nadie adelante vísperas.

Hay que recordar que las encuestas son fotografías del momento y que muchas cosas pueden modificarse, para bien o para mal, de aquí al día de los comicios.

Aún así, siguen siendo utilísimas como referencia y altamente eficaces como instrumento para el análisis periodístico y para la mejor comprensión de nuestra realidad política.


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Ahora debo hacer una aclaración:

Por una torpeza sólo atribuible a quien esto escribe, ayer adjudiqué los resultados de una encuesta a Consulta Mitofsky cuando en realidad fueron tomados de un estudio de la empresa Indicadores S.C., del prestigiado Elías Aguilar.

La maldita prisa en el cierre de edición, un brutal lapsus mental y una serie de documentos traspapelados en la oficina se confabularon para consolidar el terrible yerro, mismo por el que ofrezco amplias y sinceras disculpas (es de gente decente hacerlo).

Eso sí, los datos son los mismos, no varían, lo que cambia es la empresa.

No fue Roy Campos, fue Elías Aguilar, uno tan confiable como el otro.

El primero ni siquiera hace estudios cualitativos ni focus group; el segundo sí y de hecho, parte de la columna se armó con base a esa parte del sondeo de Indicadores.

Una fuente me asegura que fue hasta ayer que Roy Campos se entrevistó con dirigentes del PRI –en concreto con Alejandro Armenta- en un conocido hotel de la ciudad de Puebla, para afinar detalles acerca de la metodología del primer ejercicio de medición que en los próximos días empezará a aplicar Consulta Mitofsky sobre los aspirantes priístas a Palacio Municipal.

Valga, pues, la aclaración y –si cabe- el mea culpa.

Ruego por la comprensión del lector.

gar_pro@hotmail.com

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