Puebla y la guerra por el 2012

Arturo Luna Silva

Este viernes Puebla será escenario de una de las primeras batallas de la gran guerra por la Presidencia de la República.

Enrique Peña Nieto viene a la tierra de su amigo y aliado Mario Marín Torres para tratar de imponer a la priísta Azucena Olivares, alcaldesa de Naucalpan, como dirigente de la Asociación de Municipios de México (AMMAC), integrada por ediles de distinta marca partidista.

El gobernador del Estado de México contará con la complicidad de su homólogo poblano, embarcados ambos en un mismo proyecto nacional y local de poder: Peña Nieto busca llegar a Los Pinos y Marín Torres perpetuarse en la silla de Casa Puebla (a través de su pupilo Javier López Zavala).

La batalla deberá ser librada principalmente contra presidentes municipales de filiación panista, que también intentarán apoderarse de esa agrupación, que es botín político y que influye en la toma de decisiones en docenas y docenas de gobiernos locales.

Peña Nieto y Marín no están solos en su tarea: tendrán el respaldo de los gobernadores de Oaxaca e Hidalgo, Ulises Ruiz y Miguel Ángel Osorio; al bloque es poco probable que se sume el veracruzano Fidel Herrera, pues él también aspira, como el mexiquense, a la Presidencia de la República.

El novio de “La Gaviota” no puede llevarse una derrota. Y es que un triunfo resultará estratégico en el ajedrez de la sucesión federal, en la que el PRI parece tener un pie y la mitad del otro dentro otra vez de Los Pinos.

La victoria será además un mensaje de autoridad y poder por parte de Peña Nieto y sus aliados, los gobernadores que, como Marín, son cuasi virreyes de sus terruños pero parte de un mismo grupo político, liderado por Carlos Salinas y el grupo Atlacomulco, que aspira a ganar todo en 2010, 2011 y especialmente 2012.

En los últimos cuatro días, más de 300 municipios se afiliaron a la Asociación de Municipios de México.

La “cargada” fue mexiquense, oaxaqueña y por supuesto poblana; esto último gracias a los buenos oficios de López Zavala, quien, como se recordará, esta misma semana entregó recursos del Ramo 33 a la mayoría de los ediles priístas, panistas y perredistas del estado.

No es casual la conformación del bloque de gobernadores encabezado por Peña Nieto, como tampoco que sea aquí donde se libre esta batalla, pues Puebla siempre resultará clave (como reserva de votos) en una contienda nacional.

Está en juego todo el poder todo el tiempo durante seis años, y el “Golden Boy” va por todas la canicas.

Hasta ayer había tres alcaldes panistas registrados como candidatos: Fernando Larrazábal, de Monterrey, Nuevo León; Roberto Castro Sánchez, de Nopaltepec, Estado de México, y Cesar Lizárraga, de Guaymas, Sonora.

Uno más, Ricardo Sheffield, de León, Guanajuato, se retiró de la contienda tras denunciar que el operativo de los gobernadores priístas “tiene fines electorales para la sucesión de 2012”.

Y no se equivoca.

Detrás de Azucena Olivares hay más, mucho más que la simple aspiración de una alcaldesa.

Por cierto, el ayuntamiento de Puebla capital forma parte de la AMMAC. Más allá de su juego personal y de sus fintas rumbo a Casa Puebla, se da por descontado que el voto de Blanca Alcalá favorecerá los intereses de Peña Nieto.

¿O no?

gar_pro@hotmail.com

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