¿Tú también, Doger?

Arturo Luna Silva

Que continúan las dudas sobre la lealtad y el verdadero compromiso de Enrique Doger hacia el que se supone sigue siendo su partido: el PRI.

Al bunker de Javier López Zavala no deja de llegar información detallada sobre los extraños movimientos del ex rector de la BUAP.

El mismo que, por cierto, sigue de brazos caídos y en calidad de inédito en una campaña que, por lo que se ve y se siente, ni le ocupa ni le preocupa.

Más allá de lo que representen, y representan poco, tres de sus súbditos: Israel Pacheco, Fernando Rojas Cristerna y José Luis Rodríguez Salazar están ya con la oposición, operando contra el priísta Mario Montero.

Es increíble que el flamante coordinador metropolitano del voto priísta, es decir, Doger, no haya sabido de las intenciones de estos saltimbanquis.

¿O será que sí lo supo, pero nada más cerró sus ojitos, se hizo de lado y los dejó hacer y deshacer con premeditación, alevosía y ventaja?

La situación no es exclusiva de Puebla capital.

Se repite en algunos municipios del interior del estado.

Por ejemplo, Zacatlán, donde un grupo de priístas dogeristas, encabezado por Gustavo Aco, ya chaqueteó y se pasó al bando del candidato a la presidencia municipal por la coalición “Compromiso por Puebla”, el panista Raúl Espinoza Martínez.

Pero eso no es todo: el diputado Jorge Alfonso Ruiz Romero, soldado del ex alcalde, dedica sus horas de solaz y esparcimiento a boicotear la candidatura de Silvia Argüello.

Y todo porque Doger y compañía ubican a la joven política como posición de su odiado tocayo, el rector de la BUAP, Enrique Agüera.

¿Traición?

Algo hay de eso.

Y es que, entre otras cosas, el aguerrido Doger continúa sin tocar, ni con el pétalo de una rosa, a Rafael Moreno Valle.

Y no precisamente por miedo a que éste le conteste.

Más bien parece que ambos siguen muy divertidos jugando al elefantito, y no en secreto: en las mismísimas narices de Mario Marín y López Zavala.

¿Cuándo tronará el cuete?

No lo sé, pero no creo que tarde mucho.

Hay verdadera irritación con los dobles y triples juegos del futuro diputado plurinominal, quien como siempre se cree más listo que todos.

Porque para ser coincidencia, ya es mucho.

Melquiades Morales Flores tuvo que hacer un desayuno para jurar que está con el PRI y López Zavala.

Por supuesto nadie le creyó, y a nadie convenció.

Con los años, el ex gobernador ha venido perdiendo sus habilidades histriónicas.

¿Qué hará Doger para que por fin le crean que no está clavando el puñal por la espalda?

Ante la feria de las traiciones, no le extrañe que un día de estos nos amanezcamos con un desplegado firmado por el candidato del PRI-PVEM con la echeverrista pregunta:

¿Tú también, Enrique?”.

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Me llegó un fotomontaje que retrata con espantosa fidelidad lo que está pasando entre Rafael Moreno Valle y Eduardo Rivera Pérez, protagonistas de un matrimonio por conveniencia que amenaza con acabar pronto en violento divorcio:

foto-rafa-lalo

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Si alguien tenía dudas sobre las divisiones y rupturas al interior del PAN, por favor lea el documento que ayer puso a circular el ex líder nacional Manuel Espino, en el que hace una crónica de los agravios, acometidas y campañas que contra él han orquestado los autonombrados “calderonistas” desde hace varios años.

Lo tituló “El calderonismo contra Manuel Espino” y de verdad no tiene desperdicio:

gar_pro@hotmail.com

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