La lucha por la alcaldía

Arturo Luna Silva

Ante el gran vacío de la encuesta “madre” de Consulta Mitofsky, cuyo levantamiento no tiene para cuando, las encuestas hasta hoy conocidas para medir preferencias en la capital del estado admiten algunas consideraciones y poseen varios aspectos de coincidencia:

A) Mario Montero encabeza sin duda las preferencias electorales, pero al tener índices de rechazo y con un margen de 40% de indecisos, su ventaja no puede considerarse definitiva, aunque sí significativa. Tiene, además, lo que los otros no: el apoyo total del “Gran Elector”.

B) Aunque varían los nombres y los porcentajes, existe una constante entre los aspirantes que podrían considerarse en el segundo lugar: Pablo Fernández del Campo, Valentín Meneses y Jorge Estefan Chidiac; el resto, está de relleno, tratando de encarecerse lo más posible para obtener mejores dividendos en una negociación con el que resulte el candidato.

C) De estos tres aspirantes, el de mayor potencial de voto e identificación con los segmentos ciudadanos es Pablo Fernández del Campo (Luis Alberto Arriaga, émulo de la “Chimoltrufia”, resultó un mal chiste. Penosamente. Dicen que la semana que entra pedirá que las encuestas lo midan en Cuautlancingo y la siguiente en San Pedro Cholula, a ver cuál es chicle y pega).

D) En lugar de fortalecerse como grupo pensando que el poder debe quedarse en y para el marinismo, Montero, Meneses y Javier García Ramírez se anulan; han sido incapaces de ponerse de acuerdo para así salvaguardar los intereses del grupo base que ayudó a Mario Marín a llegar a Casa Puebla. Les gana la ambición. No han visto “El Padrino” y menos la escena en las que las cabezas de las familias de la mafia italoamericana fuman la pipa de la paz para evitar autodestruirse en conjunto. Con su guerra fraticida, los “tres alegres compadres” ayudan, sin querer queriendo, a los Fernández y a los Estefan, éste ya un invitado en forma, aunque aún no reconocido en público, a la gran fiesta por la alcaldía de Puebla.

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Hay algunas encuestas recientes que ya se están consumiendo en el “círculo rojo” y que permiten otras lecturas.

Una de ellas fue realizada por Consultoría Contracorriente, cuya medición se realizó la pasada semana, con un error estadístico de +/- 5% y un nivel de confianza del 95%. El tamaño de la muestra calculado fue de 420 entrevistas en el municipio de Puebla. El valor del ejercicio está en que se centró en medir perfiles y potencial de voto más que preferencias electorales en bruto.

Arrojó las siguientes lecturas:

  1. Pese a tanto debate mediático en el “círculo rojo”, la realidad es que los ciudadanos desconocen cuándo se llevará a cabo la elección. 47.5% no sabe cuándo y 27.5% no contestó.

  2. El PRI sigue encabezando las preferencias electorales con 11 puntos arriba de su más cercano perseguidor, que es el PAN. El 27.2% de los ciudadanos votaría por el tricolor y sólo el 16.3% por el blanquiazul.

  3. Un dato que no se debe dejar de lado es que el segundo nivel de rechazo ya lo ocupa el PAN, por debajo del PRD; el PRI es hoy de las tres principales opciones la que menos reticencias observa.

  4. Mario Montero se mantiene en primer lugar de las preferencias para el PRI y el resto de los aspirantes está en un virtual empate técnico dado el margen de error de la muestra, pues fluctúan entre 3% y 6% de las simpatías ciudadanas. En este grupo se encuentran Pablo Fernández del Campo, Jorge Estefan Chidiac, Valentín Meneses y Pericles Olivares.

  5. El ejercicio registra algo que se niega a ver la clase política priísta: el margen de indecisos es de 40%, lo que refleja que cualquier aspirante, cualquiera, tiene posibilidades de captar ese voto flotante que, ante la urna, decide no por el partido, sino por el perfil del candidato.

  6. Sin duda el más beneficiado por la disputa entre los marinistas (Montero, Meneses y García Ramírez) ha sido el diputado Pablo Fernández del Campo, pues es quien más ha crecido en menos tiempo (dos meses) y por eso, en un descuido, podría perfilarse como el “caballo negro” de la contienda. A su favor tiene dos cosas: no es precisamente cercano a Mario Marín –tema que lo ayuda más que perjudica- y los electores le encuentran atributos que no ven en otros, la mayoría, de sus rivales: “es conocido”, “sabe gobernar”, “tiene buenas propuestas”, “es honesto” y sobre todo: “es joven”.

Con frialdad: mientras el PRI no disponga lo contrario y destrabe su proceso interno (tal parece que se pasmaron y que no saben cómo reencauzarlo), así están las cosas rumbo a la sucesión en Puebla capital.

gar_pro@hotmail.com

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