15 razones del triunfo de Moreno Valle

Arturo Luna Silva

A vuelo de pájaro, y a reserva de ampliarlas o corregirlas con más tiempo, adelanto 15 primeras razones que nos podrían ayudar a entender por qué el ex priísta Rafael Moreno Valle Rosas se convirtió ayer en el candidato del PAN al gobierno del estado de Puebla:

  1. Nunca dejó de estar arriba en las encuestas de opinión entre los militantes panistas. A mediados de 2009 llegó a estar 3 a 1 sobre su más cercano contrincante, es decir, Ana Teresa Aranda. Y si bien la distancia se acortó con el paso de los meses, y debido a la inercia propia de la contienda interna, Moreno Valle nunca, nunca de los nuncas abandonó la delantera.

  2. Nunca perdió el control de la mayoría de los dirigentes regionales y alcaldes del blanquiazul, a quienes habilitó como sus operadores en el frente de batalla.

  3. A pesar de la salida de Rafael Micalco, su pieza al interior de la nomenclatura panista, nunca perdió su influencia al interior del Comité Directivo Estatal; de hecho, logró sumar a su causa a los verdaderos conocedores y manejadores del padrón electoral, que le proporcionaron información precisa sobre dónde sí y dónde no concentrarse en los días de la precampaña para no perder tiempo y dar tiros de precisión.

  4. Fue el único aspirante panista con una verdadera estructura electoral propia, misma que viene aceitando, construyendo y dedicándole tiempo, dinero y esfuerzo desde que fungió como todopoderoso secretario de Finanzas y Desarrollo Social del sexenio melquiadista.

  5. Supo unir en torno a su proyecto a aquellos panistas de todo el estado que, debido a añejas disputas tribales, venían arrastrando profundas e irreconciliables diferencias entre sí, al estilo de Pablo Rodríguez Regordosa contra Ángel Alonso Díaz Caneja, o Apolonio Méndez contra Víctor León Castañeda en Texmelucan. Los supo convencer de dejar por un momento a un lado sus odios políticos o personales y concentrarse en una idea común: vencer juntos al PRI.

  6. La guerra sucia en su contra (videos y fotos por internet, y bardas cuestionando su sexualidad) le hicieron lo que el viento a Juárez.

  7. Nunca perdió la paciencia ante los ataques de Ana Teresa Aranda, quien incluso lo llegó a llamar “La Reina de la Primavera” y con quien evitó debatir directa o indirectamente. Sólo el día del registro como precandidato, estuvo a punto de salirse de sus casillas, pero de inmediato corrigió y regresó al guión original: a Ana Tere, ni con el pétalo de una rosa. Atacar a una mujer, aunque hubiese sido merecido, no le hubiese generado ninguna simpatía entre los panistas.

  8. Logró convencer a reconocidos militantes del Yunque y a no pocos históricos del partido, incluyendo a varias de las familias custodias, de la idea principal que desde el comienzo guió su proyecto al interior del PAN: “Soy el único que le puede ganar a Mario Marín”. Y le funcionó, pues ciertamente él es el único que le puede dar un susto al marinismo.

  9. Tuvo el buen tino de evitar ser percibido como un ahijado o pupilo de Elba Esther Gordillo, que sin duda lo es, en la etapa de la precampaña; cualquier vínculo con la repudiada lideresa del SNTE, le hubiese costado muy caro adentro del panismo, que anda en busca de nuevos liderazgos y que se empieza a cuestionar si deben seguir o no del brazo de la profesora, y a qué costo.

  10. Supo crear alianzas con operadores clave del gobierno federal, como Javier Lozano Alarcón, Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero y hasta Fernando Gómez Mont, con quien lo une una gran amistad a través de su padre, el presidente de la Fundación UNAM. También tuvo el acierto de sumar a amigos del presidente de la República, como Germán Martínez; a enemigos de Felipe Calderón, como Manuel Espino, y de que sus compañeros senadores, principalmente Santiago Creel y Gustavo Madero, cerraran filas en torno a su persona.

  11. Sacó de la contienda en el momento justo a Humberto “El Tigre” Aguilar Coronado, quien se creyó el cuento de que él, no otro, es la dupla perfecta de Moreno Valle, mismo que le ofreció como “zanahoria” apoyarlo para que se convierta en el “candidato” del PAN a la presidencia municipal de Puebla. Esto le sirvió a Rafael para evitar atomizar o dividir el voto de los panistas poblanos en tres bloques y concentrarse no en dos sino sólo en un enemigo: Ana Teresa Aranda.

  12. Supo leer el momento histórico y la circunstancia del PAN, partido fracasado en lo electoral y necesitado de aliados para derrotar al PRI en la guerra por la Presidencia de la República en el 2012. Por eso, desde el primer momento, Moreno Valle se puso a hacer su parte en la construcción de la pretendida megalianza del PAN con el PRD y otras fuerzas políticas, es decir, el Frente Amplio Antimarinista. Mientras hacía precampaña por los rincones del estado, activaba y ensanchaba sus muy conocidos nexos nacionales y locales con Convergencia y Nueva Alianza. De hecho, avanzó tanto que hizo de la elección de ayer también un referéndum: con Moreno Valle, va la megaalianza; con Ana Tere, no va la megaalianza. Y hasta eso le resultó.

  13. En su momento, fue el poblano más favorecido con la famosa –e histórica- modificación a los estatutos del PAN, dado que ahora el candidato a la gubernatura pudo ser electo por miembros activos y adherentes, y no sólo y exclusivamente por los primeros, terminando así con el poder del pequeño grupúsculo que decidía, y decidía mal, bajo dos consignas: “el que obedece no se equivoca” y “perder el poder pero no, nunca, el (control del) partido”. Moreno Valle afilió a miles de adherentes, mismos que ayer sacó a votar en tiempo y forma.

  14. Aunque con no pocas fisuras y errores de procedimiento, logró mantener cierto blindaje mediático. La mayoría de los medios lo siguen viendo al menos con cuidado. “No sea la de malas y…”, piensan viéndose fuera de la jugada. La cobertura y proyección que le brindaron en la etapa de la precampaña no fue casual, sino consecuencia de un trong>tejido fino entre dueños, directores y columnistas, tejido en el que Moreno Valle ha sido el único, y mejor, operador de Moreno Valle. Tanto el blindaje como la cobertura serán sin duda totalmente distintos ahora en la etapa de la campaña constitucional frente al priísta Javier López Zavala, con muchas fortalezas en ese sentido. Quizá el romance de Moreno Valle con los medios ayer haya llegado a su fin.

  15. Y conoce mejor que nadie a los priístas. Sabe de sus mañas, de sus métodos, de sus usos y costumbres, de cómo operan, de qué hacen y qué no hacen para ganar elecciones. Aprendió de ellos y perfeccionó el método. Ya lo demostró ganándole a Melquiades Morales, su antiguo mentor, en la carrera al Senado; ya lo ratificó ahora ganándole a Ana Teresa Aranda, que ciertamente no era una perita en dulce y que el marinismo veía más a modo y que incluso trató de intervenir para imponérsela al PAN como candidata a la gubernatura. Moreno Valle supo contener las acciones gubernamentales que sin duda buscaron descarrilarlo y para lo cual corrieron carretadas de dinero. Moreno Valle es, sigue siendo, en esencia, un priísta. Como tal le ganó a Melquiades Morales y a Ana Tere, y como tal buscará ganarle al PRI el próximo 4 de julio. Ya logró lo que parecía imposible: convertirse en candidato del PAN. Y ahora está más cerca que nunca de cumplir el objetivo para el que fue criado y educado: gobernar Puebla ¿Lo conseguirá? Sólo el tiempo lo dirá.

gar_pro@hotmail.com

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