El mensaje de Marín a Doger

Arturo Luna Silva

Ahora sí ya no hay simulaciones.

La decisión del PRI de negar el registro como precandidato a Enrique Doger significa que Mario Marín no está jugando, sino dispuesto a ir con todo contra el ex alcalde y ex rector.

Tope donde tope.

Y es que de un manotazo lo ha dejado no sólo fuera de la competencia interna, sino casi sin salidas políticas y jurídicas.

Marín lo está dejando en claro: o Doger se disciplina y por ende se suma a su delfín Javier López Zavala, y ya a cambio de nada, o mejor que se vaya del partido.

Con el costo que eso implique.

Para desgracia de Doger, el gobernador parece no estar solo en la decisión.

Cuenta con Beatriz Paredes.

O al menos con su silencio cómplice.

Y el de los gobernadores del tricolor que pudiesen servir de “contrapesos”.

A estas alturas ya quedó claro que el PRI nacional no meterá las manos por Doger.

Lo intentó una vez, pero fracasó, y ya no lo volverá a hacer.

Y es que a costa de lo que sea, pero en Puebla si no va a haber candidato de unidad, sí por lo menos habrá candidato único.

Y ése no es otro que López Zavala.

Marín no da paso sin huarache.

Es todo menos tonto.

Sabe perfectamente que la impugnación que presentará Doger ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación no tiene mucho futuro.

Si no fuese así, el PRI no se hubiese arriesgado a descalificarlo con los argumentos que anoche trascendieron desde la cúpula tricolor.

Marín cuenta con el mejor equipo de abogados para desactivar cualquier posibilidad de perder en la mesa.

Es el mismo equipo que le salvó la cabeza cuando la Suprema Corte lo juzgó.

Su nivel de relaciones alcanza también a los magistrados electorales federales.

Por lo demás, ciertamente el expediente que presentó Doger ante el PRI estuvo incompleto.

Careció de muchas cosas.

Y dejó varias dudas.

El tema de la militancia de Doger, por ejemplo, es y será clave ante el Tribunal.

Al ex rector de la BUAP se le ocurrió “acreditarla” con una credencial supuestamente expedida por el chiapaneco (¡vaya paradoja!) Jorge De la Vega Domínguez, líder nacional del PRI entre 1986 y 1988.

Pero este día, en Puebla On Line, el periodista Fernando Maldonado demuestra en su “Parabólica” que tales credenciales son patito y que cualquiera, cualquiera pudo haber obtenido y/o elaborado una para argumentar una militancia priísta añeja.

Sí, parece que Doger se quedó sin alternativas.

Agotó la vía política, estiró de más la liga, se le fue el tiempo para negociar todavía con ventaja y Marín se cansó de esperar; en los hechos, lo vetó para cualquier posición o candidatura y le está declarando la guerra.

Tras su visita a Casa Puebla la noche del pasado jueves, Beatriz Paredes se llevó un voluminoso expediente con las pruebas de las continuas traiciones y deslealtades al PRI por parte del ex edil.

Doger tiene ahora ante sí la vía legal, pero ésta francamente no se antoja muy favorable para su causa.

Sus abogados tendrían que hacer maravillas para echar abajo el proceso interno priísta.

O esperar un milagro.

Porque ya no hay retorno.

Y su futuro inmediato más bien parece fuera del PRI.

En la oposición, ya sea como candidato de la alianza PAN-PRD u operando ahora sí abiertamente la campaña de Rafael Moreno Valle.

Porque con la decisión de ayer, el mensaje es claro:

Marín le está diciendo que no lo quieren y no lo necesitan.

Y que le haga como quiera.

Que se quede, si quiere.

Que se vaya, si así desea.

Y que deje –diría Marín- de “enchinchar”.

Porque nadie le teme y, en todo caso, ya se verán las caras en la campaña.

Y es que Marín sencillamente valoró y decidió que Doger es más peligroso adentro que afuera.

Y actuó en consecuencia.

Habrá que ver qué dice Doger hoy en su rueda de prensa.

gar_pro@hotmail.com

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