De la alianza PAN-PRD

Arturo Luna Silva

Ahora que regrese de su largo y lejano viaje a China, a donde fue para pasar las fiestas decembrinas con su hijo –que ahí radica-, el dirigente formal del PRD en Puebla, Miguel Ángel de la Rosa Esparza, podrá estar en condiciones de informar que la alianza con el PAN sí va y que ésta será aprobada y legitimada sin asomo de dudas en febrero próximo, cuando se lleve a cabo el Consejo Estatal del sol azteca.

También podrá comunicar que el candidato de la inédita amalgama de intereses a la gubernatura será el ex priísta Rafael Moreno Valle y que para la alcaldía de Puebla, Nueva Izquierda, la corriente perredista dominante, quiere al ingeniero Arturo Achard, polémico (por decir lo menos) secretario de Comunicaciones y Transportes en el sexenio de Melquiades Morales Flores.

O sea, que todo quedará en familia (la misma familia institucional y revolucionaria) y que la guerra de 2010 y sus sucesivas batallas serán, en realidad, de priístas contra ex priístas, éstos últimos utilizando los desprestigiados membretes del PAN y del PRD como papel de baño para satisfacer… sus respectivos objetivos particulares.

Como diría el clásico: “¡qué asquerosidad es esto!”.
Según recuerdo, la última vez que se intentó en Puebla una alianza entre PAN y PRD fue a inicios de la década de los noventa, cuando Ana Teresa Aranda y Eduardo Fuentes de la Fuente dirigían a esos dos partidos a nivel estatal, respectivamente. Los mismos radicales de izquierda y de derecha que hoy empujan como locos la extravagante unión de esas dos fuerzas políticas fueron quienes entonces hicieron todo lo posible por boicotearla. Hoy la historia se repite, sólo que ahora al revés volteado y en forma de comedia.

Los Bejaranos” (Jorge Méndez, Arturo Loyola y compañía) están seguros que los colores del PAN les alcanzarán para al menos ser diputados de representación proporcional y tener tres años de beca. Lo mismo piensan los de Nueva Izquierda, es decir, “Los Chuchos” (de Jesús Ortega). Por eso, en febrero próximo ambas corrientes harán mayoría para avalar en el citado Consejo Estatal el acuerdo electoral con Acción Nacional, que por su parte envía un pésimo mensaje: que solo no puede ganarle al PRI y que necesita de aliados, cualquier clase de aliado, entre ellos incluso varios de aquellos que siguen acusando a Felipe Calderón de haberse hecho del poder mediante un megafraude, que en los hechos representó un robo histórico en agravio de su otrora caudillo Andrés Manuel López Obrador.

Pero eso, eso ya se les olvidó.

La alianza va y va en serio, entre otras cosas porque es parte de una estrategia nacional y una decisión cupular de Nueva Izquierda e Izquierda Democrática Nacional.

Por eso, la estrategia del jefe real del sol azteca en Puebla, Luis Miguel Barbosa, es generar desde ahora un falso debate en los medios de comunicación locales, para provocar una inercia mediática a favor del PRD, un partido sin base social ni militancia a la vista, y que ha vivido de los acuerdos que en lo oscurito sus dirigentes han sostenido con el PRI y con al menos sus últimos tres gobernadores: Manuel Bartlett, Melquiades Morales y Mario Marín, el mismo al que ahora, dicen, van a combatir en las urnas.

Obviamente es el PAN quien tiene más que perder con un acuerdo con el PRD, que a su vez gana de cualquier forma, incluso perdiendo. Los jefes de las tribus del sol azteca alcanzarán algunas posiciones en el Congreso (más, eso sí, que las que lograrían por sí mismos), varias regidurías y tal vez algunos ayuntamientos. “Bejaranos” y “Chuchos” se repartirán el pastel de las plurinominales, sin importar si gana o pierde Moreno Valle, pues lo que importa es que ellos seguirán controlando el partido, manejando las jugosas prerrogativas y enriqueciéndose al tiempo que juegan a la “revolución” y a la “democracia”.

Y todos felices y contentos… hasta que la historia vuelva a repetirse, ya sea como farsa, como ópera bufa o como comedia. Como ahora.

(Por cierto: sin duda, Moreno Valle es uno de los políticos más inteligentes que conozco. A panistas y perredistas por igual les ha enseñado la “zanahoria” de que con él ganarán y de que podrán cogobernar conjuntamente. Lo cierto es que más tardará el neopanista en sentarse en la silla que en mandar al diablo (y por su tubo) a panistas y perredistas, porque a la hora de gobernar lo hará solo y sólo con su sectario y elitista grupo de siempre: el célebre grupo Finanzas. ¿O alguien tiene alguna duda?).

gar_pro@hotmail.com

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